València, 3 nov (EFE).- El actor Eduard Fernández considera que tanto en su generación como en la posterior hay un cambio respecto a la forma de afrontar la paternidad, pero su sensación es que "a los 30 años los hombres no están hechos para educar a los hijos", ya que a esa edad "estamos aún muy pendiente de nuestras necesidades, la sociedad, con nosotros mismos y con el exterior". Esta es una de las reflexiones sobre su papel en la película 'El mal padre', el tercer largometraje del valenciano Roberto Bueso, que abrirá esta noche la cuadragésima primera edición Mostra de València. Se trata de un drama íntimo con trazos de comedia que aborda las complejidades de las relaciones entre padres e hijos, las heridas del pasado y la posibilidad de reconstruir los vínculos familiares, que llegará a los cines el 20 de noviembre. Completan el reparto de la película Adam Jezierski, Francesco Carril, Meritxell Calvo y Cristina Plazas, además de María Maroto, Berta Bolufer y Joan Solé. Fernández da vida a Santiago Balmes, un escritor y académico rudo, con un carácter muy fuerte y hermético, que abandonó a su familia por una mujer mucho más joven y que reúne a sus tres hijos adultos -de su primera mujer- durante las fiestas de Navidad. El director Roberto Bueso ha señalado en un encuentro con la prensa esta mañana en los Cines Babel de València que la historia surgió por dos situaciones que se dieron en su vida en muy poco tiempo: la muerte de su padre y tres meses después el embarazo de su mujer. Óscar Díaz, coguionista, se enteró unas semanas después de que iba a ser también padre. Ambos se sentían "aterrorizados" ante su paternidad y en sus conversaciones surgían los roles de los padres, los de la generación anterior que pusieron en diálogo con la suya. Fue así cómo surgió la historia de 'El mal padre', con un guion "sólido" y "muy bien atado", según destaca su protagonista, Eduard Fernández, que trabajó el personaje de la mano de Bueso, con quien asegura comparte "un sentido del humor muy parecido y constante". Fernández tenía también claro el 'look' que quería para el personaje de Santiago. "Tenía que tener bigote, pelo largo, y vestir ropa clara" para interpretar a un hombre que prioriza el "elogio y la admiración" y su inteligencia a los afectos con su familia. "Buscar un padre tan dominante era porque nos interesaba una familia rota en la que había muchos trozos que recomponer y caminar hacia la reconcilización", apunta Bueso. Otro de los elementos clave de la historia es la casa familiar donde se vuelven a reunir, que lleva a los personajes al pasado, el lugar que "vio la imagen de fortaleza de la familia y que va a propiciar la reconciliación". Para recrear la casa ficticia junto al mar, un personaje más de la historia según el director, se han utilizado una vivienda de Corbera (Valencia), otra residencia en Moraira (Alicante) donde se instaló un mirador al mar y el despacho de Santiago, repleto de estanterías con libros, en el valle valenciano de Els Alforins. Eduard Fernández destaca que la película revisa también la figura masculina en todos los sentidos, el machismo y la paternidad. "Miro y pienso que este hombre ha dejado heridos en el camino, muchas marcas en esos hijos que cada uno se tendrá que curar. Creo que un padre debería cortar alguno de los hilos familiares chungos, ahorrárselos", reflexiona. Bueso añade que la película ha conseguido el equilibrio entre el drama y la comedia, "muy hablada y discursiva" pero con un gran peso también de los "silencios" que refuerzan la mirada, problemas y frustraciones de cada personaje. La cuadragésima primera edición de la Mostra de València-Cinema del Mediterrani levanta este martes el telón con una programación que se extenderá hasta el día 15 y que contará con la presencia de Icíar Bollaín, Carlos Marqués-Marcet e Isaki Lacuesta. EFE (foto)

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València, 3 nov (EFE).- El actor Eduard Fernández considera que tanto en su generación como en la posteri