El nombre de Morena Beltrán hace años que está instalado en los medios y en las redes sociales por la labor que realiza en el mundo del periodismo deportivo, siendo una de las grandes figuras femeninas del ambiente. Sin embargo, este año tomó la decisión de aceptar un desafío que la sacó completamente de su zona de confort. More aceptó ser una de los 24 particiantes famosos de la nueva edición de MasterChef Celebrity (Telefe), el programa que conduce Wanda Nara y en el que Germán Martitegui , Damián Betular y Maru Botana se encargan de juzgar los platos que cada participante presenta gala a gala. Durante tres semanas Beltrán se encargó de mostrar una faceta diferente a la que muestra programa a programa en ESPN, pero luego de una milanesa de mondongo que no estuvo del todo lograda, la periodista se convirtió en la tercera eliminada del certamen. En una entrevista con Teleshow , habló a fondo de esta experiencia y de la sorpresa que fue para ella escuchar su nombre en la gala del domingo pasado. —¿Cómo te llega la propuesta? Porque viste que está esa idea de que el periodista es formal y acá mostraste una faceta completamente distinta. —Qué bueno si se sintió eso. Fue natural al final. La propuesta me llegó después del mundial y tuvo varias instancias de negociación, porque al tener día a día en ESPN necesitaba una autorización del canal para hacer el programa, que era superdemandante. Tuve una charla con Lucas (Blondel), mi novio, de decir: “Che, ¿realmente tenés ganas de hacer esto? Sabés lo demandante que va a ser”. Pero siempre me ganó el deseo de poder hacerlo, porque siento que es un programa al que no se le puede decir que no, es muy sano, tiene un ambiente lindo en el que la gente se puede identificar con tus historias. También una de mis abuelas no está tan bien de salud, entonces me parecía una linda oportunidad para regalarle un programa diferente al que me vio hacer toda la vida, que estaba más vinculado al fútbol, y la cocina la apasiona más . Así que se juntaron varias cosas que me llevaron a tomar la decisión. —¿Cómo fue para vos este proceso de cocinar? ¿Cómo fue ponerte en este rol de ser juzgada? —Te sentís vulnerable, la verdad. Para mí era lógicamente algo nuevo , porque cocino en mi casa lo normal. No es que subestime la cocina, sino que no tengo evidentemente la vocación que tienen los chefs como para que el plato de comida sea una obra de arte. Vos en casa la verdad te hacés una ensalada, una milanesa, me hago platos básicos y acá son muchas cosas que tenés que tener en cuenta, desde las combinaciones que hacés de la comida hasta cómo presentás el plato, todo. Tenés que tener creatividad para resolver, cocinás a contrarreloj, hay muchos factores que realmente lo hacen algo muy diferente a lo que hiciste toda tu vida. O sea, por ahí uno desde afuera piensa: “No, listo, yo me las arreglo con la cocina, en MasterChef me va a ir bien”, y no, realmente hay muchas otras complejidades que, salvo que tengas cuarenta años de experiencia cocinando, no sé si te las podés resolver con el día a día de tu casa. Esa para mí fue la gran diferencia. —¿Cómo te sentiste con la eliminación? Porque viendo el programa, por ahí las devoluciones que salieron al aire no fueron indicativas de una eliminación. —Yo dudaba un poco de eso, dije: “Che, ¿cómo se verá después cuando esté editado?”. En el momento, la verdad, con la devolución que me hicieron no pensé ni ahí que me iba . Me ponderaron tanto todo lo demás que no pensé que esa devolución me iba a hundir. El plato estaba relindo presentado, la milanesa tenía la forma argentina que quería, el huevo me había salido rebién. Me hubiera gustado que, ya que nos la jugamos con Juli (Nair Calvo) para hacer algo diferente y no caer en el guiso, lo tuvieran en cuenta. Germán dijo después que era muy complicado hacer una buena milanesa de mondongo. Lo que me hubiera gustado es que, cuando pasaron por la estación, me dieran algún consejo para que no me falle el punto del mondongo, que fue el problema. Es lo único que me replanteo de ese día . El momento que sentí que me podía ir fue cuando pasaron los primeros cinco participantes y les dicen: “Estás en la siguiente semana”. Ahí dije: “Bueno, puede ser”. A Juli con la devolución la habían hecho pelota, así que pensé: “Es entre Juli y yo”. —Hace un ratito me hablaste del grupo, pero a medida que avanzaron los programas se empezó a generar una polémica con Edith Hermida, sobre todo después de lo de la cinta. —Sí, me cocinó un poquito, pero la entiendo. Yo creo que es un juego, porque de última por ahí era una estrategia poner, si ella quería, los que peor cocinaban adelante de todo, lo entiendo porque es una estrategia. Pero bueno, en mi caso, por ahí yo que no soy ni muy buena ni muy mala cocinando, como que estaba en un intermedio, haberme puesto adelante me quitó opciones. De todas maneras, yo creo que había resuelto bien el plato; me complicó el hecho de no haber podido hacer bien la salsa. Pero bueno, creo que si vuelvo el tiempo atrás, Edith me cuestionaba todo: cómo me vestía, me cuestionaba mi propuesta de matrimonio, me cuestionaba todo. Entonces yo dije: “Bueno, listo, se la agarró de punto conmigo”. Pero realmente fuera del aire ella siempre fue diez puntos conmigo y creo que fue algo más para el show. Después, nada, terminó ocurriendo que quedé eliminada y eso magnificó todo. —¿Con el resto del grupo? —Nos llevamos todos bárbaro, la verdad. Te soy sincera, todas las cosas que por ahí se arman o salen son para hinchar los huevos; nada desestabiliza realmente el grupo y siempre prima la buena onda, la mejor. Después, cosas que se puedan decir o hacer al aire son para agitar el ambiente. —El Pollo Vignolo, al aire del programa de ESPN, contó que vos ya habías sido eliminada. ¿Qué te pasó con eso? —Ay, mi amor, me mata. No supe cómo reaccionar, tampoco puedo mentir. El que ve el programa se da cuenta de que algo pasó, porque yo por las grabaciones de MasterChef estaba yendo repoco a ESPN y de repente volví a ir todos los días. Creo que a Seba le jugó una mala pasada el hecho de que no sigue el día a día del programa , entonces no sabe cuánta diferencia hay de la grabación a la salida al aire. De hecho, me quiso defender, y en el acto de querer ayudarme spoileó algo que no había ocurrido. Pero él siempre me dio para adelante con MasterChef y como líder de programa me dijo: “Hacelo, si es una experiencia que a vos te gusta, te suma, hacelo”. Siempre me dio aliento . —Si tuvieses que hacer una reflexión final de tu paso por el programa... —Por ahí más que una sensación, me guardo el orgullo, porque creo que al final para mí terminó siendo algo bastante anecdótico el hecho de cocinar, cuando al final del programa sentí todo el amor que sentí de mis compañeros, realmente. Eso pagó todo, la frustración de decir: “Uh, bueno, por ahí tenía expectativas de llegar más adelante, no irme tan pronto”. Pero ver cómo Juli (Poggio) pidió la palabra, el abrazo que me di con Juli Nair, ver a la China llorando, cómo me fue a abrazar Lizy, esas cosas quedan. La verdad que te quedan, porque al final vos donde vas a laburar también vas a compartir, vas a poner un poquito de vos, de tu manera de ser, de tu día a día, y que eso se vea de alguna manera reflejado en el grupo es lo más lindo que te puede pasar. — ¿Cómo vienen los preparativos para el casamiento con Lucas? —Mi idea es en enero empezar a ponerme a full . La idea era casarnos a fin de este año, pero con el mundial se complicó mucho. Yo le decía a Lu: “¿Quién nos corre?”. Empiezan todos a decir “se arrepintieron de casarse” y yo pienso: “¿Por qué hay que hacer todo con los tiempos de otro?”. Estamos en un excelente momento de nuestra relación, nunca tuvimos ninguna crisis. Pero él tampoco tiene un trabajo normal en el que ponés la fecha tipo el 10 de octubre, porque por ahí juega. Uno tiene ganas de celebrar, de tirar manteca al techo, y probablemente la mitad de sus amigos en el fútbol no los puede invitar porque están en competencia. Es muy difícil encontrar el hueco. Va a ser en diciembre del año que viene, pero el deseo de casarnos está.
”. En el momento, la verdad, con la devolución que me hicieron no pensé ni ahí que me iba . Me ponderaron tanto todo lo





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