Todos hemos sufrido alguna desilusión en la vida. Una ilusión es algo que espero o un deseo que tengo . Los seres humanos necesitamos construir ilusiones, pero tenemos que aprender a gestionarlas para no hundirnos en la desilusión . Te invito a considerar algunas ideas sobre este tema. La ilusión nace cuando espero algo valioso Por ejemplo: un viaje, un casamiento, un nuevo trabajo o la jubilación. Pero también puede tratarse de algo simple, algo pequeño, que aguardo con ansias, como encontrarme con un amigo, comprarme ropa, ver una película o comer algo rico. Esas son nuestras “pequeñas ilusiones diarias” que nos brindan estima y fortaleza . La ilusión no niega las dificultades Ilusionarse no es soñar con un mundo mejor y creer que, indudablemente, ocurrirá. Cuando estoy ilusionado, tengo esperanza, y a la vez reconozco mis problemas y mis luchas . Aun así, todos necesitamos tener ilusiones. ¿Por qué? Porque es peor vivir sin ilusión que ilusionarse y, en algún momento, desilusionarse por algo que no se cumplió . No todo lo que esperamos se hace realidad, pero no construir nunca una ilusión deja un vacío terrible, porque la ilusión es el motor que nos impulsa a seguir adelante. La ilusión no debe ser rígida Si pretendo que aquello que espero salga a la perfección, tal como yo quiero, voy a sufrir mucho. Cuando esperamos el clima perfecto: que algo salga exactamente como lo soñamos, la caída suele ser estrepitosa. Es por ello que necesitamos ser flexibles con nuestras expectativas . La ilusión se alimenta de pequeñas experiencias de avance Cada pequeño logro diario hay que celebrarlo. A veces, nos perdemos en “lo mega”, en lo grande, pero tenemos que enfocarnos en lo pequeño . ¿Sos capaz de celebrar algo simple?, ¿o cuando algo no sale como esperabas?, ¿o cuando a otra persona le va bien? La ilusión compartida con alguien fortalece el vínculo Cuando les contás a tu pareja, a tus hijos, a tus hermanos o a tus amigos qué es aquello que estás esperando, crece el sentido de conexión con el otro . ¡Y ni hablar de cuando dos personas tienen la misma ilusión! Eso genera una unión casi indestructible. ¿Qué hace falta para cumplir una ilusión? Un primer paso: una acción . “Yo tengo esta ilusión, y el universo me la va a conceder porque conspira a mi favor”, repiten algunos. Pero, si yo tengo un sueño y no acciono, solo tengo un “pensamiento mágico” . Es muy bueno desear algo, visualizarlo y hablarlo, pero también es necesario moverse y actuar. ¿Y qué hacemos con la desilusión? La desilusión debe ser aceptada como parte de la vida. ¿Te desilusionaste? ¡Bienvenido y bienvenida al planeta tierra! No podemos esperar cumplir todas nuestras ilusiones, pero tampoco deberíamos rumiar todo el tiempo nuestras desilusiones preguntándonos: “¿Por qué no salió como yo esperaba?”. La vida es un ciclo continuo de ilusión-desilusión-nueva ilusión . Aceptarlo nos permite ver qué podemos hacer al respecto; la aceptación es un colchón donde podemos descansar. Siempre podemos sacar alguna lección de una desilusión . Es decir, transformarla en aprendizaje porque esa es la única manera de crecer. ¡Nunca dejes de ilusionarte!
Todos hemos sufrido alguna desilusión en la vida. Una ilusión es algo que espero o un deseo que tengo . Los seres humano







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