No hace mucho, la BBC difundió un artículo sobre la intensa actividad de niñas pequeñas que promocionan productos de cosmética en redes sociales. Ellie ya explicaba su rutina de belleza en Tik Tok cuando solo tenía 10 años de edad. Hoy, con 13 años y más de 330 mil seguidores, se muestra con absoluta soltura aplicándose máscara para pestañas y brillo labial, y ponderando una marca de base y un sérum que hacen que su piel reluzca. Desde los 8 promociona distintos productos, al punto que lo que comenzó como un divertimento se convirtió en una importante fuente de ingresos para su familia. De hecho, su madre evalúa lanzar una línea vegana propia para este segmento. Cientos de videos de niñas, incluso de hasta 3 ó 4 años, pueden verse en distintas plataformas, posteando sobre el uso de cosméticos de dudosa formulación, líneas incluso especialmente diseñadas para jovencitas que prometen pieles luminosas a través de sus embajadoras que legitiman la marca. Hablamos de negocios multimillonarios que no paran de crecer a partir de un marcado cambio en el mercado cuyo target suma una nueva presión. Esta nueva cultura, en un momento en el que se encuentran desarrollando la propia identidad, empuja a muchas niñas y adolescentes a pensar que hay algo mal con su apariencia, que su rostro no se ve bien, librando batallas para aceptar su verdadera apariencia a medida que crecen, pendientes de los likes que generan. Las advertencias incluyen que algunas presentan dificultad para asistir a clases al no sentirse suficientemente lindas. Una enfermiza obsesión por lucir una piel perfecta, lo que se conoce como cosmeticorexia , puede conducir a una niña a utilizar hasta 10 productos de cuidado de la piel distintos y a no atreverse a interactuar socialmente sin haberse maquillado antes. El uso de filtros en la vida digital ofrece una seudo solución aspiracional que permite enmascarar la realidad. En Italia , una autoridad oficial investiga si marcas de relevancia, desafiando las regulaciones locales, no aclaran debidamente en sus productos que estos no son para uso infantil ni adolescente y si contratan para promocionarlos a mayores de 18 años. En el Reino Unido , una asociación que representa a fabricantes acaba de difundir una guía para padres luego de realizar una encuesta que marcó que un 40% de ellos reconocía saber menos que sus hijos sobre cuidado de la piel. La composición de muchos productos contiene ingredientes activos dañinos para las pieles jóvenes, siendo el retinol uno de los más poderosos, capaces de generar acné, eczemas y sensibilidad a largo plazo, además de alopecia en la línea frontal de nacimiento del pelo como resultado de aplicaciones tempranas en pieles que no los necesitan. A partir de fiscalizaciones en distintos comercios de CABA, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica ( Anmat ) prohibió localmente la comercialización de maquillajes infantiles de numerosas marcas, sin inscripción sanitaria, por lo que su composición no puede garantizarse. Labiales, brillos, rubores, sets de maquillaje con diseños especialmente dirigidos al público infantil se vendían sin estar registrados. Su ingreso, a través de importadores no habilitados, según se explicó, impedía conocer su origen. El problema presenta varias patas: un Estado que no controla lo suficiente, los fabricantes, las plataformas y los padres. La escuela deberá también convertirse en un ámbito que trabaje en la prevención de estas peligrosas situaciones. Evitar que nuestras hijas se sumen a las huestes de quienes tan temprana como inconscientemente se obsesionan con la belleza, con impacto tanto en su salud física como mental, es responsabilidad de los adultos.
No hace mucho, la BBC difundió un artículo sobre la intensa actividad de niñas pequeñas que promocionan productos de cos

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