El martes 27 de octubre, Estados Unidos (EE.UU.) pretende reunirse en República Dominicana con casi 20 países de la región para sellar una iniciativa estratégica en el marco de lo que Washington ha denominado como la Doctrina Donroe. Ese día el objetivo es que los países miembros firmen dos documentos: un marco de gobernanza y un plan estratégico. Inspirados en lo que fue la política exterior del expresidente James Monroe , quien hace dos siglos atrás promovió el lema “América para los americanos”, el gobierno que dirige Donald Trump ha estado empeñado en coordinar dos iniciativas en Latinoamérica. Sin embargo, la arremetida regional de EE.UU. ha desatado un fuerte debate a nivel doméstico. Una discusión que alcanzó el peak cuando el 22 de septiembre el Presidente José Antonio Kast junto al canciller Francisco Pérez adhirieron al Escudo de las Américas. Dicha iniciativa, para la diplomacia estadounidense, es considerada como el brazo político de EE.UU. y persigue fines integrales, sobre todo económicos. Por esa razón es que a través del Comando Sur de EE.UU. se ha empujado una iniciativa adicional para complementar el Escudo de las Américas llamada Coalición Americana contra los Cárteles (A3C). Esta instancia, a diferencia de la otra, no persigue objetivos integrales, sino que tiene un foco específico en seguridad pública para combatir el crimen organizado y los carteles del narcotráfico. El rol de Barros El ministro de Defensa, Fernando Barros, ha sido el encargado de dirigir este tema por parte del Estado chileno. Fuentes que han sabido de su postura comentan que Barros desde un inicio que mira con lejanía la A3C. Para nadie es un misterio que Barros se ha transformado en una de las principales voces en contra de que Chile su sume con entusiasmo a las iniciativas de Trump. Eso explica, por ejemplo, sus dichos cuando aseguró que “ nosotros no somos el patio trasero de ningún país ”. Palabras que tuvieron como objetivo arremeter contra la presión del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth . De hecho, cuando Trump comenzó a presionar a la región con la A3C, la negociación partió poniendo sobre la mesa que el Comando Sur dirigiera las fuerzas militares de los países sudamericanos. En ese marco, cuando Barros se sumó a las tratativas, impulsó que los términos exigidos por EE.UU. se fueran moderando. Uno de los puntos que más le preocupaban era limitar la militarización que exigía la coalición y el hecho de que el mando fuera extranjero. Por eso defendió que los términos de la coalición debían estar sujetos a la soberanía de cada país, a la legislación particular de cada Estado y dejar abierta la puerta para que sus miembros pudieran retirarse cuando lo desearan. Estos puntos eran claves, dada la realidad chilena. A diferencia de otros países latinoamericanos, en Chile las Fuerzas Armadas (FF.AA.) no forman parte de las labores de orden público que realizan de forma exclusiva las policías. Por eso Barros, encargado de las relaciones con las FF.AA., no veía mucho espacio para adherir si ese enfoque no se adecuaba. Pese a las presiones de Washington para sumar a Chile, la postura que Barros defiende al interior del gobierno es que el Estado debe seguir manteniendo su posición de “país observador” . Más aún cuando, según fuentes de la diplomacia norteamericana, el Escudo para las Américas y la A3C son complementarias, pero hay libertad para estar en una iniciativa y no en la otra. Reunión en La Moneda El problema se ha desatado puertas adentro de La Moneda. La razón apunta a que, según fuentes de gobierno, hay voces de la Cancillería y en Palacio que sí son partidarios de que Chile suscriba esta coalición. Más aún, luego de que se firmara la participación de Chile en el Escudo para las Américas. Ante este escenario, el Presidente Kast convocó a una reunión extraordinaria a las 19.00 de este domingo en Palacio. La cita estaba en agenda desde antes y el objetivo inicial era no hacerla pública. Sin embargo, este domingo personeros de gobierno recibieron con sorpresa una comunicación emanada desde Presidencia que informaba públicamente de dicha reunión. La necesidad de abrir una instancia de estas características en pleno fin de semana da cuenta de la complejidad que ha adquirido la discusión al interior del Ejecutivo. La convocatoria, afirman, deja en evidencia que, hasta ahora, se sigue intentando acercar las distintas posturas dentro del gobierno y que la definición aún está pendiente. En La Moneda, de todas formas, hay versiones que apuntan a que la dificultad de fondo no es adherir o no a la instancia, sino que ver bien los alcances, sin apresurarse. Las mismas fuentes coinciden en que hay consenso en el Ejecutivo de lo positivo que sería para Chile tener apoyos multilaterales para enfrentar al crimen organizado, dada la naturaleza transnacional de este fenómeno criminal . La cita tuvo como objetivo evaluar las alternativas respecto de una eventual incorporación a la coalición conforme a los últimos antecedentes recibidos. Además se decidió que el martes viajará a República Dominicana el subsecretario del Interior, Máximo Pavez (UDI). Esto pese a que el que ha participado de los encuentros previos -Doral, Perú y Panamá- ha sido Barros. En tanto, la decisión final de Chile se informará en los próximos días.
El martes 27 de octubre, Estados Unidos (EE.UU.) pretende reunirse en República Dominicana con casi 20 países de la regi




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