Este sábado 31 de octubre se celebró el Día Mundial de las Ciudades, una instancia impulsada por Naciones Unidas que, desde 2014, promueve urbes más inclusivas, sostenibles y resilientes. Este 2026, el foco se centra en la regeneración urbana y en cómo integrar el acceso a la vivienda. Mientras esto ocurre, en Chile seguimos enfrentando las consecuencias de un fenómeno que ya no debería sorprendernos . Las labores de recuperación y limpieza continúan en distintos sectores de la ciudad tras el aluvión que afectó zonas precordilleranas en octubre. Lo ocurrido nos recuerda que Chile es uno de los países más vulnerables al cambio climático. Inundaciones, incendios forestales y sequías prolongadas dejaron de ser hechos aislados para transformarse en señales de un entorno que cambió la forma en que habitamos nuestras ciudades. El reciente aluvión volvió a instalar preguntas urgentes: ¿Estamos planificando nuestras ciudades para los riesgos que ya enfrentamos? ¿Nuestra infraestructura responde a las nuevas condiciones climáticas? Las propias autoridades han reconocido brechas. En diversos sectores, la falta de infraestructura de aguas lluvias genera presión sobre sistemas concebidos para transportar aguas servidas. Cuando los eventos extremos se vuelven más frecuentes , esas limitaciones quedan expuestas y las imágenes de inundaciones se repiten. Conmemorar el Día Mundial de las Ciudades es también una invitación a mirar los desafíos pendientes . Según un estudio de Corporación Ciudades, el 71% de los habitantes del Gran Santiago vive en barrios con una susceptibilidad a inundaciones superior al promedio. A ello se suman 175 puntos críticos identificados por el Gobierno Regional Metropolitano que podrían afectar a más de un millón de personas. La ciudadanía está inquieta . De acuerdo con el Índice Global de Infraestructura 2026 de Ipsos, un 61% de los encuestados considera que nuestra infraestructura no está preparada para enfrentar la vulnerabilidad climática. Las respuestas ya no pueden ser aisladas. La experiencia internacional demuestra que las ciudades más resilientes son aquellas que integran planificación urbana, infraestructura crítica, gestión de datos, tecnología y soluciones basadas en la naturaleza. La resiliencia urbana no consiste solo en reaccionar ante una emergencia. Es la capacidad de anticiparse, adaptarse y recuperarse con rapidez. En otras palabras, pasar de la respuesta a la prevención. En el Día Mundial de las Ciudades, debemos preguntarnos qué ciudad queremos dejar a las próximas generaciones . En esto no hay dos respuestas. Debe ser una preparada para convivir con eventos extremos, proteger a sus habitantes y adaptarse a los cambios del clima. Porque más allá de las obras que hoy discutimos, el verdadero desafío es construir ciudades capaces no solo de resistir el futuro, sino de prosperar en él. *El autor de la columna es gerente general de Aguas Andinas
Las propias autoridades han reconocido brechas. En diversos sectores, la falta de infraestructura de aguas lluvias gener





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