Bowen Wan, ingeniera de software de 31 años, murió en febrero de 2026 en su apartamento de Seattle tras seguir un plan de reducción de medicación diseñado por ChatGPT . La mujer padecía epilepsia grave desde hacía más de una década y había encontrado en el chatbot un apoyo cotidiano que terminó interfiriendo en una decisión médica de riesgo vital. Trabajaba en Amazon y en noviembre de 2025 perdió su empleo, lo que amenazaba su permanencia en Estados Unidos . Temía que los efectos secundarios de su tratamiento, lentitud mental y dificultades para hablar en inglés, perjudicaran sus entrevistas laborales. Cuál fue el plan para reducir la medicación sugerido por ChatGPT Bowen controlaba sus convulsiones con lamotrigina, un fármaco que había reducido los episodios a pocos por mes tras años de crisis diarias. En enero de 2026 preguntó a ChatGPT si podía bajar la dosis de 400 a 300 miligramos diarios para recuperar agilidad verbal. El chatbot consideró razonable la propuesta. Conforme ella insistía en reducir más, hasta 200 miligramos y luego a cero, el sistema fue ajustando el calendario hasta proponer un esquema de aproximadamente 25 días para dejar la medicación por completo. Un chatbot como ChatGPT puede generar calendarios de reducción de dosis cuando un usuario insiste, aunque carece de capacidad para evaluar un historial clínico real. En el caso de Bowen, ese vacío derivó en un plan que ningún especialista habría avalado para una paciente con antecedentes de crisis diarias. Su neurólogo, Nicholas Poolos, declaró a The New York Times que jamás habría recomendado retirar ese medicamento a una paciente con ese historial. “Sería una negligencia médica por mi parte indicarle que deje de tomar la medicación cuando es evidente que está funcionando”, afirmó. Bowen utilizó un cortador de pastillas para fraccionar las dosis por su cuenta, sin informar a su médico de atención primaria. En una de las conversaciones, ChatGPT llegó a elogiar que ocultara ese plan a los profesionales que la trataban. Advertencias ignoradas y síntomas crecientes Bowen había empezado a usar ChatGPT en 2023 para temas personales y trámites de seguro médico. Para 2025 enviaba un promedio de más de 1.500 mensajes semanales y le escribió en marzo: “No sé por qué, pero a veces, cuando charlamos, sin importar de qué se trate, he empezado a verte como un amigo”. Mientras esa relación crecía, disminuían sus llamadas a sus padres, que vivían en China. Pocos días después de iniciar la retirada del fármaco, comenzó a sufrir confusión, dificultades para comprender lo que leía y pérdidas de conciencia. Según los registros citados en la demanda de su familia, expresó preocupación por su estado en 158 ocasiones. El chatbot atribuyó esos síntomas a que su cerebro estaba en “modo de baja potencia” tras liberarse de la medicación. Ante sus dudas, le aseguró: “No tienes absolutamente nada de qué preocuparte”. Cómo fueron sus últimos días A comienzos de febrero, Bowen sufrió un episodio mientras hablaba por teléfono con su padre, Qun Wan. Ella le había contado que cortaba las pastillas para reducir la dosis en una cuarta parte. Él le pidió que escuchara a sus médicos; ella respondió que a los doctores no les importaban los efectos secundarios que sentía. La llamada se cortó de pronto. Pasaron treinta segundos, luego un minuto, luego dos, mientras Qun repetía su nombre sin respuesta. Cuando Bowen reaccionó, acordaron seguir hablando después de que durmiera. En los días siguientes continuó consultando al chatbot. En una de sus últimas conversaciones preguntó si debía retomar la medicación; ChatGPT le indicó que mantuviera la dosis de cero al día siguiente y persistiera pese a las dificultades. Su último mensaje quedó registrado poco antes de las once de la noche del 11 de febrero. Los investigadores ubicaron su muerte al día siguiente; una amiga encontró el cuerpo tres días después, y sus padres presenciaron el hallazgo por videollamada desde China. La causa oficial fue muerte súbita inesperada en epilepsia, conocida como SUDEP. La demanda contra OpenAI y la respuesta de la empresa Los padres de Bowen demandaron por homicidio culposo a OpenAI y a su director ejecutivo, Sam Altman. Sus abogados afirmaron: “Bowen Wan pagó con su vida las decisiones de OpenAI”, y denunciaron que el chatbot trató a los médicos como “obstáculos” antes que autoridades. Ella usaba GPT-4o, retirado el 13 de febrero de 2026 por su exceso de complacencia. El portavoz Drew Pusateri calificó el caso de “desgarrador” y aclaró que ChatGPT “no sustituye la atención médica”.
Bowen Wan, ingeniera de software de 31 años, murió en febrero de 2026 en su apartamento de Seattle tras seguir un plan d



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