¿A qué sabe México? La respuesta no se limita a una sola receta. México sabe al mole familiar de los domingos, a los tacos de la esquina que salvan la noche o al pan dulce de la mañana. En nuestro país, compartir la comida es una forma de mostrar nuestro cariño, de cuidar, consentir y apapachar; la gastronomía es una expresión viva de nuestra identidad. De acuerdo con el reciente estudio de DiDi Food, realizado en colaboración con la agencia de tendencias Trendo, Archivo: Así sabe Mmméxico, nuestros hábitos alrededor de la comida han ido evolucionando junto con nuestras rutinas, transformando también la manera en que los alimentos llegan hasta nosotros. En México, esta práctica tiene una larga historia desde los pregoneros que recorrían las calles anunciando sus productos hasta los mercados sobre ruedas, distintas formas de llevar la comida de un lugar a otro han acompañado nuestra manera de comer. Hoy, la tecnología retoma esta tradición y la lleva a una nueva dimensión, haciendo posible disfrutar de una mayor variedad de alimentos sin importar dónde estemos. Esa misma historia explica lo que ponemos en el plato: nuestra cocina siempre ha incorporado nuevos ingredientes, sabores y formas de preparar los alimentos. Hoy nadie se sorprende al encontrar un sushi con aguacate y chipotle, un birriamen o una pizza al pastor. Lo que en otros lugares podría llamarse “fusión”, en México es simplemente parte de nuestra manera de cocinar: tomamos lo que llega y lo hacemos nuestro. Esa capacidad de incorporar y transformar nuevos ingredientes, también está detrás de algunos de los platillos que hoy reconocemos como parte de nuestra identidad gastronómica, desde el bolillo hasta los chiles en nogada. Y así como cambia lo que comemos, también cambia la manera en que nos relacionamos con la comida. Un dato del estudio que refleja esta transformación es que, en la última década, el tiempo que dedicamos a cocinar en casa pasó de 19 horas y 12 minutos a 17 horas y 42 minutos semanales. Cocinar menos no significa que la comida importe menos, significa que le hacemos espacio de otra forma en nuestro día a día. El reporte también muestra cómo estos cambios se reflejan en nuestros horarios de consumo. De los alrededor de 130 millones de pedidos registrados en la aplicación, 49 millones se concentran entre las 11 y las 16 horas, el periodo de la comida, y 33 millones entre las 19 y las 23 horas, la cena. Si algo nos muestra la historia de la gastronomía es que la manera en que los sabores llegan hasta nosotros puede cambiar con el tiempo, pero el vínculo con la comida permanece. Antes fueron las calles y los mercados; hoy, la tecnología nos permite llevar esa diversidad hasta donde estamos. ¿A qué sabe México? A lo de siempre, a lo que nos junta, llegue como llegue.

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