Israel tendrá que esperar aún para conocer quién será su primer ministro. El actual, Benjamin Netanyahu, ha conseguido resistir al envite de la ola de cambio que lideraba el antiguo jefe del Ejército Gadi Eisenkot, cuyo bloque no ha conseguido sumar el respaldo necesario para aproximarse a la mayoría de 61 escaños en la Knesset, mientras que los partidos árabe-israelíes han cosechado un resultado histórico y piden que se tenga en cuenta a una comunidad que representa el 20% de la población. Las encuestas vaticinaban un resultado ajustado y han acertado, si bien los sondeos a pie de urna ofrecieron una foto 'finish' ficticia que tuvieron que rectificar a las pocas horas. Todos ellos, con la salvedad del realizado por el Canal 14, próximo a Netanyahu, daban con una ligera ventaja al bloque opositor si bien situaban al Likud de 'Bibi', como los israelíes llaman a quien es ya el primer ministro que más ha durado en el cargo, como la primera fuerza, si bien luego ajustaron su pronóstico para situar a ambos empatados o a la actual coalición por delante. Con estas cartas en la mano, tanto Netanyahu como Eisenkot han reivindicado su derecho a recibir el encargo del presidente de Israel, Isaac Herzog, de formar el próximo Gobierno. Por ahora, los resultados oficiales sitúan con ventaja al bloque del primer ministro saliente, pero será necesario esperar a que se complete el escrutinio --algo que llevará algún día, ya que hay que sumar los votos de soldados, militares y trabajadores sanitarios, unos 600.000--. De momento, con el 57% escrutado, el Likud obtendría 27 escaños, y Yashar, el partido de Einsekot, se quedaría en 21. La actual coalición de Gobierno que aglutina también a ultranacionalistas y ultraortodoxos alcanzaría los 55 escaños mientras que el bloque del cambio, en el que también están Juntos --el partido de Naftali Bennett y Yair Lapid--, Israel Beitenu --liderado por Avigdor Lieberman-- y Los Demócratas --alianza conformada por el antiguo Laborismo y Meretz-- se quedaría en 49. Los partidos árabe-israelíes sumarían 16 --12 para la Lista Conjunta y cuatro para la Lista Árabe Unida--. NETANYAHU REIVINDICA UNA CLARA MAYORÍA Netanyahu ha esperado hasta más de las 3.00 horas (hora local) para comparecer ante sus seguidores en Jerusalén para defender que los comicios han dejado dos cosas claras. La primera, que el Likud es la fuerza más votada contra los pronósticos de los sondeos de los últimos días, que les situaban en segunda posición y con incluso menos de 20 escaños. La segunda, ha sostenido, es que "el bloque de derecha tiene una clara y decisiva mayoría entre el público sionista, entre el público judío y todos aquellos que apoyan el Estado judío". Por lo tanto, "debemos formar un Gobierno fuerte, nacional y de derechas". "Eso es lo que hay que hacer. Está prohibido poner en peligro a Israel y formar un Gobierno que dependa de los partidos árabes antisionistas", ha esgrimido, denunciando que estos últimos son partidos que "se oponen a nuestra mera existencia, ven a Hamás como una organización caritativa, y llaman a nuestros soldados criminales de guerra". Además, ha reivindicado que Israel tiene ante sí "una oportunidad única en la vida" de poner fin a la "amenaza existencia de Irán de una vez por todas" junto con el presidente estadounidense, Donald Trump, quien brindó su apoyo inquebrantable en esta contienda electoral a 'Bibi'. "No debemos permitir que ninguna consideración externa nos desvíe de esta misión sagrada", ha recalcado. EISENKOT PIDE AL 'PREMIER' QUE SE HAGA A UN LADO Previamente, en torno a la 1.00 horas (hora local), Eisenkot intervino ante sus seguidores, quienes le recibieron al grito de "primer ministro", para asegurar que los israelíes "han elegido el cambio y la coalición del fracaso ha perdido la confianza de los ciudadanos". "Un líder merecedor de ese título aceptaría el veredicto del pueblo y anunciaría hoy mismo que deja la vida política", le ha dicho Netanyahu, cuya salida del poder ha sido el elemento aglutinador del bloque opositor. El líder de Yashar, que perdió a un hijo en la guerra en Gaza tras el ataque del 7 de octubre, también ha querido dejar dos cosas claras. La primera de ellas, que tras una participación tan alta, con un 77,7% de los electores que han votado, "sería un error ir a otras elecciones" de ahí que haya asumido la responsabilidad de "hacer todo lo posible para cumplir con la voluntad de la gente" y conformar un Gobierno sionista fiel a sus principios, entre los que ha citado el reclutamiento de los ultraortodoxos y el desmantelamiento de Hamás. La segunda ha sido un aviso a Netanyahu, después de que en los últimos días se haya venido especulando con que el primer ministro pudiera lanzar un nuevo ataque contra Irán e intentar cambiar así las circunstancias de cara a la formación del nuevo Ejecutivo. "No te atrevas a usar la seguridad de Israel para tus propios fines políticos", le ha dicho al líder del Likud, mientras que a los altos cargos militares y de seguridad les ha recordado que Netanyahu es ahora primer ministro en funciones y por tanto "no tiene mandato ni la confianza de los ciudadanos". "Recordad que solo servís a los intereses del Estado y de los israelíes". LOS ÁRABE-ISRAELÍES DAN LA CAMPANADA Los sondeos no han fallado en su pronóstico de que para poder alcanzar la mayoría de 61 escaños los partidos árabe-israelíes tendrían la llave. Las encuestas a pie de urna dan a las dos formaciones que representan a este grupo entre 18 y 19 escaños, si bien los resultados parciales rebajan esta cifra hasta los 16. Con todo, este sería su mejor dato hasta la fecha, ya que en 2015 lograron 13 escaños --entonces concurrió solo la Lista Árabe Unida y se convirtió en tercera fuerza-- y en 2020 obtuvieron 15. Entonces, la participación de los árabe-israelíes alcanzó el 65%, mientras que en las elecciones de 2022 cayó al 53%, lo que dejó a los dos partidos con 10 escaños en total. También en esta ocasión la movilización ha sido fundamental. Lejos de verse disuadidos a votar en medio de las críticas y amenazas del Gobierno, los árabe-israelíes acudieron en masa y el dato de participación en esta comunidad se situaría incluso por encima de la media nacional del 77,7%. En esta tesitura, queda claro que aritméticamente para alcanzar la mayoría necesaria en la Knesset tanto uno como otro bloque necesitarían, a priori, de estos dos partidos. Aquí, la Lista Árabe Unida de Mansur Abbas parece una opción más 'digerible', habida cuenta de que este ya formó parte del Gobierno que durante unos meses lideraron Bennett y Lapid en 2021 y que tras estas elecciones ha vuelto a dejarse querer. "Traduciremos este poder electoral en una fuerza política influyente. No estamos en los márgenes", les dijo Abbas a sus seguidores, mientras que posteriormente en una entrevista en el Canal 12 aseguró que "todos" estaban hablando ya con ellos, "no solo el bloque del cambio", dando a entender que también desde el bando del primer ministro le habrían contactado, aunque sin más detalles. Con todo, los cuatro escaños que obtendría su partido no serían suficientes para que Einsekot sumara la mayoría necesaria. Por lo que se refiere a la Lista Conjunta que lidera Yusef Jabarin, su postura ha sido siempre mucho más firme, aunque se han mostrado dispuestos a un apoyo desde fuera a la oposición. "Hemos demostrado que somos una fuerza política que no puede ser ignorada y que no se puede construir un futuro aquí sin nuestra voz", ha sostenido su líder, quien ha expresado su confianza en que estas elecciones permitan "mandar a Bibi, (Itamar) Ben Gvir, (Bezalel) Smotrich y el Gobierno manchado de sangre a casa", citando a los ministros de Seguridad Nacional y Finanzas, respectivamente.
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