Una denuncia acusando del delito de prevaricación administrativa al ministro de Justicia, Fernando Rabat, y al ahora exsubsecretario de esa cartera, Luis Silva, presentaron los diputados Luis Cuello (PC) y Juan Santana (PS). “Es una denuncia seria, y tal es así que ya hoy se ha designado un fiscal y se va a investigar. Esperamos que eso avance y confiamos en el Ministerio Público, que va a tener la independencia, sin duda, para poder investigarla”, explicó Cuello en el programa de streaming de La Tercera , Desde la Redacción , entrevistado por Rodrigo Álvarez, donde también abordó la Acusación Constitucional (AC) en contra del secretario de Estado. ¿Hay mérito para una AC? De todas maneras, hay causales suficientes. Jurídicamente es una acusación que se sostiene. A mi juicio el ministro Rabat al menos infringió tres cosas. Primero, el principio de legalidad, que está en el artículo 6 y el artículo 7 de la Constitución, porque lo que hizo fue emitir decretos contra ley expresa, es decir, cuando se dice que esto no está regulado es falso, toda vez que el artículo 17 de la ley que regula la rebaja de condena, este beneficio, establece expresamente que no se va a otorgar en caso alguno cuando concurra en la circunstancia de que la persona esté condenada por un delito sexual contra menores de edad. En segundo lugar, porque lo que hizo el ministro fue, en el fondo, atribuirse funciones judiciales, hacer una interpretación a partir de la jurisprudencia, cuando lo que a él lo rige es la ley y la Constitución, no la jurisprudencia. Por esa razón presentamos una denuncia por prevaricación administrativa con el diputado Juan Santana, porque tampoco respetó normas internacionales en materia de DD.HH. Se han otorgado rebaja de condena a criminales de derechos humanos, a personas que cometieron secuestro calificado, que torturaron y todo eso a mi juicio son suficientes argumentos para acusarlo constitucionalmente. ¿La permanencia de Rabat generó un forado en cuanto a las relaciones? Claro, yo creo que hay un problema de confianza y credibilidad. Cómo uno va a creer en un gobierno con un ministro que falta la verdad delante del Parlamento, a la opinión pública (...). ¿Esa desconfianza implica que si el ministro va al Congreso no se juntan con él? Yo creo que no. Creo que están rotas las relaciones absolutamente con Rabat, porque lo que él cometió fue grave. No reconoció el error y mantiene una defensa que se sustenta en base a la falsedad, a la mentira. Eso sí es grave porque daña cualquier tipo de relación (...). Él va a querer seguir sacando otros proyectos. ¿No van a juntarse con Rabat? Lo intentará, pero yo creo que el ministro Rabat va a tener que dejar su cargo en algún momento. (...). Está debilitado. No es un interlocutor válido, ha perdido toda autoridad.
De todas maneras, hay causales suficientes. Jurídicamente es una acusación que se sostiene. A mi juicio el ministro Raba



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