La industria de servicios fúnebres , liderada por empresas como Grupo Gayosso y J. García López, cerrará el año bajo la fuerte presión que ejerce el alza de costos en su cadena de suministro y el reto logístico de adaptar sus plantillas laborales. Estos factores inflacionarios, combinados con la inminente reducción de la jornada oficial estipulada para 2027, obligarán a los grandes corporativos a reestructurar la viabilidad financiera de un negocio diseñado para funcionar de manera ininterrumpida. El impacto monetario ya se refleja en un incremento de alrededor del 7 por ciento en los servicios al consumidor final. Dicha escalada es consecuencia directa del aumento en el precio del combustible usado para las carrozas, las maderas y metales destinados a los féretros, los químicos químicos de embalsamamiento e, incluso, el café que consumen los deudos durante las velaciones, de acuerdo con las empresas funerarías . A este entorno adverso se sumará la obligación de disminuir los turnos de 48 a 46 horas , lo que comprometerá el ritmo de atención y la rentabilidad corporativa. “Nosotros somos un negocio donde operamos 24/7, los 365 días del año y la reducción de las horas laborales nos afecta de una manera muy importante. Para el 2027 estamos obligados a bajar la jornada de 48 a 46 horas , tendremos que hacer muchos ajustes dentro la nómina, contratar más personal, ampliar turnos y perder la secuencia de los servicios”, advirtió Óscar Padilla, CEO de J. García López, firma que sostiene su operación con más de mil 300 empleados a lo largo de diez sucursales en la Ciudad de México y una red de mil 200 corresponsales a nivel nacional. En entrevista con El Financiero , el directivo aseguró que la empresa “es alérgica” a los recortes de personal, por lo que buscará estabilidad mediante pausas nocturnas apoyadas en la tecnología, aprovechando que los clientes están cambiando el hábito de velar durante la madrugada. “Nosotros adoptamos mucho la tecnología y básicamente lo que hemos estado pensando en hacer en algunas sucursales, aún no está definido, es tener alguna pausa nocturna. No quiere decir que no atendamos a la familia, pero ya hay muchos clientes que esperan a que el proceso de velación comience en la mañana y eso nos debe de ayudar para hacer los ajustes de los horarios con el personal que tenemos”, detalló. Asimismo, Padilla reconoció el peso de la cadena logística en sus márgenes operativos. “Nos impactó mucho el tema del combustible, porque nosotros somos intensivos en el uso de carrozas y evidentemente en cremación de cuerpos. Entonces, el tema energético sí fue un ajuste importante en nuestros gastos, los cuales tenemos que ajustarlos en algunos precios al cliente”. Por su parte, Grupo Gayosso enfrentará la nueva legislación laboral rediseñando sus esquemas de guardias con base en la demanda histórica, buscando asegurar la cobertura sin sobrecargar a los más de 3 mil trabajadores que operan en sus 68 instalaciones distribuidas en 13 estados. La firma apostará por digitalizar su cobranza, firmas electrónicas y tareas logísticas. “Lo anterior permitirá que las horas laborales se enfoquen en la atención cálida y directa a la familia. Además reforzaremos los programas de capacitación interna, así como las herramientas móviles que aceleran traslados y trámites ante dependencias oficiales”, señaló Óscar Morales, director de Planeación y Marketing de Grupo Gayosso. A pesar de los vientos en contra, ambas firmas proyectan cerrar el 2026 con crecimientos a doble dígito, disputando un nicho donde apenas el 4 por ciento de la población cuenta con un plan de previsión. “En México, la informalidad en el sector funerario representa entre un 50 y 60 por ciento del total de unidades operativas en el país, concentrada en funerarias improvisada s o intermediarios que operan al margen de la ley. Nuestra estrategia para contrarrestarla es la excelencia operativa, el blindaje normativo y certificaciones de clase mundial”, enfatizó Morales al referirse al ecosistema del mercado. Frente a la presión en insumos como metales, maderas, mantenimiento de cámaras frías y floristería, el directivo de Gayosso aseguró que “la presión inflacionaria ha incidido de manera transversal en la cadena de suministro de la industria como el incremento en el costo logístico de carrozas y unidades de traslado tanto a nivel metropolitano y foráneo”. Para sortear la inestabilidad de las materias primas, las empresas funerarías han diversificado sus fuentes de ingresos hacia los servicios para mascotas con divisiones como Bye Bye Friend y Pet Love Story, un modelo que crece por encima del 20 por ciento anual. “La verdad es que han sido creaciones de productos estratégicos que nos permiten tener programas de afinidad con nuestros clientes que hoy pueden adquirir un plan para mascotas, pero mañana van a optar por Velatorios Santa Gloria o García López. Es un ejemplo de cómo ha crecido el ecosistema de servicios funerarios”, concluyó el líder de J. García López.
La industria de servicios fúnebres , liderada por empresas como Grupo Gayosso y J. García López, cerrará el año bajo la



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