El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha hecho un llamamiento al cese de las hostilidades en la guerra de Sudán, la cual, a su juicio, se ha convertido en "una guerra contra la población civil", un año después de que la ciudad de El Fasher, capital de Darfur Norte, cayera en manos de las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) tras 18 meses de cerco. "En Sudán, una guerra por el poder puro, avivada por actores externos, se ha convertido en una guerra contra la población civil", ha lamentado Guterres en una publicación en redes sociales en la que ha subrayado que "los combates deben cesar" y que "hay que proteger a la población civil", además de que "la ayuda humanitaria debe llegar sin obstáculos. Así, ha defendido que "hay que preservar la unidad, la soberanía y la integridad territorial" de Sudán, cuyo futuro "debe ser forjado por el pueblo sudanés a través de un proceso político inclusivo". En este contexto, alrededor de 30 países, entre ellos España y Estados Unidos, han alertado del "alarmante deterioro" de la seguridad alimentaria en Sudán y han señalado que "el riesgo de hambruna en los próximos meses, tal como ha advertido la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria, requiere una acción urgente". "No hay tiempo que perder para salvar vidas y prevenir la hambruna", han subrayado en un comunicado conjunto. Así, han explicado que alrededor de 19,5 millones de personas, lo que supone el 41% de la población sudanesa, sufren elevados nivel de inseguridad alimentaria aguda, entre ellos cinco millones que sufren niveles de emergencia. "Sin una acción inmediata para revertir la trayectoria actual, el número de niños que padecen desnutrición aguda grave podría superar la cifra proyectada de 825.000. Se espera que el número de zonas con inseguridad alimentaria, estimado inicialmente en catorce, se duplique", han enumerado. "El conflicto es el principal motor de la crisis de hambre en Sudán; ha provocado el desplazamiento de millones de personas, ha dañado infraestructuras críticas y ha interrumpido la prestación de servicios sanitarios, la producción de alimentos, las cadenas de suministro y los mercados", han argumentado, antes de agregar que esta situación se ve agravada por "la obstrucción sistemática de la ayuda" y los efectos de El Niño. "Las partes en conflicto tienen la responsabilidad primordial de aliviar el sufrimiento del pueblo sudanés", han manifestado, al tiempo que han pedido al Ejército y a las RSF a "eliminar todos los obstáculos a la asistencia humanitaria, a permitir y facilitar un acceso humanitario pleno, seguro, rápido y sin trabas, y a proteger al personal humanitario". "De no abordarse, estos impedimentos dificultarán la capacidad de la respuesta humanitaria para hacer frente al riesgo de hambruna", han recalcado. En este sentido, han pedido una autorización a las operaciones humanitarias "a través de todas las rutas", incluido un acceso aéreo a la región de Darfur --mayoritariamente en manos de las RSF--, mantener la presencia y la protección del personal humanitario en todo Sudán, y poner fin a los ataques contra infraestructuras civiles, incluidos los sistemas agrícolas y alimentarios. "Ante una posible hambruna, hacemos un llamamiento a todos los miembros de la comunidad internacional para que aumenten urgentemente la financiación en respuesta a las crecientes necesidades y apoyen los esfuerzos destinados a garantizar que la asistencia llegue a quienes más la necesitan", han afirmado en su comunicado, publicado por el Departamento de Estado estadounidense. "Asimismo, instamos a las instituciones de desarrollo y financieras a adaptar sus programas en curso a la situación de seguridad alimentaria y a centrarse en las zonas con mayores carencias. Debemos actuar sin demora para evitar una hambruna, apoyando la temporada de cultivos de invierno y fortaleciendo las respuestas lideradas a nivel local", han manifestado los firmantes, que han mostrado su apoyo a la población y a las organizaciones humanitarias que "trabajan incansablemente" y "en condiciones extremadamente difíciles" para "proporcionar una ayuda vital". SUDÁN DENUNCIA UNA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA AYUDA En respuesta, el Ministerio de Exteriores de Sudán ha subrayado que la situación de la seguridad alimentaria es "estable" y ha agregado que "las reservas estratégicas y las actividades agrícolas en curso son suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de la nación y garantizar un alto nivel de seguridad alimentaria", según un comunicado publicado a través de redes sociales. "Si bien agradece el valioso apoyo humanitario brindado por donantes y organizaciones internacionales, el Gobierno de Sudán subraya que, de manera constante, ha logrado suministrar alimentos y medicamentos incluso en las condiciones más extremas de guerra y agresión", ha dicho, antes de reseñar que el país "no ha sufrido hambruna" a pesar de "la destrucción sistemática de sus recursos, el saqueo de sus reservas estratégicas, la devastación de su infraestructura y el desplazamiento forzoso de sus ciudadanos desde las zonas de producción agrícola". Asimismo, Jartum ha recalcado que está evaluando el impacto de la escasez de precipitaciones, "agravada por El Niño, el cambio climático y la expansión de la desertificación", así como "las consecuencias de la matanza y el desplazamiento forzoso de ciudadanos de las regiones agrícolas". "Basándose en estas evaluaciones, el Gobierno ha comenzado a adoptar las medidas necesarias para abordar con prontitud las carencias alimentarias en las zonas afectadas", ha defendido. Por ello, ha criticado "los intentos de ciertos Estados y organizaciones de politizar la situación humanitaria en algunas partes del país" y ha denunciado que "estas entidades buscan aprovechar las condiciones humanitarias para promover sus propias agendas políticas, concretamente mediante la imposición de términos de acuerdo bajo la apariencia de una 'tregua humanitaria'", ya rechazada por el jefe del Ejército, Abdelfatá al Burhan. "Tales propuestas tienen, en realidad, el propósito de rescatar a la milicia rebelde de su cadena de derrotas, brindándole la oportunidad de rearmarse y redesplegarse", ha criticado la cartera, que ha argüido que un alto el fuego "solo alentaría a la milicia a cometer más atrocidades, masacres y actos de genocidio, tal como ha ocurrido anteriormente en El Fasher y Geneina". "El proyecto político impulsado por ciertas naciones occidentales, que utiliza la situación humanitaria como herramienta para alcanzar un acuerdo, sirve para proteger a la milicia rebelde de nuevas derrotas y retrocesos y busca forzar negociaciones mientras la milicia continúa ocupando territorio e infraestructura civil, amenazando la seguridad y la unidad de la nación", ha denunciado. La guerra civil estalló en abril de 2023 a causa de las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, situación que provocó el descarrilamiento de la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya dañado tras la asonada que derribó al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok. El conflicto, marcado por la intervención de varios países en apoyo a las partes en guerra, ha sumido al país en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, con millones de desplazados y refugiados y ante la alarma internacional por la propagación de enfermedades y los daños sufridos por infraestructuras críticas, que impiden atender a cientos de miles de damnificados.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha hecho un llamamiento al cese de las hostilidades en la gu







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