¿Quién lee mejor los riesgos que enfrentan Javier Milei y su proyecto de reelección en 2027? ¿La disparada del riesgo país argentino después del triunfo de Lula en Brasil o la reacción política de Patricia Bullrich en lo que va del viernes pasado a este domingo? En tal caso, todo parece indicar que ambos están alineados en la interpretación: problemas crecientes para el Gobierno. Entre el viernes y sábado, la “hoguera” a la que Milei condenó al periodismo dominó el escenario local y el posicionamiento de la política. Fue notoria la diferenciación pública de Bullrich respecto de la palabra presidencial: “Mi responsabilidad es marcar cuando una palabra cruza un límite”, dijo el domingo, antes de la derrota de Flavio Bolsonaro y la remontada histórica de Lula. El riesgo país argentino trepó a los 756 puntos, un 8,2% más que su cierre del viernes, antes de la elección brasileña. La gestión de Milei suma nuevas capas de dudas que alimentan la hoguera de la gran incertidumbre económica , donde se suele jugar el resultado electoral. ¿Lo que le pasó a la derecha de los Bolsonaro en Brasil le puede pasar a la derecha de Milei en la Argentina? Es decir, perder las elecciones en 2027. Riesgo país ¿presente o futuro? ¿Por qué sube el riesgo país de la Argentina después del domingo electoral en Brasil? ¿Es la economía o la política de Milei? ¿Es un cálculo de los mercados que se limita a un problema de “pricing” de activos en el presente después del efecto Lula, que luego volverá a cánones más predecibles, o está contemplando el horizonte político 2027 y las chances del oficialismo? “Las dos cosas” , sintetiza un argentino de los mercados globales, donde hay coincidencias: el análisis abarca dos horizontes. Por un lado, el mercado se ancla en el presente y hace una lectura del efecto estrictamente económico en la Argentina: ve el impacto del triunfo del PT en Brasil, los movimientos del real y su efecto en la Argentina y de una nueva gestión de Lula en el plan económico Milei-Luis Caputo . Por otro lado, el riesgo país post elección brasileña relojea las chances electorales de Milei para el año que viene. “La derrota de Bolsonaro refuerza la percepción de que puede haber un resultado en el que la oposición kirchnerista gane el año que viene” , explica el inversor. El episodio electoral en Brasil como uno de los factores que hoy reordena las expectativas sobre la Argentina en el 2027, al menos por el momento. El efecto Lula es un efecto sorpresa tanto para los mercados como para la política. Descolocó al Gobierno, y a Bullrich especialmente, y le dio oxígeno a la oposición: “El triunfo de Lula es un enorme envión para los que estamos construyendo otro camino, otra alternativa para 2027”, declaró Axel Kicillof . Ahora el kirchnerismo espera otro empujón más, también según Kicillof: la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos en apenas ocho días, el 3 de noviembre. Desde los mercados, la conclusión política es: “No hay nada escrito en piedra” . Se refiere a dos patrones reconocibles en la política de América Latina en los últimos diez años. Primero, que los oficialismos no logran renovar sus mandatos, salvo excepciones. Segundo, que la derecha avanza sobre la región como antes avanzaba la izquierda. ¿La derecha no está tan instalada como se pensaba? “Da la impresión de que el mercado está pensando en esa idea” , dice el inversor global. El triunfo de Lula desafía los dos patrones: es al mismo tiempo una reelección de un oficialismo y una victoria de la izquierda . No está claro si romperá la tendencia que se sostiene desde 2016, pero es un hecho que elimina la certidumbre de la repetición de ese patrón electoral. Al Gobierno le sirve el triunfo de Lula: es una muestra de que ese patrón que lo condenaría a la derrota electoral por ser oficialismo no es necesariamente un destino fatal. Sobre el otro efecto, la derrota de Bolsonaro y un tope al avance de la derecha, también sirve el triunfo de Lula: Santiago Caputo lo usa para relativizar el poder predictivo de esos patrones. “Los mismos que alertaban sobre “las derrotas de los oficialismos” mañana van a cambiar de argumento y van a decir que se acabó la “ola azul”, posteó el domingo en X. “Todo el mundo creía que ya estaba decidida la elección en Brasil. Esto te recuerda que hay cuestiones de imprevisibilidad muy grandes. La derecha en Colombia ganó por un pelito. En Perú, Keiko Fujimiuru ganó por 5000 votos. El avance de la derecha se ve lindo como fila de eventos pero es más complicado”, analiza el hombre de los mercados en la misma línea que el joven Caputo. De hecho, estuvo atento al posteo de Caputo, y lo integró en su análisis. El síntoma Bullrich ¿Bullrich es un síntoma o es un factor que refuerza la incertidumbre que aqueja a la gestión de Milei? Su danza política es cada vez más dilemática. El fin de semana trajo desafíos delicados para Bullrich y su estrategia de diferenciación dentro de La Libertad Avanza : la “hoguera” para periodistas que Milei encendió en la cena de la Fundación Faro el viernes y la derrota de Bolsonaro la dejaron en un brete. Bullrich está entre los dirigentes con un manejo más astuto de redes sociales y especialmente, en X. Pero en tres días no encontró cómo posicionarse en relación a esos dos hechos. “Una noche de ideas y de libertad en Fundación Faro con el Presidente Milei”, posteó el viernes después del discurso encendido en que Milei escaló en su agresión contra el periodismo con la amenaza contenida en la frase “quemar en la hoguera”. Su desmarque público llegó a destiempo, el domingo: casi 48 horas después de las hogueras de Milei. Lo que le faltó en timing intentó corregirlo en intensidad: esta vez avanzó más que en sus otros pasos de diferenciación . Le puso límites al mismo Milei, a sus palabras, de manera explícita. Las palabras de Milei en la Fundación Faro la obligaron nuevamente a expresar una distancia identitaria. No está claro si será capaz de sostener ese equilibrio inestable, que se parece cada vez más a una cuerda floja a punto de dejarla caer. La estrategia de diferenciación tiene sus límites: distanciarse del Gobierno al que pertenece es un oxímoron difícil de resolver. Del lado del Gobierno, si esa diferenciación se potencia y desafía abiertamente a Milei en persona, como sucedió el domingo, Bullrich queda al borde de las acusaciones de traición y ruptura con el oficialismo. Si no avanza hacia ese borde, es el electorado de Bullrich el que puede sentirse traicionado: una Bullrich celebrando la libertad en la cena donde el Presidente fustiga la libertad de prensa hasta límites preocupantes es una contradicción política difícil de esquivar . Hay un punto límite de la estrategia de Bullrich de equilibrio entre su identidad libertaria y su identidad republicana de ex-Pro: cuando la contradicción empieza a ser percibida como oportunismo político, mera táctica para sobrevivir en el poder, pero sin capacidad de representación popular. El triunfo de Lula también dejó a Bullrich sin capacidad de reacción. El mismo viernes, retuiteó un agradecimiento de Flavio Bolsonaro: “Gracias, Pata” , posteó el candidato brasileño, refiriéndose a un video de “Pato” Bullrich. Se la vio hablando en portugués: la senadora libertaria no se privó de nada para apoyar a Bolsonaro. Después de la derrota, Bullrich no hizo posteos sobre el resultado en Brasil. La derrota del bolsonarismo dejó a la intemperie a Bullrich : esta vez no encontró herramientas para diferenciarse de Milei: el Presidente también optó por el silencio y no reconoció ni la derrota de Bolsonaro ni el triunfo de Lula. El domingo, Bullrich retomó los posteos. De Brasil, no hubo noticias. En cambio, mostró un paseo por la empresa IH Tech Labs, del Grupo Securion. Bajó línea de diferenciación del Gobierno, pero por otros medios: retomó la senda del cuestionamiento económico, sútil, y su impacto en la actividad económica , y optó por un concepto que el Gobierno desprecia: “desarrollo”. “Ese es el camino: más desarrollo y una Argentina que sale adelante”. Mauricio Macri aprovechó la oportunidad como presidente de Pro. También, como co-representante del electorado de Pro que le dio los votos a Bullrich en 2023. Macri aceleró el pie de la institucionalidad que Bullrich no pudo pisar esta vez: reconoció el triunfo de Lula públicamente. “Quiero saludar al pueblo brasileño y felicitar a Lula da Silva en su cuarto triunfo electoral”, posteó. La reunión política del Gobierno estuvo atravesada por el desconcierto tras el triunfo electoral de Lula. El lunes, el comunicado oficial difundido después del encuentro y la salida al balcón de Casa Rosada de Milei, Karina Milei y buena parte del gabinete nacional es una muestra de los esfuerzos por contener la incertidumbre generalizada que le trajo Lula. La ausencia de Bullrich agrega tensión a su estrategia . También las versiones que se filtraron de su entorno, negando “motivos personales”, la explicación oficial dada por el Gobierno, a su ausencia y subrayando las diferencias crecientes, después de la “hoguera” mileísta. El calendario electoral argentino ya empezó: es global, arrancó el domingo con las elecciones en Brasil y complica al Gobierno. Por delante, a Milei le quedan los otros hitos del calendario electoral global. Hoy, las elecciones generales legislativas en Israel. En ocho días, Estados Unidos . En poco más de un mes, España. En las cuatro elecciones, Milei hizo apuestas fuertes: a favor de Trump y de Netanyahu ; en contra de Sánchez . Por ahora, perdió su apuesta en Brasil. No está claro que vaya a tener la misma suerte que cuando se jugó fuerte por Donald Trump y lo apoyó incondicionalmente para la elección presidencial de 2024. Ese collar de apoyos y de triunfos o derrotas pueden dejar todavía más expuesto a Milei . En el camino a 2027, el Gobierno necesita anclar expectativas. Cada una de esas elecciones, no hacen más que sumarle incertidumbre.

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Su danza política es cada vez más dilemática. El fin de semana trajo desafíos delicados para Bullrich y su estrategia de