Un aliado político de Flávio Bolsonaro le dijo a UOL que el excandidato presidencial estaba “destrozado” con el resultado del balotaje del domingo. Este aliado seguía el escrutinio junto al candidato del Partido Liberal (PL) en Brasilia, pero abandonó el lugar. Según él, Flávio se encerró en una sala con pocos aliados tras la derrota ante Lula. Entre ellos se encontraban el gobernador de Sao Paulo, Tarcísio de Freitas (Republicanos), el diputado Nikolas Ferreira (PL), el senador electo Guilherme Derrite (PP) y el senador Rogerio Marinho (PL). Posteriormente, Flávio cuestionó la prórroga de la votación por dos horas y dijo que pediría la anulación de la segunda vuelta. El candidato del PL habló por primera vez tras la derrota en el balotaje y cuestionó la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de extender la votación, a raíz de episodios que dificultaron la movilidad. La medida se adoptó a pesar de que el propio Flávio también había solicitado la ampliación del horario de votación. “Lo que debo decir ahora es que es imposible reconocer el resultado de las elecciones, dado el contexto en el que ocurrieron los hechos. Vamos a recurrir a nuestro equipo jurídico y solicitar la anulación del resultado electoral. No voy a aceptar que las reglas del juego hayan sido modificadas en pleno desarrollo del mismo por los amigos de Lula en el Supremo Tribunal Federal”, afirmó. ¿Pero qué posibilidades tiene Flávio de lograr anular las elecciones? El profesor de derecho electoral de la Fundação Getulio Vargas, Fernando Neisser, señaló que, dado que la decisión del STF de ampliar el horario de votación llegó cuando algunas urnas ya estaban cerradas, existe la posibilidad de que se solicite la anulación de la votación de la segunda vuelta. “Desde el momento en que se cierra una urna, no hay forma de volver a abrirla”, afirmó a Folha de Sao Paulo. “Como la decisión (de ampliar el horario) llegó en un momento en el que algunas mesas de votación ya estaban cerradas, mientras que otras permanecían abiertas y con filas, esto implica que existe una disparidad entre las distintas secciones electorales”, añadió. “Habrá que ver cómo se gestiona esto y cómo se refleja en el escrutinio final. Pero, sin duda, abre la puerta a que se solicite la anulación de la segunda vuelta, lo que implicaría su repetición dentro de una o dos semanas”, complementó. Pero en declaraciones a BBC News Brasil, Neisser, quien además es presidente de la Comisión de Estudios de Derecho Político y Electoral del Instituto de Abogados de Sao Paulo (IASP), aseguró que todo “dependerá de cómo la campaña de Flávio construya su argumento. Neisser añade que habría que comparar los votos emitidos hasta las 17:00 con los emitidos entre esa hora y las 19:00 para analizar si la ampliación del horario de votación pudo influir en el resultado. “Si existen diferencias importantes entre los estados -es decir, si los estados donde Lula obtuvo más votos cerraron antes, en promedio, o si ocurrió lo mismo con mayor frecuencia en los estados que apoyaron a Flávio-, eso podría dar pie a impugnaciones”, explica. “Pero, dado el amplio margen de votos, no me parece razonable que esto lleve a anular las elecciones”, afirmó, apuntando que “desde el punto de vista legal, es difícil que prospere”. Un miembro de la Academia Brasileña de Derecho Electoral y Político (Abradep) que pidió mantener el anonimato debido a su posible participación en un futuro proceso judicial, apunta por su parte que el equipo de campaña de Bolsonaro es muy combativo y, sin duda, intentará llevar el caso a los tribunales. “Desde el punto de vista legal, existen algunos argumentos que podrían tener cierta base, como el número de votantes que no pudieron votar”, dijo BBC News Brasil. “Pero dado que la abstención disminuyó entre la primera y la segunda vuelta, este argumento tendrá dificultades para prosperar”, indicó. La abstención en la segunda vuelta fue de aproximadamente el 19%, frente al 21% registrado en la primera. Alberto Rollo, abogado especializado en derecho electoral, defiende la validez del resultado. Según explica a BBC News Brasil, la Constitución brasileña establece que las elecciones deben celebrarse entre el primer y el último domingo de octubre, por lo que no sería posible trasladarlas a otra fecha. “No podemos cambiar la Constitución. No podemos decir: ‘Esto no cuenta, lo haremos la semana que viene, el 15 de noviembre o el 30 de noviembre’. No podemos. La Constitución dice que las elecciones tienen que celebrarse hoy (domingo)”, afirmó. El politólogo Sérgio Abranches coincide en que la solicitud de Flávio Bolsonaro no debería prosperar. Argumenta que la ampliación del horario de votación no alteró los resultados de las urnas y recuerda que el propio grupo de campaña del Partido Liberal (PL), que respalda a Bolsonaro, también solicitó una prórroga. João Paulo Charleaux, columnista de UOL, agrega otro elemento. “El hecho de que la derecha latinoamericana haya reconocido la victoria de Lula deja un margen muy estrecho para la impugnación ahora”. comenta a La Tercera . En tanto, Paulo Afonso Monteiro Velasco Junior, académico de Política Internacional de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), dice a este medio que “no tiene ningún futuro esta posibilidad de impugnar las elecciones”. “El propio presidente del Tribunal Superior Electoral, Kássio Nunes Marques, este mismo domingo por la noche confirmó el resultado y dejó claro que la prórroga del plazo para votar no tuvo ningún efecto. Además, hay que reconocer que la propia campaña de Flavio también había pedido la extensión del plazo en dos horas, lo mismo que pidió Lula”. Si la candidatura respaldada por Bolsonaro impugna el resultado ante los tribunales, los analistas creen que podría recurrir a dos artículos del Código Electoral brasileño: el 220 y el 224. El artículo 220 establece en qué circunstancias una votación puede considerarse nula. Entre ellas figura que se celebre en un día, horario o lugar distinto del establecido, o que se cierre antes de las 17:00. El artículo 224, por su parte, establece que, si la nulidad afecta a más de la mitad de los votos del país, el TSE debe convocar nuevas elecciones en un plazo de entre 20 y 40 días. “Las urnas solo pueden cerrarse después de las 17:00. Sin embargo, cuando muchos funcionarios electorales recibieron la información sobre la ampliación del horario de votación, ya habían cerrado sus mesas. ¿Qué pasó con los votantes que llegaron a las 18:00 o a las 18:30? En teoría, tenían derecho a votar, pero no pudieron hacerlo”, explica el experto de Abradep a BBC News Brasil. “Al cerrar las urnas, los funcionarios electorales incumplieron las nuevas disposiciones sobre el horario de votación. Según el experto, esto habría ocurrido en más de la mitad de los colegios electorales del país. Ese sería el argumento que el candidato derrotado intentaría utilizar para pedir la anulación de la votación”, añade. El abogado Horácio Neiva, doctor en Derecho Electoral de la Universidad de Sao Paulo (USP) y profesor del Instituto de Educación Superior (ICEV) en Teresina, también considera que existe una vía jurídica para plantear esta cuestión. “Desde el punto de vista jurídico, es posible plantear la reprogramación de la segunda vuelta, porque cualquier cambio drástico en el calendario electoral genera incertidumbre jurídica”, afirma. Y este lunes la opción de Flávio perdió más fuerza luego que los ministros del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal (STF) descartaran la posibilidad de anular la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y reconocieran el resultado que garantizó la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La opinión predominante entre los integrantes de ambos tribunales es que los eventuales cuestionamientos presentados por la campaña del candidato del PL no deberían prosperar, al no existir elementos que justifiquen la anulación de la elección, apunta el diario O Globo. “Incluso ante todas estas circunstancias, adoptamos todas las medidas que resultaron necesarias y tuvimos un éxito absoluto. Vuelvo a decir: no hubo ninguna alteración derivada de la decisión judicial”, afirmó Nunes Marques, añadiendo: “No habría sido posible, en pocas horas, llegar a la certeza de que ningún efecto colateral -especialmente en el aspecto tecnológico- derivado de una decisión judicial fuera a repercutir de manera significativa en el escrutinio”. El TSE también desmintió la declaración de Flávio Bolsonaro de que los fiscales del PL habrían sido “retirados del interior de la sala blindada” durante el escrutinio. Según el Tribunal, la afirmación es “falsa”, ya que dicho espacio no está abierto a visitas. “Todas las demás unidades y áreas del Tribunal, como la Sala de Totalización, pueden ser visitadas por fiscales de los partidos, observadores internacionales, abogados y miembros del Ministerio Público, entre otros, quienes siguen desde allí, desde el inicio, la totalización y la divulgación de los resultados de la elección”, señaló la Justicia Electoral en un comunicado. La ventaja de aproximadamente 4,4 millones de votos obtenida por Lula también es citada por magistrados del TSE y del STF como argumento en contra de la impugnación del resultado electoral planteada por Flávio. El presidente recibió 64,2 millones de votos, lo que equivale al 51,79% de los votos válidos, mientras que el candidato del PL obtuvo 59,8 millones (48,21%). Otro argumento citado por los ministros para rechazar las alegaciones de Flávio es el hecho de que la propia campaña del candidato del PL recurrió al TSE para solicitar la prórroga de la votación hasta las 19:00 horas en municipios de Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, Santa Catarina y Sao Paulo.

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