A decir del propio Roberto Bolaño Ávalos, su novela Estrella distante es “una aproximación, muy modesta, al mal absoluto”. Publicada en octubre de 1996, se trata de una de las novelas más célebres del escritor nacional. Nacida desde las entrañas de La literatura nazi en América (1996), tomó el capítulo Ramírez Hoffman, el infame , y extendió su historia al punto de darle su propia novela. El mismo Bolaño lo justificó, a su manera, en la introducción de Estrella distante . “En el último capítulo de mi novela La literatura nazi en América se narraba tal vez demasiado esquemáticamente (no pasaba de las veinte páginas) la historia del teniente Ramírez Hoffman, de la FACH. Esta historia me la contó mi compatriota Arturo B., veterano de las guerras floridas y suicida en África, quien no quedó satisfecho del resultado final. El último capítulo de La literatura nazi en América servía como contrapunto, acaso como anticlímax del grotesco literario que lo precedía, y Arturo deseaba una historia más larga, no espejo ni explosión de otras historias sino espejo y explosión en sí misma”. Claro que Bolaño nunca optaba por el camino simple, y Carlos Ramírez Hoffman ahora se llamaba Carlos Wieder y su chapa de Emilio Stevens, que utilizaba antes de 1973, ahora era la de Alberto Ruiz-Tagle. Pero el sujeto era el mismo: un piloto de la FACH con trazas de poeta, que escribe versos en el cielo, pero que también colabora en la desaparición y tortura a opositores. Un personaje que combina a la vez, belleza y horror. Con la llegada de la democracia Wieder desaparece y un detective, Abel Romero, se lanza a buscarlo. Estrella distante llegó a las librerías bajo la etiqueta Anagrama (hoy, está en el catálogo de Alfaguara ). Su editor, Jorge Herralde , se había quedado con las ganas de publicar La literatura nazi en América , porque Seix Barral se le adelantó. Pero Bolaño le ofreció entregarle otra novela y cumplió al poco tiempo. A 30 años de su publicación, ¿qué lugar ocupa Estrella distante en el acervo bolañesco? Responde a Culto José Serralvo, escritor y jurista español quien acaba de publicar la completa biografía La sombra de los perros románticos (Navona), disponible en Chile. Se trata de una revisión completa de la vida y obra de Bolaño “Estrella distante sigue siendo una novela fundamental. En primer lugar, porque fue la que le abrió las puertas de Anagrama, la editorial que logró lanzar su carrera y consagrarlo como parte del establishment . En segundo lugar, por las sutilezas de la forma: Bolaño se da cuenta de que su vida ha sido global y que sus novelas también han de serlo. Mucho más que en obras anteriores, vemos una arquitectura narrativa que desfila por varios continentes en una única trama. Y, por último, por las temáticas, incluida su obsesión por el mal, que luego apareció en otros libros, pero que había sido menos importante en obras anteriores, como La pista de hielo o Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce” . Para Serralvo, en ese 1996 Bolaño ya era un escritor muy distinto al de sus inicios, como poeta en México. “El Bolaño de mediados de los noventa vive en Blanes, es padre y está enfermo desde tres o cuatro años atrás, cuando le diagnosticaron la enfermedad hepática. Lleva una vida casi monacal y escribe con una disciplina feroz, como si supiera que el tiempo se le acaba. Ha pasado de ser un rebelde a ser un artesano que pule cada frase. Estrella distante muestra además que ya ha encontrado su voz: el humor y el horror conviven, los géneros se mezclan, y la violencia que vivió en Chile se vuelve materia literaria. Es el Bolaño que está a punto de escribir Los detectives salvajes” . Estrella distante está atravesada por la dictadura, la poesía, el mal y la figura de Carlos Wieder . Para Serralvo, la construcción del personaje pasó por varias capas de la propia biografía del autor. “Toda la obra de Bolaño nace de un cruce entre experiencias vividas u oídas, lecturas obsesivas y una imaginación desbordante. En el caso de Estrella distante , hay un poso biográfico evidente: Bolaño volvió a Chile en 1973, vivió el golpe y la detención, y conoció de cerca el ambiente literario de la época, en parte gracias a su relación con el poeta Jaime Quezada, en cuya casa se encontraba el día del levantamiento”. “También tomó historias que le contaron sus amigos -agrega Serralvo-. Una de las escenas más célebres de la novela, la exposición fotográfica en el apartamento de Wieder, nace de una anécdota que el artista Jaime Rivera le contó a Bolaño en Barcelona. Jaime le habló de un ‘pintor facha’, compañero suyo en la Escuela de Bellas Artes tras el golpe, que exhibía en su piso de la calle Seminario retratos de opositores asesinados. De todos esos moldes Bolaño fue sacando elementos con los que urdir una obra original y distinta, que no es ninguna de las cosas que he mencionado, pero es un poco todas”. Un aspecto importante es que en Estrella distante , reescribe material de La literatura nazi en América , una operación que incluso repetiría más adelante con la novela Amuleto (sacada desde las vísceras de Los detectives salvajes). Para Serralvo esa es una clave para entender la literatura de Bolaño. “Aquí podemos hablar de lo que el crítico Ignacio Echevarría ha denominado ‘fractalidad’, y que en cierta medida es una constante en la narrativa de Bolaño. Echevarría explica que, en ciertas novelas, Bolaño retoma tramas que trató en textos anteriores. Está el ejemplo que mencionas: Estrella distante siendo una suerte de ‘fractal’ de La literatura nazi en América” . “Bolaño repitió muchas veces que había una unidad en el conjunto de su obra y que todos sus libros contribuyen a dibujar un mapa trazado de antemano. Esto no significa que no haya improvisación, pero sí que hay, a menudo, un retorno a ciertos personajes, a ciertas temáticas e incluso a ciertas formas”. Un poeta salvaje (y dramaturgo) Decíamos que Serralvo acaba de llegar a las librerías con una biografía de Bolaño, que según nos cuenta “es un proyecto, al que he dedicado, de forma intermitente, un total de quince años”. Uno de los aspectos que desarrolla en La sombra de los perros románticos es la imagen de Bolaño. Él mismo se encargó de presentarse como alguien que quemó las naves para dedicarse a tiempo completo a escribir a costa de estrecheces económicas y trabajos mal pagados. Serralvo señala que esa imagen sí tiene correlación con la realidad. De hecho, relata que en acuerdo con sus padres ni siquiera terminó la secundaria para poder dedicarse a leer y escribir. “Es cierto que Bolaño tergiversó a menudo su biografía, pero creo que esa imagen es, en lo esencial, verdadera. El único hilo conductor de su vida fue la literatura. Buscaba trabajos mal pagados pero que le dejasen tiempo para escribir. Fue camarero, vigilante de camping, vendimiador, hasta mayordomo, pero lo único que quería era pasar tiempo entre libros, propios o ajenos. Yo siempre digo que Bolaño sacrificó su estabilidad personal y financiera en pos de un ideal literario, pero es que sacrificó hasta su salud. Si hubiese sido capaz de descansar, si no se hubiese dedicado a escribir una obra mastodóntica y ambiciosísima como 2666 pese a lo enfermo que estaba, quizás no lo habríamos perdido de forma tan prematura”. Uno de los aspectos que aborda la biografía es la desconocida relación de Bolaño con el teatro . Cuenta que en sus inicios escribió un par de obras, pero terminó quemándolas. “Para mí fue una etapa de transición y parte de su período de aprendizaje -indica Serralvo-. Gracias al poeta Jaime Quezada, que fue uno de sus mentores en Ciudad de México, Bolaño se metió de lleno en las manifestaciones culturales de la ciudad, los recitales, las tertulias, los talleres de poesía, pero también el teatro. La importancia del teatro en aquella época se ve muy bien en su obra narrativa, por ejemplo, en Amuleto . Y creo que Bolaño, siendo joven, empezó a experimentar por donde se sentía más cómodo, y tal vez más vivo, sin preocuparse todavía por los géneros. Además, le gustaba mucho el teatro del absurdo y dramaturgos como Ionesco o Beckett. Todo esto marcaría en gran medida su sentido del humor y su comprensión de la literatura como algo lúdico”. Serralvo también da con otro punto importante: Bolaño siempre buscó hacer algo distinto y apartarse de sus predecesores. Sin embargo, Serralvo asegura que no se puede decir que tuviera esa lógica de “matar al maestro”. Más bien, sí tenía respeto por sus antecesores. “Creo que todos los escritores, de un modo u otro, llegamos a un momento en que queremos matar al maestro: es la única manera de encontrar una voz propia. Bolaño lo hizo de forma especialmente ruidosa. Pero, al mismo tiempo, sentía un respeto enorme por quienes consideraba sus figuras tutelares, y las dos cosas convivían en él sin contradicción”. “El caso de Octavio Paz lo ilustra muy bien -agrega-. En los años del infrarrealismo, Bolaño y sus amigos le reventaban los recitales a abucheos, e incluso llegaron a plantearse interrumpir uno con una pistola de fogueo. Era el gran símbolo del establishment literario mexicano y había que derribarlo. Sin embargo, años después, ya instalado en Blanes, Bolaño mandó hacer una estantería para colocar los libros de los autores que más le importaban, y ahí estaba Paz. El parricidio, en su caso, era más un gesto generacional que una negación: había que romper con los maestros para poder, más tarde, volver a ellos como iguales”. Tanto es así que Bolaño era un reconocido seguidor de Nicanor Parra. “Bolaño dijo muchas veces que Borges era Dios. No me parece descabellado decir que, para él, Parra fue su profeta, o cuanto menos el santo patrón de la poesía chilena. Admiraba su irreverencia, su lucidez intelectual y también su vanguardismo. Es imposible entender a Bolaño sin la herencia de Parra”. -¿Qué aspectos del Bolaño real cree que el mito ha ocultado? Y, al contrario, ¿qué elementos del mito cree que son esencialmente verdaderos? -Creo que el mito ha ocultado, o al menos opacado, el hecho de que Bolaño fue un artesano de las palabras y un lector voraz. Detrás de esa vida romántica, hubo un artista que lo leía todo, desde trovadores del medievo hasta novelas de Agatha Christie, pasando por obras decimonónicas, textos de ciencia ficción o clásicos grecolatinos. A veces pensamos que su vida extraordinaria es lo que apuntala su obra, y eso es parcialmente cierto, pero sin su bagaje, adquirido a través de mucho trabajo y tesón, no podría haber parido libros de tal magnitud. En cuanto a los elementos verdaderos del mito, creo que es imposible no aludir a su propia vida romántica. Bolaño llevó en México una existencia bohemia, que parece sacada de Tres tristes tigres de Cabrera Infante, y en Chile una vida que recuerda al mejor Graham Greene, y su primera década en España podría haber salido de un cuento de Steinbeck. Esa vida romántica, y plagada de aventuras, es parte del mito, pero fue completamente cierta. -Bolaño pasó buena parte de su vida fuera de Chile, pero Chile aparece una y otra vez en su literatura. ¿Qué encontró usted en su investigación sobre la relación de Bolaño con Chile que nos permita entender mejor esa mezcla de distancia, nostalgia, crítica y pertenencia? -Bolaño siempre se sintió profundamente chileno y para mí es evidente que su interés por el mal y por distintas formas de violencia bebe directamente de la historia chilena y de lo que a él mismo le tocó vivir. Nunca se resignó a las consecuencias del golpe y, pese a ser un escritorzuelo en los márgenes, con una voz que casi nadie escuchaba, multiplicó los actos de oposición, en la manera que pudo, como participar en antologías de poetas chilenos en el exilio opuestos a Pinochet. Era crítico, sí, pero no indiferente. Y lo mismo ocurre en sus novelas. -Su regreso a Chile en 1973 y su posterior detención forman parte de la mitología biográfica de Bolaño. ¿Qué pudo comprobar documentalmente sobre aquellos días y qué sigue perteneciendo a la zona de la leyenda? -La detención es real y a día de hoy está bien documentada. En noviembre de 1973 lo bajaron de un autobús en un control a las afueras de Concepción. Bolaño era joven, tenía aspecto de hippie, hablaba con acento mexicano y no llevaba el pasaporte, de modo que tenía todas las papeletas para ser sospechoso. Pasó ocho días en el cuartel de la policía. Gracias al trabajo de investigación de varios periodistas chilenos, incluido Juvenal Rivera, hoy sabemos de forma fehaciente que esa detención ocurrió. Juvenal tuvo la generosidad de compartir conmigo su entrevista inédita a Fernando Fernández Merino, el amigo a quien fue a visitar en Concepción, que ratifica lo dicho por Bolaño. No es el único material existente. Está también el excelente trabajo investigativo del periodista Enrique Peña Vidal. La leyenda vino después, cuando un editor alemán habló de seis meses de cárcel, y cuando el propio Bolaño empezó a difuminar con frecuencia la línea que separa la realidad de la ficción, algo muy bolañesco, sin duda, pero que hizo que el público dudase también de hechos verídicos. -El infrarrealismo ocupa un lugar importante en la construcción del mito de Bolaño. ¿Cuánto fue realmente un movimiento literario y cuánto terminó convirtiéndose en una mitología que Bolaño y sus compañeros construyeron alrededor de sí mismos? -Fue las dos cosas. Fue un movimiento real, con su manifiesto, su acto fundacional y sus seguidores, pese a que estuviese compuesto por poetas con estilos muy dispares. Pero todos eran de izquierdas y les unía la idea de hacer la revolución a punta de verso. Al mismo tiempo, no me parece descabellado decir que el infrarrealismo fue sobre todo una forma de vida, rebelde y contestataria. Una vez más, la mitología vino después, cuando Bolaño y Mario Santiago, ya en Europa, le dieron sepultura en la estación de Port-Vendres, y sobre todo cuando lo convirtió en la materia prima de Los detectives salvajes . El infrarrealismo tal vez no habría sobrevivido sin esa novela, pero la novela tampoco habría existido sin el infrarrealismo. -Después de quince años intentando reconstruir la vida de Roberto Bolaño, ¿qué pregunta fundamental sobre él sigue sin poder responder? -Para mí la pregunta irresoluble, el punto ciego que se introduce desde el primer párrafo de la biografía, es por qué Bolaño lo sacrificó todo a la literatura. Cómo es posible que ignorase las penurias financieras, que se repusiese del anonimato y los rechazos, que sobrellevase la falta de reconocimiento durante dos décadas, que aceptase la precariedad de los trabajos alimenticios y, en últimas, como dije antes, que sacrificase su salud y su vida a la quimera de la literatura. Esa es la pregunta que ni yo ni nadie puede responder y que, bien mirado, forma parte del misterio del arte.
Responde a Culto José Serralvo, escritor y jurista español quien acaba de publicar la completa biografía La sombra de lo





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