La muerte de Armando Zavala, a los 70 años, generó un gran pesar en el sector agropecuario, donde era reconocido por su compromiso con la defensa de los productores y su participación en algunas de las principales discusiones entre el campo y la política, como el conflicto de 2008 por las retenciones móviles. Productor de Salto, en el norte bonaerense, construyó una trayectoria singular: sin ocupar cargos de conducción en las entidades rurales gremiales, se convirtió en un referente para quienes buscaban llevar sus reclamos al Congreso y hacer escuchar la voz del interior productivo. Fundó la Fundación Barbechando, ligada al seguimiento de temas legislativos. A lo largo de su vida hizo de la defensa de sus pares una causa personal . Su recorrido atravesó desde las dificultades financieras que llevaron a productores a perder sus establecimientos en los años 90 hasta el conflicto por las retenciones móviles de 2008 y el debate por la ley de humedales en 2022. “Silencio estatal”: productores bonaerenses fueron a la Justicia contra el ministerio de Katopodis por las obras hidráulicas Su presencia en el Congreso, su participación en las protestas de 2008 y la iniciativa que dio origen a la Fundación Barbechando formaron parte de una trayectoria que tuvo como hilo conductor la convicción de que el sector agropecuario debía hacerse escuchar. “En los 90 decidí ayudar a aquellos productores que tenían dificultades para pagar los créditos a los bancos que, si bien tenían voluntad de pago, atravesaban problemas para hacerlo. Después tuve una presencia activa en el 2008 en el conflicto por la 125 y lo último que hice fue tratar de que se cayera la Ley de Humedales del kirchnerismo en el 2022”, recordó en una entrevista con LA NACION en junio pasado. Aliados indispensables: los animales que conocen el camino y guían a miles de vacas para escapar de la inundación Su vínculo con el campo venía de varias generaciones. Era la quinta generación de productores agropecuarios de su familia, cuyas raíces se remontaban a Francia, desde donde había llegado su bisabuelo hacia 1870. La primera etapa de la historia familiar transcurrió en tierras de la zona donde actualmente se encuentra Campo de Mayo, en las que desarrollaban la actividad tambera. Cuando esos campos fueron vendidos a los militares, sus antepasados se trasladaron a Salto. Cuando la dueña le vendió a los militares, su bisabuelo, su abuelo y sus tíos abuelos se fueron a comprar a Salto, que en ese momento “era como el otro extremo del país”. La familia continuó vinculada a la producción, entre los tambos y la agricultura. Zavala siguió el camino de su padre y desarrolló una empresa con foco agrícola, dedicada, entre otras actividades, a la producción de semillas bajo riego para semilleros, además de la ganadería. Antes de dedicarse por completo al establecimiento familiar, también tuvo una experiencia en el periodismo. Mientras estudiaba veterinaria, comenzó a trabajar en una radio: primero atendía los teléfonos y luego pasó a realizar móviles. La enfermedad de su padre lo llevó a dejar esa actividad y regresar al campo. En los años 90 encontró una de las primeras causas que lo impulsaron a participar de manera activa en la vida pública. Frente a las ejecuciones y los remates judiciales que amenazaban a productores con problemas financieros, comenzó a frecuentar el Congreso para buscar respuestas legislativas y a pedirles a los legisladores proyectos de ley de suspensión de remates por seis meses, 180 días o un año. Su objetivo era conseguir que quienes atravesaban dificultades tuvieran tiempo para reorganizar sus cuentas y evitar perder sus campos. Aquella tarea le permitió conocer el funcionamiento del Poder Legislativo y establecer contactos que más adelante resultarían útiles para acercar los reclamos del agro. Esa experiencia tuvo un nuevo capítulo en 2008, durante el conflicto por la resolución 125, que establecía un esquema de retenciones móviles a las exportaciones de granos. En Salto, Zavala impulsó la instalación de una carpa en la intersección de las rutas 191 y 31, un espacio por el que pasaron políticos y referentes vinculados a la protesta rural. También quedó asociado a la imagen de un megáfono con el que acompañaba las movilizaciones. La disputa llegó a uno de sus momentos decisivos cuando el entonces vicepresidente Julio Cobos votó en contra de la iniciativa oficial en el Senado. Para Zavala, sin embargo, el resultado no significaba que los reclamos hubieran terminado, y “no se podía bajar los brazos porque la lucha continuaba, porque las retenciones continuaban”. El conflicto coincidió con una etapa personal especialmente difícil: mientras participaba de las protestas, su mujer permanecía internada en terapia intensiva y en 2012 quedó viudo. De la movilización surgió también una idea que buscaba prolongar la participación de los productores más allá de las protestas en las rutas. Zavala impulsó la creación de una organización que acercara al agro a la política y ayudara a quienes quisieran involucrarse en la actividad pública. Esa iniciativa estuvo en el origen de lo que después se convirtió en la Fundación Barbechando. Así, la entidad lo recordó: “Lamentamos profundamente el fallecimiento de Armando Zavala , miembro fundador de nuestra institución. Gracias Armando por la lucha y defensa del sector ayer, hoy y siempre. Hoy es un día especial para nosotros, ya que se conmemoran los 15 años de nuestra creación”. Recordó que la idea original era tratar de promover a productores que querían entrar en la política, acompañarlos y después asesorarlos técnicamente. Su planteo partía de una convicción: para defender los intereses del campo no alcanzaba con expresar el descontento ante una medida, sino que también era necesario participar en los ámbitos donde se toman las decisiones. En 2022 volvió a concentrar sus esfuerzos en una discusión legislativa: el proyecto de ley de humedales. En ese momento trabajó para acercar a diputados y senadores la perspectiva de los productores de las islas del Paraná. “Habíamos organizado distintas reuniones en su momento con senadores y diputados para explicarles la real situación”, señaló. Con el tiempo, su actividad lo llevó a mantener contacto con distintos grupos de productores. Participaba en 32 espacios y s e definía como un nexo entre el sector y los legisladores, apoyado en el conocimiento que había adquirido durante años de gestiones en el Congreso. pic.twitter.com/Ux6ubkLIPG — Rural San Pedro (@RuralSanPedro) October 27, 2026 Él mismo reconocía que esa tarea lo había convertido en un referente, aunque no buscara un lugar formal en las organizaciones rurales. “Me he convertido sin quererlo y sin ser dirigente en un referente del sector”, decía. Entendió que “no necesitaba tener un cargo para pelear por los productores”. En junio pasado, Zavala había recibido un reconocimiento en la exposición de Agroactiva. Su muerte generó una despedida entre productores que destacaron su compromiso y su presencia en distintos momentos de la historia reciente del agro. En las redes sociales, el productor autoconvocado Dieter Von Pannwitz lo recordó como un amigo y un defensor de los productores de todo el país. Lamentamos profundamente el fallecimiento de Armando Zavala, miembro fundador de nuestra institución. Gracias Armando por la lucha y defensa del sector ayer , hoy y siempre. Hoy es un día especial para nosotros, ya que se conmemoran los 15 años de nuestra creación. pic.twitter.com/89GTNBxUoV — BARBECHANDO 🇦🇷 (@Barbechando) October 27, 2026 “Hoy nos deja físicamente una gran persona, un gran amigo, Armando Zavala, defensor a ultranza de todos los productores agropecuarios del país. El autoconvocado número uno, fundador de Barbechando, el de la carpa en el Congreso en la 125, el del megáfono, parando remates rurales, un grande de verdad que nos deja un legado muy grande de nunca bajar los brazos y luchar por lo que amamos: nuestra tierra, nuestra producción, nuestra Patria”, escribió. En el último tiempo, Zavala había dividido su tiempo entre el campo y la ciudad por problemas de salud. Después de más de cuatro décadas de vida rural, delegó buena parte de las tareas productivas en su hermano menor. Pero su alejamiento de algunas responsabilidades cotidianas no modificó el lugar que había construido a partir de sus gestiones y su participación en los debates del sector. Al repasar su trayectoria, solía resumirla con una palabra que consideraba ligada a su propia identidad. “Siempre fui un luchador, mi nombre Armando refleja eso”, dijo en diálogo con este medio. La Sociedad Rural de San Pedro dijo: “Despedimos con profundo dolor a Armando Zavala, un dirigente de fuste con quien hemos compartido un largo camino de lucha en defensa de los productores y del gremialismo agropecuario”. Agregó: “Su compromiso y su vida dedicada a las instituciones y al trabajo por el sector dejan una huella imborrable”. Raúl Víctores, expresidente de la Rural de San Pedro, escribió en un mensaje: “Hoy me toca despedir a un amigo del alma, a un compañero de tantos años de lucha, a ese amigo de fierro que el ruralismo me regaló y que la vida convirtió en hermano. Querido Armando Zavala, Armandito... cuánto camino compartido, cuántas batallas, cuántas injusticias enfrentadas y cuántas veces tuvimos que seguir adelante aun cuando las cosas no eran fáciles”. Agregó: “Sé cuánto te dolió muchas veces la incomprensión y la marginación injusta de quienes nunca entendieron la grandeza de tus convicciones. Pero vos nunca dejaste de estar, nunca abandonaste la lucha ni le diste la espalda a una injusticia. Esa fue tu esencia, tu manera de vivir y de honrar la amistad y el compromiso gremial”. Y remarcó: “Hoy me duele despedirte, porque no se va solamente un compañero de lucha; se va un amigo querido, de esos que no se encuentran todos los días, de esos que dejan una huella profunda y un vacío imposible de llenar”.
La muerte de Armando Zavala, a los 70 años, generó un gran pesar en el sector agropecuario, donde era reconocido por su





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