“Nos arruinaron. No encuentro consuelo; pese al acompañamiento de mis hijos, no me puedo consolar. El vacío y el dolor que siento no los puedo controlar a veces. Se llevaron a la persona que más amé en mi vida, a mi compañero de 54 años. No lo puedo olvidar. Lo extraño cada momento. Por dos pesos se llevaron la vida de mi marido”. El testimonio es desgarrador . Lo dio una mujer a la que una banda de ladrones que irrumpió en su casa de Coghlan le robó lo más importante: la vida de su esposo, que murió por defenderla. Así, Claudia Linder se refería al homicidio de su esposo, Osvaldo Galella , de 74 años, que murió en un violento robo en su casa del barrio porteño de Coghlan el 24 de enero pasado. Las palabras de la esposa de la víctima forman parte de las “consideraciones finales” del requerimiento de elevación a juicio que presentó el fiscal José María Campagnoli ante el juez nacional en lo criminal y correccional Guillermo Rongo, en el que pidió que la banda de ladrones que protagonizó el asesinato sea juzgada. Si el magistrado hace lugar a lo solicitado por el representante del Ministerio Público Fiscal, los delincuentes no solo serán juzgados por el robo y el homicidio del último verano, sino que también serán acusados de haber protagonizado una serie de robos en casas de los barrios porteños de Coghlan, Villa Devoto, Villa del Parque y Liniers, ocurridos entre el 14 de julio y el 21 de octubre de 2025. “La investigación permitió establecer que [el hecho] fue perpetrado por un grupo de personas que conformaba una organización criminal estructurada, con permanencia en el tiempo, experiencia y una metodología propia para -entre otras modalidades delictivas- la comisión de asaltos contra viviendas particulares: sus integrantes seleccionaban objetivos, efectuaban tareas de vigilancia previa, disponían de distintos vehículos para las sucesivas etapas de las maniobras decididas, adoptaban recaudos destinados a ocultar su identificación y coordinaban sus desplazamientos, puntos de encuentro y vías de fuga, conforme a una mecánica en común”, reza el dictamen firmado por el auxiliar fiscal Agustín Serra . En uno de los robos, ocurridos en una propiedad situada en Conde al 3200, en Coghlan, los ladrones se hicieron con un botín de 120.000 dólares que las víctimas guardaban en el vestidor de su habitación. En otro de los golpes, ocurrido el 29 de septiembre de 2025 en la calle Asunción al 3700, Villa Devoto, la banda se apoderó de 102.000 dólares, 6500 euros y 4,5 millones de pesos . “Esta estructura criminal contaba con un recurso de particular gravedad: l a intervención de una funcionaria de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires que, en abuso de su condición, utilizaba de manera ilegal los datos, recursos e infraestructura de la fuerza de seguridad pública que integraba para obtener información que servía tanto para la concreción de los asaltos como para favorecer la impunidad de sus integrantes, entre quienes se encontraba su propia pareja conviviente”, se afirmó en el citado dictamen que está a estudio del juez Rongo. Son ocho los sospechosos identificados en la investigación que comenzó tras el homicidio del vecino de Coghlan. “De este modo, la investigación iniciada a partir del homicidio de Galella permitió develar progresivamente que quienes intervinieron en su preparación, ejecución y posterior fuga integraban una organización criminal que planificó y llevó adelante este hecho, conforme a una distribución previa de funciones y acorde al modus operandi específico que aplicaba en la consecución de sus fines delictivos”, se explicó en el requerimiento de elevación a juicio, al que tuvo acceso LA NACION . Según la autopsia, la causa de muerte de Galella, de 74 años, fue una “cardiopatía hipertrófica e isquémica con congestión pulmonar” . “Durante el tiempo en que los delincuentes permanecieron en el lugar sometiendo a las víctimas y buscando dinero, Galella sufrió una descompensación, por la cual requería auxilio urgente. Aquella situación lógicamente fue advertida por los agresores, quienes perpetuaron su permanencia en el lugar sin proveerle auxilio hasta que, finalmente, murió en el piso de la habitación junto a su mujer. Fue recién entonces cuando se retiraron del lugar, abordando los vehículos que permanecían a su espera en las inmediaciones del domicilio, y emprendieron su fuga en forma coordinada”, según se desprende del expediente judicial. La investigación para dar con la banda que participó del homicidio de Galella avanzó a partir del análisis de las filmaciones de las cámaras de seguridad públicas y privadas instaladas en las cercanías de la casa de las víctimas. Las imágenes permitieron reconstruir el camino que hicieron los vehículos utilizados por la banda desde que huyeron de la escena del crimen hasta Villa Maipú, en el partido bonaerense de San Martín. “La banda siempre repetía el mismo modus operandi : hacían una inteligencia previa sobre la casa que iban a robar varios días antes”, afirmó a LA NACION un detective judicial que participó de la investigación. Fuentes judiciales resaltaron las tareas del personal de la Dirección de Video Seguridad , del Departamento de Delitos contra las Personas y de la División Homicidios, todas de la Policía de la Ciudad , que permitieron identificar y detener a los sospechosos. “Lejos de presentarse como episodios aislados, la prueba obtenida revela una actividad delictiva sostenida y organizada, caracterizada por la planificación previa de los asaltos, la distribución de roles y funciones entre sus integrantes, la utilización coordinada de vehículos y otros recursos destinados a facilitar su ejecución y procurar la impunidad, y la reiteración de una modalidad común que permitió vincular entre sí los distintos sucesos aquí examinados . Las constancias aunadas alcanzan, de este modo, el grado de convicción exigible para esta etapa respecto de la materialidad de los hechos y la responsabilidad de los acusados en los términos desarrollados a lo largo de este dictamen. Será, entonces, durante la instancia de juicio —con plena inmediación, contradicción y control de las partes— en la que corresponderá producir y confrontar definitivamente la prueba reunida y aquella que oportunamente se proponga, a fin de arribar a una decisión final sobre las graves imputaciones que aquí se sostienen”, se explicó en el requerimiento de elevación a juicio. Linder contó que se tuvo que mudar de la casa donde mataron a su marido, situada en Núñez al 4000, en Coghlan. “Recordar esto [el homicidio de su marido] para mí, que creía que se iba a alivianar... no, no es así, a tal punto en que me tuve que mudar. Estuve en la casa de mi hermana, estuve después en un departamento temporal y ahora estoy en un tercer departamento. Lo único que quiero es que paguen por lo que hicieron. No que los maten, pero sí que los agarren y que paguen por lo que nos hicieron. Yo estoy acá con muchísimo esfuerzo porque Osvaldo no pudo. Es un infierno muy grande volver a revivir y repetir todo esto ”, afirmó la víctima.
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