El destino político del primer ministro Benjamin Netanyahu pendía de un hilo, luego de que los resultados de las elecciones del martes mostraran que no hay un ganador claro, por lo que se prevén semanas de negociaciones para la formación de un nuevo gobierno. La distribución de escaños en la Knesset se ha mantenido sin cambios, con el 88,62% de los votos escrutados, lo que deja al bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu con 53 escaños y 48 para el bloque liderado por Gadi Eisenkot. Ningún bloque podrá formar una mayoría sin traspasar las líneas o sin el apoyo de los dos partidos árabes: la Lista Conjunta y la Lista Árabe Unida de Mansour Abbas, que tienen 19 escaños. Según el Comité Electoral Central, se han procesado los resultados de 11.542 de los 12.018 colegios electorales habituales. En los colegios restantes se están llevando a cabo los procedimientos de verificación rutinarios que se realizan después de cada elección, indicó el diario Haaretz. La mayoría se consigue con 61 asientos de un total de 120 en la Knesset. Si tanto la alianza de línea dura del primer ministro Benjamin Netanyahu como el bloque de oposición liderado por Gadi Eisenkot no consiguen suficientes escaños para formar gobierno, ambos necesitarían encontrar apoyo fuera de sus bloques para ser elegidos primeros ministros. Por otro lado, el presidente de Israel, Isaac Herzog, llamó a las formaciones políticas de su país a negociar un futuro gabinete “con mente abierta” para evitar una nueva convocatoria a las urnas, cuando ni el bloque que apoya a Netanyahu ni sus rivales cuentan con apoyos suficientes para formar gobierno sin el apoyo de los partidos árabes, una posibilidad que el primer ministro descartó anoche. Algunos aliados de Netanyahu barajan la idea de que podría unirse a Eisenkot y otros centristas para formar un amplio gobierno de unidad y así mantenerse en el poder. Según el diario The New York Times, para Netanyahu, el primer ministro que lleva muchos años en el cargo y que permanece como primer ministro interino hasta que se forme un gobierno, ese sería un escenario cómodo, siempre y cuando se mantuviera al frente. Su principal rival, Eisenkot, se enfrenta a un dilema: ha denunciado a Netanyahu como incapaz de liderar Israel, pero también se ha opuesto a formar una coalición con partidos árabes. Se prevé que los dos partidos árabes obtengan 19 escaños, una demostración de fuerza notable que podría convertirlos en la única vía para que Eisenkot derroque a Netanyahu. En sus declaraciones del miércoles, Eisenkot no mencionó explícitamente a los partidos árabes y, en cambio, prometió construir “un gobierno sionista estable”. Yair Golan, líder de los Demócratas de centroizquierda, socio menor del bloque Cambio de Eisenkot, instó a Eisenkot a negociar con los dos partidos palestinos, la Lista Conjunta y Ra’am (Lista Árabe Unida). “No tenemos futuro aquí si no dejamos de tener miedo. Y si no ponemos fin al racismo. Ya no podemos aceptar la distinción racista de Netanyahu entre votos judíos y árabes”, escribió Golan en X. “Cualquiera que intente anular los votos de los ciudadanos árabes se está rindiendo ante Netanyahu y renunciando a Israel”, añadió, señalando que Netanyahu se apoyaba en partidos judíos ultraortodoxos que no eran sionistas y se oponían al servicio militar obligatorio para sus electores. Si las conversaciones fracasan, el país podría verse obligado a celebrar una segunda vuelta electoral, un escenario que ya se ha dado antes. Para Netanyahu, ganar tiempo con la esperanza de obtener un mejor resultado en unas nuevas elecciones podría ser su mejor oportunidad para conservar su puesto como primer ministro, indicó The New York Times. Eso sí, la incertidumbre no impidió que los principales candidatos pronunciaran discursos triunfales a altas horas de la noche ante sus seguidores. Eisenkot, antiguo jefe del Estado Mayor del ejército israelí, adoptó un tono desafiante hacia el señor Netanyahu, diciendo: “Esta noche hemos obtenido la respuesta: el público optó por el cambio”. Horas más tarde, Netanyahu comunicó a sus seguidores que su partido, el Likud, se había convertido en el más grande de Israel. “Debemos formar un gobierno de derecha fuerte”, afirmó. Los partidos árabes El miércoles por la noche, Netanyahu reaccionó a la alta participación palestina y al éxito de los partidos árabe-israelíes afirmando que habían “robado las elecciones”. No presentó pruebas, pero declaró en X que su partido, el Likud, había enviado “cientos de testimonios y pruebas” al comité electoral central y al Shin Bet, el servicio de seguridad interna. El diario The Guardian indicó que ambas agencias se han politizado bajo el gobierno de Netanyahu. El comité electoral intentó prohibir los partidos árabe-israelíes antes de las elecciones, pero el Tribunal Supremo del país anuló el intento de excluirlos. La Comisión Electoral Central respondió a las acusaciones del Likud, afirmando haber recibido la queja del partido y haber puesto en marcha, “como hace después de cada elección, una operación de supervisión en la que se examinarán todas las quejas de los partidos relativas a la integridad electoral o a los supuestos errores en los resultados”. “Las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la destrucción del Estado judío mediante graves delitos, entre ellos sobornos, amenazas, violencia, fraude y el uso de software prohibido para influir en los votantes”, declaró el partido, añadiendo que estaba presentando “cientos de testimonios y pruebas de fraude electoral en numerosos colegios electorales árabes”. El Likud ha reclamado que la policía y el Shin Bet, el servicio de seguridad interior israelí, investiguen las acusaciones. En medio de este contexto, el diario Haaretz reportó que alrededor de 300 personas se congregaron para protestar en la plaza de París de Jerusalén, el parque Mesila de Tel Aviv y la plaza Unesco de Haifa, exigiendo la formación de un gobierno judío-árabe. Los manifestantes portaban pancartas con lemas como “Libertad para todos, del río al mar” y “Sí a un gobierno judío-árabe”.
El destino político del primer ministro Benjamin Netanyahu pendía de un hilo, luego de que los resultados de las eleccio




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