“El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. De eso que no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha ”. Con los brazos cruzados, Diego Maradona terminó de pronunciar su discurso eterno, indeleble, y la Bombonera bramó. Con la fuerza de un géiser, las lágrimas brotaban de los hinchas. Coty Maradona , sobrino de Pelusa e hijo de Lalo, abrió grandes los ojos y los oídos, devoró el entorno. Tenía 12 años, estaba por volver definitivamente a vivir a la Argentina tras su infancia en Canadá, a su lado estaban sus hermanos, Dalma y Gianinna . Una ficha le cayó. Una enorme, tan hermosa como pesada: “Tomé consciencia del apellido que tenía en la despedida de mi tío. Ese día en mi cabeza fue un... ¡Guau!“ . Coty se llama Jorge Raúl Maradona , aunque su apodo, impuesto por uno de sus hermanos, arrasó con el nombre. La identidad lo empujó y jugó al fútbol hasta los 24 años, pero luego se recibió de martillero público y hasta tiene una barbería (a la que llamó “Herencia”) en sociedad con un amigo. Sin embargo, la pelota siempre rebotó cerca. Y encontró una manera de avivar el fuego del legado de su padre, ex jugador de Boca Juniors, Granada, el fútbol de Estados Unidos y Canadá , entre otros destinos; y el del campeón del mundo con la selección argentina en México 86. Junto con Lalo, Coty alumbró Dona , un programa de streaming que busca “contar nuestra historia, cómo vivimos nosotros todo lo que vivimos. Y divertirnos un poco, que lo conozcan un poco más a mi viejo, que es muy sencillo, humilde, como lo era mi abuelo... Homenajearlo a mi tío como se debe y que sea un espacio para la familia”. “Esto surgió hace dos años. Por cuestiones de trabajo, porque mi viejo labura mucho con las escuelas, nunca pudimos terminar de darle forma. Y hace tres meses llamé a un amigo que tiene una productora y le dije ‘es el momento, hagámoslo’. La productora me apuró y no me dio ni tiempo. Estamos encantados con cómo la gente está reaccionando”, comentó sobre las repercusiones de los pilotos. El próximo viernes 30 de octubre, día en el que Diego hubiera cumplido 66 años, será el lanzamiento con un programa especial en el canal de YouTube. Está anunciada las participaciones de Dalma, Gianinna, Guillermo Coppola, Claudio Caniggia, Martín Palermo, Sebastián Vignolo y Daniel Arcucci. También shows de Juanse y Rolo de La Beriso . La sangre no es agua “Il sangue non è acqua”, reza en italiano la frase que barniza el significado de la herencia. “La sangre no es agua”, en español. Coty puede dar testimonio de su veracidad. Porque como a Diego, su papá Lalo y Hugo, el fútbol lo atrapó. “Yo hice todas las Inferiores en Argentinos. Jugaba de 5, pero no soy de pegar patadas. Soy más del juego, del toque, elegante. Estuve en Argentinos hasta Cuarta, en un momento me operé de los ligamentos, me rompí, justo cuando estaba entrenando dos veces por semana con Primera. Estaba (Néstor) Gorosito de técnico, nos vino a ver a una práctica, y nos seleccionó a mí y al 8. A las dos semanas me rompí en el Bajo Flores contra San Lorenzo”, detalla sobre el punto de inflexión en su historia deportiva. “Al año volví a jugar, pero me terminé yendo con el pase. Fui a Estudiantes de Caseros, estuve un año entre Cuarta y Primera, me hicieron contrato, pero tampoco tuve posibilidades. Después me fui a probar a Orlando City una semana”, describe su camino. Fue ahí que sonó el teléfono desde Asia. Era el tío Diego, que en ese momento vivía en Dubai y oficiaba como embajador del deporte en Emiratos Árabes, tras su paso como técnico del Al Wasl y antes de su experiencia en Fujairah FC . “Fui una semana a prueba a un club, no pude arreglar porque no había cupo de extranjero, y me dijo ‘quedate conmigo que buscamos otro club’. Y en un momento me tuve que volver, estudiaba, tenía mi novia acá. Habíamos estado un mes y medio juntos solos, todo el día juntos, entrenando, haciendo de todo. Fue una experiencia divina que jamás voy a olvidar. Lo vi tan bien... El peor error de él fue irse de Dubai ”, asegura. El privilegio no solo radicó en el apellido. También en la chance de compartir una cancha con Diego, Lalo y Hugo, con la pelota como cómplice: fútbol en estado puro. “Era hermoso jugar con ellos, los tres hermanos jugaban muy bien, aprendí mucho con ellos. Al jugar con mi tío te brillaban los ojos. Ya a lo último, en los picados en Dubai, decías ‘con la edad que tiene, el estado físico, la rodilla que le duele... ¿Cómo hace lo que hace?’. Y te convencías: nació para jugar al fútbol ", se emociona. Tan liviano como corría el balón en aquellos fue su tránsito por el fútbol, sin el peso del apellido. Y en eso tuvieron mucho que ver su papá y sus tíos: “Siempre recibí palabras de aliento, nada de presión, jamás la sentí. Me decían que le diera bola al entrenamiento, a la alimentación al técnico... Nunca sentí la presión de tener que jugar porque soy Maradona . Fueron todos consejos lindos para poder disfrutar”. En esa excursión extra large a Emiratos Árabes, vio a un Diego diferente. “Vino un profe desde Argentina y hacíamos doble turno, estaba súper fino. Estaba impecable. Estaba tranquilo, entrenando, se movía, siempre tenía un evento. En Argentina vivimos de otra manera. La paz que él tenía, podía vivir, salir a la calle, ser él, era espectacular. En Argentina está el caos de los medios, de la gente”, argumenta. El fin de la aventura también fue el principio de una nueva vida: “Ahí dije ‘me dedico a lo que había estudiado’. Soy martillero público, corredor inmobiliario. Mi mamá siempre me inculcó que tenía que estudiar más allá de jugar al fútbol, y con ella hacía muestras de casas. Siempre me había gustado”. En consecuencia, el fútbol pasó a ser un hobby, una pasión siempre latente, que ahora encuentra una válvula de escape en el streaming. “Lo principal es mi papá, el programa es de Lalo, la vida de él. Y siempre la relación con mi tío, homenajearlo”, advierte. En cada palabra, en cada frase, se percibe la intensidad del vínculo con Lalo. “Mi viejo es un ídolo, un fenómeno como jugador, es un monstruo. No fue fácil para él estar al lado del otro, que era una bestia. Quieras o no, te repercute, siempre se lo comparó, y tenías que ser muy fuerte para superar esa barrera y decir ‘yo soy Lalo, Diego es Diego’ ”, retrata la magnitud del desafío que tuvo que afrontar su papá. Todo eso, seguramente, aparecerá ante los micrófonos del stream. lo mismo que las anécdotas y las historias que ya son parte de la mitología del fútbol argentino. “Las Navidades en la casa de mi abuela fueron momentos hermosos. No sé ni cuántos éramos, tengo 70 primos. Bailábamos toda la noche, los fuegos artificiales... No me las saco nunca de la cabeza”, evoca. “También tengo en mente la época del programa, de La Noche del Diez . Ir a los programas fue muy lindo para todos, porque fue cuando mejor estuvo Diego, cuando mejor se lo vio. Y cuando mi viejo también lo pudo disfrutar, lo acompañó mucho. Mi tío grababa y se tomaban un avión y se iba a un programa de Italia. Iban y venían todas las semanas”, elige otra de sus instantáneas preferidas. También hay recuerdos físicos, de los que se convirtieron en tesoros, piezas invaluables para fanáticos o coleccionistas. “Tengo varias camisetas de mi viejo, de los lugares que jugó. Y tenemos cosas que mi tío le fue regalando. De mi viejo hay una camiseta de la Libertadores de Boca que es una locura. Y él tiene una camiseta del Napoli blanca de mi tío que es mi debilidad”, enumera las gemas de tela. Pero también hay regalos que son intangibles, que trascienden el legado futbolístico o el dictamen de la genética. “Siempre voy a ser un agradecido por lo que mi tío hizo por nosotros, gracias a él, hoy el apellido es lo que es. El apellido es de mi abuelo, pero él lo puso en lo más alto. Estoy orgulloso de todo lo que hizo” , puntualiza. “Y gracias a mis viejos, a mis abuelos, siempre tuve recontra perfil bajo, nunca me sentí más que nadie. Nunca me cambió nada, me siento igual que cualquier persona”, completa la moraleja. “De mi viejo me quedo con la humildad. La simpleza y la humildad. hoy es muy querido por todos por eso. Es el mismo Lalo de cuando era chico”, subraya. La sangre no es agua. Y el apellido se enarbola como una bandera, incluso en el streaming.
’. Y te convencías: nació para jugar al fútbol ", se emociona. Tan liviano como corría el balón en aquellos fue su tráns





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