“Este año vamos a crecer y llegar a una meta de ventas de $ 15.000 millones a diciembre del 2026”, avisa Juan Pablo Laroze, fundador y gerente general de RedMat, la red de ferreterías pequeñas y de barrio nacida en 2022 y que en cuatro años ya se convirtió en un nuevo actor del negocio, con tiendas ubicadas entre Pica, en Tarapacá, hasta Valdivia. La apuesta de RedMat es que el ferretero de barrio pueda competir con las grandes cadenas, comprando en bloque para acceder a mejores precios en un negocio que según diversas fuentes alcanza a unos US$ 7.000 millones al año y donde el número de pequeños jugadores se ha ido reduciendo progresivamente: hace tres décadas había más de 30 mil ferreterías independientes y hoy no superan las 3 mil, según cálculos del sector. Laroze, quien era gerente del área ferretería de Construmart y creó en 2007 Ferrexperto, un programa para que las ferreterías independientes rurales y urbanas mejoren su administración, marketing e infraestructura se juntó el 2022 con otros tres ferreteros -Juan Carlos Chávez, Héctor León y José Antonio Carvallo- y los invitó a formar RedMat, que se constituyó en noviembre de ese año y comenzó a operar en marzo de 2023. “Nace con ese espíritu de apoyar, darle rentabilidad a las ferreterías pequeñas, que puedan surgir y que puedan, además, entregar mejores productos en sus comunidades”, explica el ejecutivo. Una acción por ferretería RedMat está constituida como una sociedad por acciones, donde cada ferretería que se incorpora compra una acción, cuyo valor partió en $ 25 millones y “hoy día está en 35 millones”, resalta Laroze, destacando el crecimiento y las posibilidades del negocio. La red tiene directorio, estatutos, manuales de gobernanza y ética, y exige a sus asociados operar con co-branding: la fachada de cada local debe llevar 50% de la marca RedMat y en el otro 50% el nombre de la ferretería. RedMat compra a unos 200 proveedores diferentes y los socios a su vez se abastecen en un mismo portal que contiene productos, precios y descuentos; RedMat emite la orden de compra a nombre del socio y el proveedor despacha directo al cliente. Otra vía es que el proveedor entregue en bodegas en Santiago y los transportistas de las ferreterías lleven los pedidos a cada local una o tres veces por semana, según sus rutas. Lo que pasa por la red equivale, según Laroze, a cerca del 60% de lo que sus socios compran a la industria. El salto ha sido rápido: en marzo de 2023 la red movía $30 millones mensuales y a fines de 2025 ya facturaba más de $ 1.000 millones al mes. Esa expansión los está llevando a evaluar la posibilidad de levantar un centro de distribución propio. Pequeñas ciudades El punto delicado es el crédito, reconoce Laroze. “En esta industria de las redes, el sujeto de crédito es la central”, advierte y explica que, por eso, en RedMat cada socio tiene una línea de financiamiento asignada y el control es estricto: si una factura no se paga a los pocos días, la ferretería puede quedar bloqueada para seguir comprando. “Tenemos sistemas en donde se van monitoreando las líneas de crédito, se asignan líneas de crédito a cada socio y hay un orden muy estricto en términos de las compras”, detalla. Eso, porque la central es la que responde ante los proveedores, lo que permite a las ferretería más pequeñas o sin acceso líneas de crédito acceder a las compras. Laroze reconoce que el escenario para el negocio no está fácil. La facilidad con que se puede importar en Chile, la entrada de capitales chinos a Construmart, la escala de Sodimac e Easy y el frenazo de la construcción -con menos permisos de edificación, menores ventas de viviendas y el alto desempleo- presionan a todo el sector. Por eso, para competir mejor, RedMat eligió concentrarse en pequeñas ciudades, en atender las zonas que el “gran retail” no cubre: el 70% de sus socios son ferreterías ubicadas en comunas del sur, cuyos clientes son familias que buscan realizar una mejora o una pequeña obra, maestros de especialidad y algunos contratistas; la minería y la gran construcción no son su foco. Sodimac, es de hecho uno de los proveedores de la red. En precios, Laroze admite, que hay poco margen para diferenciarse, por lo que se concentraron en el mix de productos y la atención: “Buscar que la experiencia de compra en Redmat sea diferenciadora”, resume. La red tampoco controla los inventarios de sus socios y según el ejecutivo no está en los planes crear marcas propias que compitan con sus proveedores, sino por desarrollar con ellos la propuesta de valor. “Somos PYME, pero al actuar en bloque logramos competitividad”, recalca.
“Este año vamos a crecer y llegar a una meta de ventas de $ 15.000 millones a diciembre del 2026”, avisa Juan Pablo Laro

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