En estos días se desarrolla en Naciones Unidas la Semana del Derecho Internacional. Como cada año, juristas y asesores jurídicos se reúnen en Nueva York para buscar respuestas a algunos de los principales desafíos que enfrenta el derecho internacional. En el centro de esas conversaciones está una institución cuyo trabajo no siempre tiene visibilidad: la Comisión de Derecho Internacional. Creada en 1947, la Comisión tiene la tarea de promover el desarrollo progresivo y la codificación del derecho internacional. En simple, es uno de los lugares donde el derecho internacional se piensa, se ordena y, muchas veces, se construye. Basta mirar su agenda. La Comisión trabaja sobre cuestiones fundamentales, como los principios generales del derecho y los medios auxiliares para determinar las reglas de derecho internacional, y sobre desafíos contemporáneos: la diligencia debida, la reparación por hechos internacionalmente ilícitos, los acuerdos no jurídicamente vinculantes, la piratería o las obligaciones erga omnes, debidas a la comunidad internacional en su conjunto. Existe, además, una relación especialmente rica entre la Comisión y la Corte Internacional de Justicia. Sus funciones son diferentes, pero complementarias. La Comisión sistematiza la práctica de los Estados y propone formulaciones que pueden reflejar el derecho existente o contribuir a su desarrollo progresivo. La Corte determina y aplica el derecho en controversias concretas. Su jurisprudencia alimenta los trabajos de la Comisión; y los textos y comentarios de ésta son, a su vez, un punto de referencia frecuente para la Corte. Codificación y adjudicación forman así parte de una conversación permanente sobre la evolución del derecho internacional. Este año, esa historia tiene un capítulo especialmente importante para Chile. Bajo la conducción de Claudio Grossman como Relator Especial, la Comisión culminó su trabajo sobre la inmunidad de los funcionarios del Estado frente a la jurisdicción penal extranjera. Adoptó 17 proyectos de artículo y recomendó que puedan servir de base para un tratado internacional. Que este logro tenga sello chileno no puede pasar desapercibido. La Comisión trabajaba en esta materia desde 2007. Grossman asumió como Relator Especial un tema difícil y controvertido, en la intersección entre la soberanía estatal y la lucha contra la impunidad. Bajo su conducción, la Comisión llevó ese largo proceso hasta su conclusión, incluyendo reglas sobre las inmunidades de altos funcionarios, sus límites frente a determinados crímenes internacionales y las garantías procesales para su aplicación. El resultado constituye una importante contribución al derecho internacional y un legado del que Chile puede sentirse orgulloso. Las crisis internacionales suelen ocupar los titulares. Pero el derecho internacional también se construye de una manera menos visible: identificando prácticas, precisando conceptos y buscando espacios de acuerdo entre los Estados. La Comisión lleva casi ochenta años haciendo eso. En tiempos en que las reglas internacionales enfrentan crecientes tensiones, ese trabajo importa quizás más que nunca. Por Benjamín Salas , abogado, colaborador asociado Horizontal
En estos días se desarrolla en Naciones Unidas la Semana del Derecho Internacional. Como cada año, juristas y asesores j



Comentarios