El 22 de octubre de 1926, Harry Houdini, el mayor artista del espectáculo de su época, descansaba en un diván de su camerino en el Princess Theater de Montreal cuando lo visitaron tres estudiantes universitarios que habían asistido a su conferencia a principios de la semana. Uno de ellos, Joscelyn Gordon Whitehead, le preguntó si era cierto que, como Houdini solía alardear, su abdomen podía resistir cualquier golpe. Luego le asestó unos cuantos puñetazos rápidos y sucesivos. Houdini, tomado por sorpresa, hizo un gesto de dolor, pero no le dio mucha importancia y subió a un tren nocturno con destino a Detroit. Nueve días después, estaba muerto. La causa oficial de su muerte fue una infección abdominal provocada por la ruptura del apéndice, ampliamente atribuida a los golpes de Whitehead. El fallecimiento de Houdini conmocionó a un público que había llegado a verlo como alguien inmune al peligro. ¿Cómo se las había arreglado el poderoso mago para morir a la joven edad de 52 años de algo tan prosaico como una apendicitis? Después de todo, Houdini, un escapista nacido en Hungría, había alcanzado el renombre mundial por burlar repetidamente las garras de la muerte: al liberarse de cajas cerradas con candado, emerger de ataúdes bajo el agua y zafarse de camisas de fuerza colgado boca abajo. Era famoso por su acondicionamiento físico y se enorgullecía de tener la condición de un atleta profesional. El mito decía que podía controlar músculos individuales y dislocarse los hombros a voluntad. A lo largo de los años han surgido múltiples teorías que alimentan el aura de sospecha en torno a la muerte de Houdini. Este Halloween se conmemora su centenario. Un libro planteó que fue eliminado "por un equipo de malévolos enanos de circo que entraron sigilosamente a su habitación de hotel para añadir arsénico a su té matutino". Otros han asumido, de manera incorrecta, que Houdini murió como en la película Houdini de 1953, protagonizada por Tony Curtis: al no lograr escapar de un tanque cerrado durante su acto de la celda de tortura acuática. Algunos han insinuado que el mago fue asesinado por espiritistas, debido a su cruzada para desmentir la creencia en la comunicación con los muertos. Otros han postulado que tal vez dichos espiritistas estaban confabulados con Whitehead. Muchos consideran más probable que los golpes del estudiante simplemente hayan puesto de manifiesto un caso de apendicitis avanzada preexistente. Ahora, Larrian Gillespie, una cirujana urológica jubilada de 77 años, ha desplegado las habilidades de una investigadora médica forense para desafiar la creencia generalizada y limpiar el nombre de Whitehead. "Esta no es solo una historia sobre la muerte de Houdini", escribe Gillespie en Houdini: The Man Who Died Twice, publicado en julio. "Es una historia sobre cómo la verdad desaparece y por qué, a veces, se necesita a la ciencia para recuperarla". Surge una nueva teoría Gillespie se topó con el tema de Houdini de forma accidental, mientras creaba un sitio web para la clase de un amigo sobre el mago en la Universidad de Nevada, Las Vegas. Cuando revisó el certificado de defunción municipal de Houdini, le pareció extraño. Había información tachada. Los nombres eran incorrectos. Estaba firmado por un médico que no había estado presente cuando Houdini murió. "Supe de inmediato que algo estaba mal, que esta no era la forma en que normalmente se llena un certificado de defunción", dijo en una entrevista. Gillespie estaba intrigada, aunque "no tenía ningún interés en Houdini en lo absoluto", dijo, y agregó: "No me interesa la magia". Gillespie, quien vive en Los Ángeles, ejerció la medicina en Beverly Hills durante 15 años. Creció en una familia dedicada al mundo del espectáculo (su hermana Darlene fue una de las Mouseketeers originales). Ella apareció en series de televisión como el episodio de Navidad de 1960 de La dimensión desconocida. ("Soy la elfa que se lleva a Art Carney al final", dijo). Formada en la UCLA, Gillespie escribió artículos revisados por pares sobre temas como la cistitis intersticial, pero le suspendieron la licencia médica en 2002 tras llegar a un acuerdo con las autoridades de California a raíz de las quejas de varios pacientes. Gillespie también ha escrito nueve libros sobre nutrición, entre ellos The Goddess Diet y You're Not Crazy It's Your Hormones, lo que la ha llevado a aparecer en Good Morning America y otros programas. Para investigar la muerte de Houdini, Gillespie consultó libros de medicina, declaraciones juradas, certificados de defunción, cartas y relatos de periódicos de la década de 1920. Entrevistó a expertos, médicos y a un familiar de Houdini. Gillespie dijo que, además del certificado de defunción de Míchigan, había habido otros dos, uno presentado en Detroit y otro ante la compañía de seguros de Houdini. Más tarde, el jefe de fraude del Departamento de Estadísticas Vitales del Estado de Míchigan demostró que el certificado municipal no era válido, dijo Gillespie, debido a varios indicios de manipulación. Gillespie dijo que encontró un rastro documental de declaraciones falsas y acciones por parte de más de una decena de personas cercanas a Houdini, incluidos familiares y empleados. Entre ellos, afirma, varios ayudaron a encubrir la fecha de su muerte, en parte para que pareciera que fue el 31 de octubre: "Recordamos a Houdini por la asociación con Halloween", dijo. Durante su investigación, contó con la ayuda de especialistas en Houdini a los que describió como sus "Watsons", incluidos Patrick Culliton, autor de varios libros sobre el mago, y John Cox, quien opera el sitio web sobre Houdini "Wild About Harry". "Nadie ha abordado esto nunca desde el punto de vista de un cirujano", dijo Culliton en una entrevista telefónica. "Hay pruebas muy buenas de que tiene razón", agregó. "En realidad, ha exonerado por completo a Whitehead". ¿Nunca fue la apendicitis? El relato aceptado es que Houdini murió cuando la apendicitis, agravada por el golpe, derivó en una peritonitis por Streptococcus pyogenes, una forma de infección. Gillespie argumenta que la apendicitis no fue la causa principal y que el puñetazo no fue un factor crítico. Más bien, dice, la culpable fue una obstrucción intestinal, provocada por una masa fibrosa de chop suey que Houdini comió el 28 de octubre. Debido a la obstrucción, tuvo que ser operado de urgencia la tarde del 29 de octubre, argumenta Gillespie: una enterotomía para evacuar el intestino. Pero era demasiado tarde. Según la autora, se presentó un choque séptico, la fiebre de Houdini se disparó a 40,5 grados Celsius y su respiración agitada le provocó espasmos musculares y pérdida del conocimiento. "No se espera que alguien sobreviva 24 horas en esta condición", dijo, "y por lo tanto, no sobrevive". Pero la obstrucción intestinal nunca se mencionó en ninguno de los registros de defunción. Houdini fue operado por segunda vez el 30 de octubre. La investigación de Gillespie sobre los certificados de defunción indica que el mago murió esa tarde a la 1:26 p. m., no al día siguiente a la 1:30 p. m. Pero los documentos fueron manipulados para cambiar la fecha. "El no identificar la segunda cirugía en el certificado de defunción es el indicio crítico", dijo. "Esa es la prueba irrefutable. ¿Por qué no se mencionó?". Ella plantea que el personal médico involucrado podría haber estado preocupado de que la alimentación y la obstrucción intestinal pudieran dar motivos para una demanda por negligencia médica. Nunca se hizo una autopsia para confirmar la causa de la muerte de Houdini. Gillespie argumenta que no se hizo la autopsia para evitar cualquier sospecha de negligencia médica y que el hecho de que se concluyera que fue una muerte accidental permitió a la viuda de Houdini, Bess, obtener un pago de doble indemnización por parte de la compañía de seguros de vida de Houdini. El pasado mes de julio, Gillespie publicó sus conclusiones en el libro, lanzado por Cipher House Books, de la cual es propietaria. El libro recibió una reseña destacada de Kirkus y fue finalista al Mejor Libro Independiente de Biografía de Kirkus. "Todo esto da forma a una búsqueda peculiar e irresistible de la verdad médica oculta", escribió Kirkus, y lo llamó "un relato fascinante que dará pie a debates sobre lo que realmente le sucedió a Harry Houdini". Houdini fue enterrado el 4 de noviembre de 1926 en el Cementerio Machpelah, en el vecindario de Ridgewood, en Queens. Cada año --en un ritual de Halloween tan tradicional como tallar calabazas-- la gente se presenta allí para ver la lápida, aunque el cementerio está cerrado por la noche. Cox, en su reseña del libro, elogió a Gillespie por haber descubierto nueva información sobre Whitehead, "¡quien resulta ser la única persona libre de culpa en el libro!". "En última instancia, esta es una historia de detectives bien contada con muchas conjeturas intrigantes", concluyó Cox. "Pero al final, el misterio persiste". El sobrino nieto de Houdini, George Hardeen, dijo en una entrevista que creía que la hipótesis de Gillespie era "convincente y persuasiva", pero reconoció que a los muchos historiadores, aficionados y magos de Houdini "les resultará difícil abandonar sus creencias". Sin duda, señaló Hardeen, un siglo después de la muerte de su tío abuelo, el mago sigue despertando una fascinación generalizada. "Me gusta plantear la pregunta: ¿Quién era el presidente en 1926? ¿Cuál fue la gran noticia en 1926?", dijo Hardeen. "Pero si le preguntas a un estudiante de quinto grado: '¿Quién es el mago más importante del que has oído hablar?', algunos de ellos podrán decirte: Harry Houdini". Whitehead, por otro lado --aunque en su momento fue tristemente célebre--, murió en el anonimato. Si bien nunca fue acusado de ningún delito, pagó un alto precio por la muerte de Houdini; se convirtió en un hombre solitario y un ermitaño para evitar la vergüenza de ser etiquetado como el hombre que mató a Houdini. Finalmente, murió de desnutrición en 1954 a los 58 años y fue enterrado en una tumba sin nombre en Montreal. Gillespie, quien se convenció de su inocencia, ha trabajado para remediar eso. Recientemente --con la aprobación posterior de un familiar-- encargó que se colocara una lápida de granito en su tumba y viajó al lugar para verla instalada. La lápida dice: "WHITEHEAD, Joscelyn Gordon, 25 de noviembre de 1896, 5 de julio de 1954. Libre de acusaciones falsas".
Después de todo, Houdini, un escapista nacido en Hungría, había alcanzado el renombre mundial por burlar repetidamente l







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