Michel Houellebecq sacó el habla, y siempre es interesante cuando lo hace. Acaso el enfant terrible de la literatura francesa, visitó el Ja! Festival de Bilbao, en España, durante el fin de semana, y conversó con los medios. El autor de libros como Aniquilación , Serotonina o Sumisión (que en castellano publica la casa catalana Anagrama ), se refirió al uso del humor en sus novelas, el cual está muy presente. Un humor negro, sí, como todo en Houellebecq. “El humor puede serlo, puede ser muy cruel. Pero la verdad es que sigo preguntándome qué es el humor. En realidad, no lo tengo tan claro. Ni estoy tan convencido de que abunde en mis libros”. Lo que sí hay en sus libros, al menos lo que han dicho sus lectores en estos días, es visión. Una especie de profecía del estallido social francés, que por estas semanas se ha tomado las calles de París como en su momento fueron las revueltas de 1789, 1830, 1848 o 1871. Una París en llamas es algo que su historia ha visto, pero que un escritor en sus libros adelantara algo de eso, es otra dimensión. En sus novelas Houellebecq ha dibujado el retrato de una sociedad cerca del abismo. De alguna manera, el siempre crítico Houellebecq vio venir el estallido. Ya en Serotonina , dibujó una Francia en crisis. En ese volumen relata la historia de Florent-Claude Labrouste, quien tiene cuarenta y seis años, detesta su nombre y se medica con Captorix, un antidepresivo que libera serotonina, pero en lo medular, la novela analiza el malestar de los agricultores y ganaderos, con datos precisos que buscan dar una visión exacta de un oficio que se enfrenta a numerosas dificultades, ante la posibilidad de una competencia con los productos importados, lo que paradójicamente ocurrió en 2019, cuando justamente hubo manifestaciones de campesinos franceses. Houellebecq siempre ha tenido una mirada critica de la sociedad francesa, hablando desde una visión pesimista, y apuntando a su declive moral y social. De hecho, en Aniquilación , su última novela de 2022, se interna en personajes desesperanzados y que no tienen mucha fe en lo que pueda ocurrir a la humanidad. Ahí narra la historia de Paul Raison, un hombre descreído y amargo . Funcionario público -como el ingeniero informático de Ampliación del campo de batalla -, es uno de los asesores de ministro de Economía y Finanzas, Bruno Juge, quien es asesor del candidato favorito a las elecciones presidenciales francesas del 2027. Pero Houellebecq no si considera ni un pitoniso, ni un faro, ni ninguna patraña semejante. Lo suyo es más bien ponerse a escribir y ya. Así lo comentó a los medios en su paso por Bilbao, porque a su juicio, eso es algo a lo que los franceses están acotumbrados. “Quizás esto haya sorprendido en el extranjero, pero los franceses están empezando a estar acostumbrados a la violencia. Desde hace ya varios años, cada vez que hay algún evento que reúne a bastantes personas en las calles —y da igual si es una manifestación, una fiesta nacional, una final de fútbol— se producen pillajes. Siempre. Cada vez. Por eso no me ha impresionado tanto lo que ha sucedido. Es triste decirlo, pero los franceses nos hemos acostumbrado a la violencia”. Y agregó: “No es por el descontento, es porque ya no tienen miedo a la policía. Ni a la justicia, sobre todo. Creo que ha habido un fracaso judicial: la gente tiene cada vez menos miedo a que les detengan. Así que no es difícil de entender que esto ocurra cada vez más”. Además, Houellebecq hizo frente a una de las tachas que pesa sobre él: la de escritor de derecha, pero optó por tomárselo con deportividad . “Es bastante agotador que te llamen escritor facha, pero uno termina por resignarse, ¡ja, ja, ja!“, dijo a El País. Y agregó: ”Cuando yo era joven ya llamaban facha a cualquiera. Mire usted, el fascismo ha existido y ha tenido ingredientes y rasgos muy concretos y muy reconocibles como ideología: el culto al jefe, el gusto por la guerra, la intolerancia contra el enemigo político… y ahora se usa un poco para todo, para insultar a cualquiera. Y lo mismo ha pasado con el concepto de ‘extrema derecha’. Bueno, es inevitable, y creo que en Francia está íntimamente ligado al ascenso de Agrupación Nacional [Rassemblement National, el partido de Marine Le Pen, que figura como favorito en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales]. Pero yo no creo que Marine Le Pen haya heredado las obsesiones de su padre". De hecho, señaló que en su punto de vista, ni Marine Le Pen ni su partido, Agrupación Nacional , son de extrema derecha. “Yo creo que son nacionalistas, conservadores, o muy conservadores, pero no fascistas ni extrema derecha”. Incluso, se atrevió a aventurar cómo sería la República francesa gobernada por Le Pen. Y en la parte estrictamente literaria confirmó que se encuentra escribiendo un nuevo libro, eso sí, no quiso adelantar ni título, ni trama, ni nada. Pero al menos despachó una reflexión sobre el acto de escribir. “La escritura tiene que ver con la soledad. Si le dices algo a alguien, no podrían detener su reacción, y eso es demasiado intrusivo. Se escribe en la soledad”.

QUOTE · 引述
Festival de Bilbao, en España, durante el fin de semana, y conversó con los medios. El autor de libros como Aniquilación