Hace unos meses, por siete semanas y en este espacio, publiqué una serie de columnas tituladas “Morena en la Mira”: Durante casi dos meses escribí varios textos desarrollando los enormes riesgos que corría el gobierno de México, Claudia Sheinbaum y el movimiento de la 4T si Donald Trump sancionara a Morena por apoyar actividades de organizaciones que ese gobierno define como “narcoterroristas”. En esas siete semanas de publicaciones subrayaba cómo impactaría al partido oficial si los Departamentos de Estado y del Tesoro declararan que el liderazgo actual o del pasado había coordinado esfuerzos con organizaciones criminales o había apoyado a candidatos vinculados a estos “narcoterroristas”. Además, señalé en estos textos, que ahora los objetivos de los estadounidenses no solo eran perseguir y desmantelar el liderazgo de estas organizaciones criminales, sino desvincular el apoyo que reciben de funcionarios y gobernantes, empresas y empresarios, la clase política y sociedad civil. En varias ocasiones también funcionarios del vecino país expresaron su preocupación por el papel que han jugado los “narcoterroristas” ahora y en el pasado, en los procesos electorales. Aunque el escándalo político que se robó los titulares y noticieros de esta semana fue la balconeada de aparentes actos de corrupción por parte de la ahora expresidenta Consejera del INE Guadalupe Taddei, esto es “peccata minuta” considerando las graves acusaciones en contra de la presidenta de Morena, Ariadna Montiel y el impacto que podría tener para la Presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernabilidad del país. Públicamente se le acusó a Montiel de negociar, hace algunos años, con una organización criminal-ahora terroristas-para asegurar apoyo logístico y recursos para las elecciones locales, estatales y presidenciales del 2024. Y aunque ella no era presidenta del partido oficial en ese momento, la acusación de que negoció con un cartel, ahora sancionado por Estados Unidos, no solo la pone a ella como facilitadora de actividades terroristas en el pasado, con el riesgo de que el mismo partido que ella preside, podría ser sancionado como una organización política vinculada a organizaciones terroristas, especialmente si hay consideraciones de los candidatos que respaldará Morena el año entrante. Las sanciones afectarían a Ariadna, pero también otras personas vinculadas al liderazgo de ese partido en los últimos cuatro años. Inclusive, podrían salpicar a la misma Presidenta Sheinbaum de haber recibido, facilitado por Morena, dinero y apoyo logístico de organizaciones “narcoterroristas” en su campaña presidencial Por esta última razón, y para proteger a la Presidenta y Morena de tener vínculos con organizaciones “narcoterroristas” urge que Ariadna Montiel renuncie a la presidencia del partido. Es casi inconcebible que el gobierno estadounidense sancionara públicamente a un presidente en funciones, pero el impacto reputacional de que su partido este vinculado a narcoterroristas debe ser una consideración para la Presidenta Sheinbaum. Son gravísimos las sanciones que podría enfrentar el partido, su liderazgo y candidatos. Pido disculpas por ser repetitiva, pero de nuevo es importante entender las consecuencias de las sanciones del Departamento de Estado y Tesoro, porque el impacto va más allá de perdida de visa para viajar a los Estado Unidos: “se interrumpen redes de financiamiento, se aíslan bancos correspondientes y se criminaliza cualquier transacción con la organización, generando un aislamiento económico que trasciende al individuo. Para México, esta distinción es crucial: una sanción dirigida a un funcionario específico tendría un impacto limitado y probablemente sería absorbida políticamente, pero una designación que alcance a estructuras completas de un partido —o que vincule a este con organizaciones criminales bajo la lógica de “narcoterrorismo”— podría generar consecuencias diplomáticas y económicas de mayor escala, afectando inversión extranjera, relaciones bilaterales y la credibilidad institucional del país en su conjunto.” En resumen, Morena y su liderazgo, y algunos candidatos electos que serían sancionado, no tendrían acceso al sistema financiero y posiblemente se congelarían sus cuentas bancarias en Estados Unidos y México. ¿Puede un partido político funcionar solamente con “cash”? Legalmente imposible. Ariadna Montiel ahora exige pruebas y disculpas de la Gobernadora Maru Campos y el periodista Héctor de Mauleón por denunciarla por una supuesta reunión para pedir apoyo en las campañas del 2024 con Aureliano Guzmán Loera, “El Guano”- hermano mayor de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Pensar que una aseveración del Gabinete de Seguridad de que, no hay información o investigación sobre estos hechos, y esto sería suficiente para detener a las autoridades estadounidenses, refleja un cinismo y disposición de sacrificar el movimiento, la gobernabilidad y a la misma presidenta en aras de mantenerse en el poder. Adicionalmente no pueden declarar injerencia extranjera si tiene méritos la acusación de vínculos con narcoterroristas. Ariadna tiene que renunciar. P.D. Sugiero leer mis colaboraciones de julio y agosto del 2026, con detalles de los riesgos que enfrenta Morena.

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Hace unos meses, por siete semanas y en este espacio, publiqué una serie de columnas tituladas “Morena en la Mira”: Dura