La Justicia de Tucumán condenó a cuatro años y seis meses de prisión efectiva a Diego Zerda , de 33 años, por instigar el suicidio de su expareja, Karla Robles , de 27, quien se ahorcó durante una transmisión en vivo por TikTok, en octubre de 2025, en la capital provincial. El acusado también fue declarado culpable de amenazar al hermano de la joven. La sentencia fue dictada por la jueza Fanny Siriani, quien consideró acreditado que Zerda se aprovechó del estado de extrema vulnerabilidad de Robles para manipularla e inducirla a quitarse la vida mediante mensajes. Durante la lectura del veredicto, la magistrada sostuvo que se habían demostrado tanto el dolo directo como el nexo causal entre la conducta del acusado y la muerte de la joven. El caso expuso, además, u na sucesión de denuncias que la víctima había presentado desde 2022 por presuntos episodios de violencia física y psicológica . Según se acreditó durante el debate, Robles había advertido que su expareja la incitaba a suicidarse y la maltrataba . La Justicia había dispuesto medidas de restricción que, según surgió de la investigación, no fueron respetadas por Zerda. La jueza cuestionó la respuesta de los organismos judiciales frente a esos antecedentes. “Acá hubo una omisión del deber de debida vigilancia reforzada y correspondía al Poder Judicial con relación a estas denuncias enteradas que hizo la víctima, que no fueron investigadas, no se tomaron medidas oportunas y no se garantizó a la víctima la no repetición”, afirmó. Muerte en vivo El episodio ocurrió en la madrugada del 24 de octubre de 2025. Cerca de las 3.20, Robles inició una transmisión en vivo por TikTok y compartió el enlace con familiares y con Zerda. Durante la emisión se despidió de sus seres queridos y manifestó que estaba cansada y que no podía salir de la situación que atravesaba. Minutos después, se quitó la vida ahorcándose con una soga. De acuerdo con la hipótesis de la Fiscalía, el acusado había sostenido durante la relación una conducta sistemática de hostigamiento y manipulación. Entre otros elementos, la jueza consideró que Zerda sabía que podía influir sobre la joven mediante amenazas vinculadas con supuestas brujerías y que podía alejarla de su círculo de contención. Después de la muerte de Robles, el hombre se comunicó con el hermano de la víctima y lo amenazó, un hecho que también fue incluido en la condena. La investigación estuvo a cargo de la Unidad Especializada de Homicidios I, encabezada por el fiscal Pedro Gallo, junto con las investigadoras Carolina Brito Ledesma y Paula Ponce. Durante el juicio, que comenzó el 13 de octubre de este año, declararon allegados a la víctima y al acusado, efectivos policiales y profesionales del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), que analizaron dispositivos electrónicos y el material aportado por las amigas de la joven. Los investigadores no pudieron examinar el teléfono de Zerda porque, según se expuso durante el debate, el aparato había sido restablecido a su configuración de fábrica horas después de la muerte de Robles. En cambio, los peritajes sobre el celular de la víctima y las capturas de mensajes y videos aportadas por sus amigas fueron parte de las pruebas presentadas en el juicio. Durante los alegatos finales, el fiscal Gallo y los querellantes Augusto Avellaneda y Benjamín Visuara habían solicitado una pena de seis años de prisión efectiva. La defensora oficial, Marta Toledo, pidió la absolución de su representado al sostener que no había cometido el delito y que correspondía aplicar el beneficio de la duda. La familia pide una reforma legal Tras conocerse la sentencia, Mirta Giménez, madre de Karla, manifestó su disconformidad con el monto de la condena. “ No es la sentencia que yo esperaba, pero dentro de todo él va a estar preso ”, dijo en declaraciones a los medios a la salida de los tribunales. La mujer también cuestionó los antecedentes de violencia que, según afirmó, rodearon la relación de su hija con Zerda y denunció que la familia del condenado minimizaba lo ocurrido. “Tengo mucha indignación. Nosotros, como familia, la protegíamos: fueron 13 años de tratamiento para poder tenerla. ¿Para qué? Para que esté con esta basura acostumbrada a pegarles a las mujeres ”, declaró la madre de Karla, contenida por otros familiares. Y agregó: “De haber sabido que él le pegaba a mi hija, no era él quien hubiese estado siendo juzgado; hubiera sido yo, y por homicidio, porque yo lo hubiese matado. Lo hubiese matado antes de que le pusiera una mano encima a mi hija”. La querella también anticipó que analizará los fundamentos de la sentencia para evaluar los pasos legales que correspondan. Avellaneda destacó que el fallo representa un antecedente para la provincia: se trata, según señaló, del primer juicio oral y público por instigación al suicidio en Tucumán que concluye con una condena de prisión efectiva . Sin embargo, el abogado cuestionó la escala penal prevista para ese delito en el Código Penal y adelantó que estudiarán la posibilidad de impulsar una reforma legislativa. La iniciativa, que la querella propone vincular con el nombre de Karla Robles, buscaría elevar las penas para los casos de instigación al suicidio. La sentencia deja también planteado el reclamo por la actuación estatal ante las denuncias previas de la joven. Para la familia, el fallo representa un avance judicial, aunque la condena no despeja la pregunta sobre por qué las advertencias de Robles no derivaron, a tiempo, en medidas capaces de protegerla.
La Justicia de Tucumán condenó a cuatro años y seis meses de prisión efectiva a Diego Zerda , de 33 años, por instigar e






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