El presidente israelí Isaac Herzog deberá decidir quién recibe el encargo de intentar formar el próximo gobierno, una definición que puede condicionar el futuro político de Benjamin Netanyahu tras unas elecciones legislativas sin una mayoría clara para ninguno de los bloques. Con la totalidad de los votos escrutados, la coalición encabezada por el primer ministro superó a la oposición, aunque no alcanzó por sí sola los apoyos necesarios para gobernar. La decisión presidencial adquiere así un peso inusual dentro de un cargo de funciones mayormente honoríficas . Herzog convocará a los representantes de los partidos para escuchar sus recomendaciones. Recién entonces deberá elegir al candidato con mejores posibilidades de reunir una coalición parlamentaria. La normativa israelí no obliga al presidente a designar al líder de la lista más votada ni fija parámetros estrictos para resolver ese dilema. Por este motivo, el encargo puede recaer en quien logre demostrar que tiene más opciones de conseguir respaldo en el Parlamento. La decisión del presidente será determinante porque el resultado electoral de la coalición de Netanyahu no aseguró una mayoría de Gobierno. El mandatario deberá evaluar las posiciones de las fuerzas políticas y asignar el mandato a la persona que pueda reunir apoyos suficientes, con el objetivo de evitar otra convocatoria electoral. El mandatario ya expresó su intención de impedir un nuevo bloqueo institucional. El miércoles pidió a los partidos que hagan “todo lo posible” para alcanzar un acuerdo de coalición. Antes de la votación, Herzog también había dicho que veía posible un gobierno de unidad nacional entre Netanyahu y su principal rival, Gadi Eisenkot . Esa alternativa dependería de negociaciones entre dirigentes que compitieron por liderar bloques enfrentados en la Knesset . Durante una entrevista con MS Now , Herzog anticipó que afrontaría presiones antes de adoptar su resolución. El presidente sostuvo que ni el “presidente de Estados Unidos ni ninguna otra persona” podría intervenir en la decisión. Herzog tiene 66 años, es abogado y conoce desde hace décadas los mecanismos de la política israelí. Su perfil diplomático y prudente contrasta con la relevancia que tendrá su intervención en la conformación del Ejecutivo. Es hijo de Chaím Herzog, quien dirigió la inteligencia militar israelí, fue embajador ante la Organización de las Naciones Unidas y ocupó la Presidencia de Israel entre 1983 y 1993. Su familia suele ser comparada con la dinastía Kennedy de Estados Unidos por su presencia sostenida en la vida pública del país. Su tío Abba Eban fue ministro de Relaciones Exteriores. Su abuelo, Isaac Halevi Herzog, se convirtió en el primer gran rabino askenazí del Estado de Israel. Nacido en Tel Aviv en 1960, pasó parte de su infancia en Estados Unidos. Más tarde sirvió en la inteligencia militar, estudió derecho y entró al Parlamento como diputado en 2003. En la década siguiente ocupó distintos ministerios y asumió la conducción del Partido Laborista, de centroizquierda, en un momento de crisis para esa fuerza. En 2015 intentó desplazar al actual premier con una propuesta moderada, aunque no logró derrotarlo . Netanyahu continuó en el poder y se convirtió en el primer ministro israelí con más tiempo en el cargo. Herzog, en cambio, llegó a la Presidencia en 2021, elegido por una amplia mayoría parlamentaria para un mandato de siete años . Cuando fue elegido presidente, el entonces líder opositor Yair Lapid lo elogió como “un hombre digno y maravilloso” . Además, afirmó que Herzog estaba “siempre preocupado por el bien del país y del pueblo judío”. La relación del jefe de Estado con Netanyahu atravesó tensiones desde entonces. Entre los asuntos que pusieron a prueba ese vínculo estuvieron las presiones de Donald Trump para que concediera un indulto al primer ministro, procesado por corrupción. En política exterior, Herzog respaldó la ofensiva lanzada por Israel en la Franja de Gaza como represalia por ese ataque. En marzo de 2026, además, celebró la guerra estadounidense-israelí contra Irán, iniciada el mes anterior. En una entrevista con AFP en Jerusalén, el presidente calificó aquel conflicto como un “histórico punto de inflexión” . Herzog afirmó que la causa profunda de los enfrentamientos regionales, localizada por él en Teherán, sería “bloqueada y detenida” y que el rumbo de la región quedaría transformado. (Con información de AFP)
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