A menos de dos semanas de las elecciones intermedias en Estados Unidos, autoridades de ese país acusan a Canadá de intentar influir en los comicios de noviembre. En un comunicado publicado por el embajador de Estados Unidos en Canadá, Pete Hoekstra, este detalló que, hace más de año y medio, en marzo de 2025, el “Gobierno de Canadá lanzó una campaña de anuncios espectaculares contra los aranceles destinada a ‘informar a los estadounidenses’ en 12 estados de mayoría republicana y en Washington, D. C.”, pagada por el erario canadiense. Detalló varias instancias en las que funcionarios canadienses cabildearon recientemente con legisladores demócratas; incluso señaló un caso en el que el diputado liberal canadiense Anthony Housefather “hizo campaña en Florida a favor de la representante estadounidense Debbie Wasserman Schultz antes de sus primarias demócratas”. Incluso proporciona los nombres de 11 canadienses que fueron investigados, y algunos sentenciados, por haber votado en elecciones estadounidenses celebradas entre 2012 y 2024. O sea, en 12 años, con una población de 349 millones, el tercer país más poblado del mundo, ¿solo 11 canadienses posiblemente votaron de forma ilegal o por error? En una entrevista, el embajador estadounidense Pete Hoekstra aseguró que las autoridades de su país estaban “vigilando de cerca las actividades canadienses” y advirtió: “Keep your nose out of American politics”. A menos de dos semanas de los comicios, en medio de una guerra comercial, amenazas de convertir a Canadá en un estado y agresivos ataques verbales y mediante memes contra el primer ministro Mark Carney, el gobierno canadiense publicó un decreto en el que pide a sus funcionarios abstenerse de tener contacto con candidatos estadounidenses hasta el 3 de noviembre. Parecería que, después de las elecciones intermedias, los funcionarios podrían regresar a sus actividades de cabildeo en Estados Unidos. Trump también trató de impedir la llegada de Mark Carney al cargo de primer ministro. La retórica anti-Canadá aseguró su éxito electoral. El temor expresado por la administración Trump ante la potencial influencia negativa de los canadienses contra los republicanos y la agenda de Trump sería un reconocimiento de que los electores entienden el impacto negativo de la guerra arancelaria de Trump en sus bolsillos. Estas acusaciones surgen días después del apoyo político y público expresado por el presidente Donald Trump al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, a una semana de unas elecciones reñidas en Israel. Los resultados electorales definirán no solo el futuro de la guerra en Irán, sino también la relación con Estados Unidos, ya que todo indica que Trump continuará apoyando a Benjamín Netanyahu sin importar los resultados. La injerencia de Donald Trump puede ser el beso de la muerte. Esta realidad la vivió Viktor Orbán, quien, después de gobernar durante 16 años, no pudo mantenerse en el poder a pesar del apoyo del presidente de Estados Unidos. Pronto tendremos los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil, donde el ungido de Trump, Flavio Bolsonaro, enfrenta una reñida elección contra el actual presidente, Lula da Silva. Si gana el hijo de Jair Bolsonaro, se confirmaría la capacidad real de Trump para cambiar la cultura política en Latinoamérica, gracias en parte a su injerencia. Recibir el apoyo de un gobierno extranjero puede ser aceptable y útil electoralmente, aunque constituya injerencia extranjera. La representante republicana por Florida, María Elvira Salazar, se distanció del presidente Donald Trump por el impacto de la estrategia antiinmigrante en su electorado. El presidente colombo-estadounidense, Abelardo de la Espriella, quien recibió el apoyo de Trump, calificó a Salazar como “la mejor amiga de Colombia en el Congreso de Estados Unidos”. Salazar también recibió el apoyo de la venezolana y Premio Nobel María Corina Machado, quien también está distanciada de Trump. No se puede cuantificar el impacto que podrían tener Estados Unidos u otro gobierno extranjero en el proceso electoral de 2027 en México. Aunque impopular, la injerencia de Trump en la política depende, más que nada, de la credibilidad y capacidad de los candidatos de la oposición en comparación con Morena. La intención de influir en los resultados en México es una posibilidad. Pero solo será efectiva si los partidos presentan y defienden a candidatos contaminados por la criminalidad y señalados por Estados Unidos. El escudo de la presidenta ante la injerencia de Trump es dejar de defender a individuos vinculados a “narcoterroristas” y asegurar que existan los factores suficientes para celebrar elecciones seguras y evitar fraudes electorales. Si un porcentaje alto de los candidatos electos está vinculado al narcoterrorismo, la injerencia de Estados Unidos será definitiva y contundente.
En una entrevista, el embajador estadounidense Pete Hoekstra aseguró que las autoridades de su país estaban “vigilando d




Comments