La agenda internacional del Presidente José Antonio Kast en Madrid tiene una compañía incómoda: la crisis del ministro de Justicia, Fernando Rabat . Pese a que el Mandatario dejó Chile para iniciar su primera gira europea desde que asumió el cargo, el flanco abierto por las rebajas de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores sigue ocupando parte importante de sus conversaciones y de las preocupaciones de La Moneda. Una muestra de ello ocurrió durante el vuelo presidencial. Kast, poco dado a dormir -según describen quienes lo acompañan en la cabina delantera del Boeing de la FACh-, invitó a su despacho de la aeronave a los presidentes de ambas cámaras del Congreso: Jorge Alessandri , de la Cámara de Diputados, y Paulina Núñez , del Senado. Primero conversó con ambos y luego sostuvo encuentros por separado con cada uno. También tuvo oportunidad de desayunar con la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich , en el tramo entre la escala técnica en Canarias y Madrid. La controversia que tiene a Rabat en el centro de la tormenta se originó en los 56 decretos de rebaja de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores . El episodio abrió un flanco político para el gobierno y derivó en cuestionamientos a la gestión del Ministerio de Justicia, además de una acusación constitucional impulsada por la oposición contra el secretario de Estado. En esas y otras conversaciones, el Presidente ha dejado de manifiesto su preocupación por el desenlace de la acusación constitucional contra Rabat. Tanto Kast como su equipo están convencidos de que no hubo una infracción a la Carta Fundamental , que es precisamente lo que debe determinar el libelo. Sin embargo, en La Moneda saben que este tipo de acusaciones terminan resolviéndose en una votación donde el componente político suele imponerse sobre el jurídico . Y es ese escenario el que inquieta a La Moneda: que, pese a la convicción de que no existe responsabilidad constitucional, Rabat termine siendo juzgado por los costos políticos de la controversia . Kast tiene conciencia de que el manejo del episodio significó un error político importante, pero -afirman- está dispuesto incluso a seguir perdiendo popularidad con tal de defender el punto jurídico . Aunque en el gobierno reconocen el costo de la decisión y el desgaste que ha provocado la permanencia del ministro, Kast no parece dispuesto a ceder en la defensa de la actuación de Justicia frente al libelo que prepara la oposición. El costo político, que se hizo evidente en los sondeos de opinión del fin de semana, no parece motivo suficiente para modificar la estrategia presidencial . Por ahora, además, Rabat no aparece entre las salidas inmediatas. En el entorno del gobierno no se proyecta que deje el gabinete en esta etapa, aunque tampoco se descarta que su situación pueda revisarse en un rebaraje ministerial más amplio en los próximos meses . De hecho, la única salida de una autoridad de gobierno que ha dejado hasta ahora esta controversia es la del subsecretario de Justicia, Luis Silva. La petición de renuncia tampoco generó una mayor reacción en el Partido Republicano -donde milita-, salvo entre quienes mantenían una relación más cercana con él . El malestar se instaló luego de que comenzara a circular profusamente en chats oficialistas un video en que Silva, frente a la fotografía oficial de Kast y una bandera chilena, explicaba los decretos de rebaja de condenas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores. En esa intervención, sostuvo que había aplicado el criterio jurídico fijado por el propio Rabat . La intervención tomó por sorpresa a La Moneda: Silva no había advertido al ministro que haría esa declaración. Pese a la defensa pública, en el Partido Republicano, varios leyeron el gesto como una forma de autodefensa que terminaba por dejar expuesto a Rabat, lo que alimentó la percepción de que había actuado deslealmente. La señal que ha transmitido Kast desde entonces ha sido que la permanencia de Rabat no está en discusión y que espera que quienes forman parte de su gobierno y de su sector respalden esa definición. Por lo mismo, la lealtad interna también ha pasado por alinearse con la defensa del ministro. La salida de Silva fue, en ese sentido, una expresión concreta de ese criterio . Las diferencias más visibles, en cambio, se han concentrado en Chile Vamos y particularmente en la UDI. Por el contrario, RN ha tenido una actitud relativamente más contenida durante esta controversia, con excepciones como las de la diputada Claudia Mora y el diputado Eduardo Durán , a quien el propio Kast contactó para abordar su posición. En paralelo, Núñez -desde España- tiene previsto conectarse telemáticamente desde Madrid a las reuniones de comité del Senado, en medio de la urgencia por sacar adelante los proyectos vinculados a las rebajas de condenas. La prioridad, según ha transmitido la presidenta de la Cámara Alta , es que esas iniciativas avancen. La crisis también tuvo su propio espacio en la agenda social de la gira. Al cierre de la primera jornada en Madrid, el embajador de Chile, Juan Antonio Coloma , ofreció una recepción para el Mandatario y la Primera Dama, María Pía Adriasola, con cientos de invitados. Entre los asistentes estuvo el exministro de Justicia Hernán Larraín , quien hace tan solo unos días protagonizó un desencuentro con el timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, precisamente a propósito del lío Rabat.
La agenda internacional del Presidente José Antonio Kast en Madrid tiene una compañía incómoda: la crisis del ministro d


Comments