Angie Rodríguez denunció ante la Fiscalía General de la Nación presuntos malos tratos, amenazas y presiones durante su paso por el Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), con señalamientos que involucran al expresidente Gustavo Petro, a Juliana Guerrero y a un exfuncionario de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), además de acusaciones sobre contactos con exjefes paramilitares. Según la denuncia, a la que accedió Semana , existió un intento de que antiguos jefes paramilitares involucraran a Abelardo de la Espriella, Álvaro Uribe Vélez y Germán Vargas Lleras con esas estructuras. Rodríguez sostuvo que el plan no prosperó porque los cabecillas se negaron a participar. Tras ese fracaso, afirmó la exfuncionaria, Petro la acusó de mantener una relación con un exparamilitar y de participar con él en actividades de contrabando y tráfico de fentanilo. Su relato narra ese episodio del 13 de enero de 2026 como uno de los más graves, cuando fue convocada por el entonces mandatario a su oficina cerca de las 11:00 p. m. y la insultó durante una hora. Frente a esas acusaciones, dijo haberle exigido que aportara pruebas o formalizara una denuncia. “¿Usted tiene pruebas? Denúncieme. Y si no tiene pruebas y no quiere denunciarme, entonces entréguemelas y yo denuncio, pero usted a mí me respeta y no me trata así”, declaró. El relato de Angie Rodríguez sobre presunto maltrato y vigilancia El 21 de noviembre de 2025, dijo Angie Rodríguez, cinco personas ingresaron de noche a la vivienda de sus padres. La exdirectora difundió un video en el que, conforme a su relato, se observaban libros y documentos desordenados, además de daños en una fotografía de su hijo. En la denuncia interpuesta aseguró que, en una conversación posterior, Petro hizo referencias a su pasado en el M-19 y le dijo que en la casa “no encontraron nada”. La exfuncionaria interpretó esas palabras como una señal de que el entonces presidente conocía de antemano lo ocurrido, una apreciación que planteó como parte de su testimonio. También señaló a Guerrero como una figura con influencia dentro de la Casa de Nariño y afirmó que se resistió a publicar nombramientos o tramitar hojas de vida que consideraba improcedentes. “La directora soy yo”, recordó haberle dicho cuando, según su versión, Guerrero le pedía designar funcionarios, informó la revista. Rodríguez dijo que Petro le ordenó nombrar a Guerrero como viceministra de Juventud, pese a que ella consideraba que no cumplía los requisitos. Cuando objetó esa designación, afirmó, el entonces mandatario respondió que era una orden y la acusó de tenerle envidia por su apariencia física. La exdirectora añadió que Guerrero presentó un título universitario ocho días después, documento que le generó dudas porque ella decía estudiar en la Universidad Popular del Cesar y el diploma correspondía a la institución San José. Rodríguez, por lo tanto, mantuvo su oposición al nombramiento y afirmó que ese desacuerdo profundizó el maltrato verbal que atribuye a Petro. Las presiones por Juliana Guerrero y la denuncia de amenazas Rodríguez denunció además una presunta amenaza atribuida a Isaac de León Beltrán, a quien identificó como exsubdirector de operaciones de la UIAF. La exfuncionaria afirmó que De León Beltrán viajó a Europa en mayo de 2024 para reunirse con “Papá Pitufo”. Sobre De León Beltrán, la exdirectora del Dapre dijo que le preguntó por qué no hablaba con Olmedo López y “Papá Pitufo”. Tras sus respuestas negativas, afirmó Rodríguez, el exfuncionario se acomodó el saco e hizo un ademán de arma, gesto que dijo haber interpretado como una amenaza directa. Las dudas de la exdirectora del Dapre sobre la investigación Angie Rodríguez reclamó medidas para su seguridad y anticipó que sus denuncias quedarían sin resultados. Cuestionó además a la fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, a quien describió como cercana a Petro; el testimonio no incluye respuesta de la fiscal ni de las demás personas mencionadas. La denunciante afirmó que durante su paso por la Presidencia comprobó que quienes controlaban el Gobierno podían ordenarle a la fiscal actuar o guardar silencio, y que esa certeza la lleva a dudar de que sus señalamientos sean investigados con independencia.
Denúncieme. Y si no tiene pruebas y no quiere denunciarme, entonces entréguemelas y yo denuncio, pero usted a mí me resp


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