El 29 de octubre de 2024 una dana devastó buena parte de la Comunidad Valenciana, dejando 233 víctimas mortales y 300.000 personas perjudicadas de forma directa o indirecta. La riada destruyó viviendas, negocios e infraestructuras, pero también dejó sin sus espacios habituales de encuentro y ocio a muchas personas mayores, con consecuencias en sus rutinas y relaciones sociales . Dos años después, la recuperación avanza lentamente en los municipios más castigados, como es el caso de Catarroja , cuya población supera los 30.000 habitantes y donde aún hay espacios públicos como la piscina municipal, la Escuela de Personas Adultas o el Teatro Auditorio que siguen pendientes de reconstrucción. A Chelo García Alfaro, vecina de Catarroja de 72 años , la tromba de agua de aquel 29 de octubre le pilló fuera de casa, en un viaje a Salou con el Imserso y, pese a que su casa no resultó dañada al estar situada en una zona más alta, la falta de comunicación con familiares y amigos y no saber qué estaba pasando “ fue muy angustiante ”, recuerda ahora en conversación con Infobae. “Recibíamos imágenes de lo que estaba ocurriendo, de cómo el agua se desbordaba en las fincas y arrastraba todo a su paso, pero no podíamos hacer nada , así que lo pasamos muy mal”, explica. Su hijo, además, sufrió las consecuencias de la riada, ya que la clínica podológica que dirige quedó completamente anegada y la recuperación del local fue compleja. “La recuperación de los negocios, las calles y las viviendas ha sido muy lenta y sigue siendo un proceso muy duro. En el caso de los ascensores de algunos edificios han tardado mucho en volver a funcionar y todavía quedan desperfectos en fincas que no se han resuelto durante estos dos años”, asegura Chelo. Para ella ha sido especialmente complicado que la piscina municipal siga sin funcionar, porque a lo largo de estos dos años ha tenido que trasladarse a otro municipio para seguir practicando aquagym y sabe que no todo el mundo dispone de coche para poder trasladarse. Además, también sigue sin poder retomar las clases en la Escuela de Adultos. “No solo se trata de que las aulas aún no estén listas y que las clases sigan repartidas en diferentes centros de Catarroja. Lo bonito de hacer actividades como talleres, excursiones, visitas culturales o aprender idiomas es poder estar con más gente y socializar, ‘fer escola’ [hacer escuela] como decimos en valenciano. Sentir que pertenecemos a un grupo también es muy importante”, añade. También José María, un vecino jubilado de Picanya, tuvo la sensación de “quedarse huérfano” cuando la dana interrumpió su rutina de acudir varias veces por semana a la piscina, reduciendo así sus oportunidades de actividad y encuentro con otras personas. “Yo lo único que quería era tener una ocupación”, admite. Prevenir la soledad no deseada Por eso ambos valoran especialmente la labor que están llevando a cabo en municipios afectados por la dana organizaciones como Acción contra el Hambre , a través del programa Nutriendo Lazo s, que acompaña a personas mayores de 65 años en Catarroja, Picanya, Sedaví y Albal tanto para prevenir la soledad no deseada como la inseguridad alimentaria, dos problemas que pueden agravarse cuando una emergencia altera la vida cotidiana y debilita las redes de apoyo. Y es que, tal y como explica Irene Fernández, técnica del programa, ante tragedias de este tipo “hay daños que pueden pasar desapercibidos, como la ruptura de las relaciones sociales, de las rutinas o del bienestar emocional en las personas mayores”. El proyecto reúne a personas mayores, cuidadores, entidades sociales, profesionales y servicios municipales para “ fortalecer las redes comunitarias ”, a través de talleres y espacios de encuentro, además de promover hábitos de alimentación saludable, actividad física y bienestar emocional . Desde su inicio, ha contado con la participación de casi un centenar de personas y ha activado 74 recursos y agentes comunitarios en los cuatro municipios. La iniciativa busca que las relaciones creadas durante el programa perduren una vez que terminen las actividades. “Lo que pretendemos es que estas conexiones se mantengan en el tiempo, para que el proyecto deje una comunidad más fuerte y una red de apoyo que continúe cuando esto termine”, detalla Fernández. “El objetivo es que los municipios dispongan de más recursos comunitarios para prevenir la soledad no deseada y favorecer una vida más autónoma”. José María, por su parte, asegura que gracias al programa “le ha vuelto a resurgir esa ilusión de tener los días ocupados ”, porque ha podido recuperar parte de esa organización semanal y ampliar su círculo social . “He conocido gente, he podido compartir con ellos penas, ilusiones, en fin, de todo un poco”, explica. Mantener una dieta adecuada es fundamental Desde Acción contra el Hambre también recuerdan que la alimentación es una parte esencial de este enfoque, ya que la inseguridad alimentaria no depende únicamente de la capacidad económica para comprar comida, sino también de las condiciones que permiten mantener una dieta adecuada y hábitos saludables. “Cuando hablamos de inseguridad alimentaria pensamos únicamente en si una persona puede comprar alimentos o no, pero en las personas mayores hay otros factores que también importan: si pueden salir de casa , si tienen con quién compartir una comida o si cuentan con alguien que los acompañe cuando lo necesitan”, añade por su parte la responsable nacional de Nutriendo Lazos , Silvia Rodríguez. Se trata, además, de un reto que trasciende los municipios afectados por la dana, ya que el 11,6% de los hogares en España experimentó en 2024 algún grado de inseguridad alimentaria, según datos de la Fundación FOESSA. Más de 10.000 millones de euros para la reconstrucción A lo largo de estos dos años, el Gobierno ha abonado un total de 10.028 millones de euros para la reconstrucción de las zonas afectadas por la dana de Valencia, según informó este martes el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, que destacó que estas cifras “dan cuenta del esfuerzo económico desplegado por el Ejecutivo para recuperar la actividad económica y reconstruir infraestructuras mejor preparadas ”. Las medidas aprobadas, explicó el ministro, han combinado ayudas directas, indemnizaciones, financiación para empresas, transferencias a las entidades locales y actuaciones de reconstrucción en ámbitos esenciales como el transporte, el abastecimiento de agua, la agricultura, la vivienda y los servicios públicos. Según las cifras facilitadas, el Consorcio de Compensación de Seguros ha abonado 4.661 millones de euros , que han supuesto “una de las principales vías de recuperación económica” para los hogares, empresas y propietarios de bienes dañados.
El 29 de octubre de 2024 una dana devastó buena parte de la Comunidad Valenciana, dejando 233 víctimas mortales y 300.00

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