Los últimos días no han sido nada fáciles en materia de gobernabilidad. Por un lado, el regreso de los bloqueos de los transportistas, aunque sea un “sector muy pequeñito” el ruido que generan y las molestias a la ciudadanía están presentes; por el otro, la renuncia de Guadalupe Taddei a un año de las elecciones intermedias y la mala clasificación de México en temas justicia en días pasados, hacen que el trabajo en la Secretaría de Gobernación haga voltear a ver la actuación de su titular Rosa Icela Rodríguez. Gobernación hoy enfrenta una agenda en la que convergen conflictos económicos, deterioro institucional y tensiones políticas; son tres frentes que, aunque distintos, tienen un denominador común: la capacidad del Estado para ofrecer soluciones, garantizar certidumbre, preservar la gobernabilidad y dar una visión de que se está trabajando y operando de manera rápida y eficaz como requieren los tiempos actuales. El paro nacional de transportistas de este lunes evidenció que el conflicto estaba lejos de resolverse. Las mesas de diálogo no han sido suficientes para contener las demandas de seguridad carretera, infraestructura, estímulos fiscales y mejores condiciones operativas. Los bloqueos afectan corredores logísticos, retrasan mercancías, elevan costos para las empresas y pueden trasladar presiones a los precios, en una inflación que se está controlando poco a poco. A este escenario se suma una señal preocupante: el Índice de Estado de Derecho 2026 del World Justice Project colocó a México en el lugar 125 de 143 países, cuatro posiciones abajo respecto al año anterior, una pésima señal, pese a los resultados que se dan en las mañaneras que los delitos bajan y la seguridad aumenta. Y es que en justicia penal ocupa el sitio 139 y en orden y seguridad, el 132. Son indicadores que reflejan debilidades estructurales y alimentan la incertidumbre jurídica que preocupa al sector productivo. El tercer frente es político y en donde parece que dejaron correr las notas y la corrupción quedó una vez más a la vista: la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del INE, en medio de señalamientos sobre presuntas irregularidades que deberán investigarse con rigor y debido proceso, lo que abre una etapa delicada para la autoridad electoral. A menos de un año de los comicios de 2027, el relevo exige transparencia, institucionalidad y garantías de continuidad en la organización electoral. Ahí, el trabajo de Gobernación es claro, administrar inconformidades de todos los frentes, resolver rápido y preservar los canales de interlocución política para que los conflictos no escalen. En estos momentos, en que también se discute en otro frente los acuerdos comerciales, mostrar un país en caída en materia de justicia y en temas electorales, no es la mejor señal para las inversiones, operación empresarial y generación de empleo, ojalá lo logre. Infraestructura debe trascender los sexenios Un grupo que hay que seguir, ya que de funcionar adecuadamente permitirá que por fin se tenga una visión de largo plazo del país, que nada más cada sexenio se rompe con nuevas “ideas” y “propuestas” y que hacen que México siga sin avanzar al ritmo que requiere la población, lo constituye el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI México), cuyo coordinador ejecutivo es Fernando Gutiérrez Ochoa, y que busca unir esfuerzos en ese sentido. Por lo pronto, son nueve organizaciones para impulsar una visión de planeación hacia 2050, que trascienda los periodos gubernamentales y permita desarrollar proyectos con viabilidad técnica, ambiental, social y financiera. Entre sus integrantes están el Colegio de Ingenieros Civiles de México, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas y la Academia de Ingeniería; una convergencia de capacidades técnicas, empresariales y financieras para contribuir a las decisiones de infraestructura. Como primer ejercicio regional, el CPI México realizará el Taller Noreste de Planeación en Infraestructura 2050, el 29 y 30 de octubre en la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León, enfocado en Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas y San Luis Potosí, donde el dinamismo industrial y la conexión comercial con Norteamérica conviven con desafíos de disponibilidad de agua, capacidad energética, saturación de corredores logísticos y movilidad urbana. Y es que todos tiene claro que el horizonte de una inversión y el calendario de un gobierno rara vez coinciden; mientras las empresas toman decisiones de largo plazo, se tiene el reto de dar continuidad a la infraestructura que sostiene su actividad económica y ahí los atrasos son evidentes. Cinépolis de estreno financiero La industria cinematográfica mexicana acaba de abrir una puerta relevante en el mercado financiero. La Corporación Financiera Internacional (IFC), integrante del Grupo Banco Mundial, encabezó un financiamiento por 380 millones de dólares para Exhibidora Mexicana Cinépolis, a siete años y sin garantía, el primero de su tipo para las industrias creativas en América Latina. La operación, en la que participaron BBVA México, Banamex, BanBajío y Scotiabank México, marca un precedente: el entretenimiento también puede acceder a instrumentos de crédito vinculados con objetivos de sostenibilidad, inclusión laboral y equidad de género. Sanaa Abouzaid, directora de División de IFC para México, Centroamérica y República Dominicana, destacó que el financiamiento busca impulsar operaciones más sostenibles y empleo inclusivo, además de fortalecer la cadena de valor que integra a cineastas, emprendedores, pequeñas empresas y trabajadores. Para Cinépolis, que dirige un negocio intensivo en infraestructura y tecnología, los recursos permitirán abrir salas, renovar complejos, acelerar la transformación digital e invertir en contenido audiovisual local, es un primer paso para esta industria, porque si las metas se cumplen, el financiamiento sostenible podría convertirse en una alternativa para otras empresas culturales de la región, sin duda, un sector con potencial económico que todavía busca mayor acceso al capital institucional. Tarjetas de crédito a competir La competencia por conquistar a la Generación Z y los millennials en el mercado de tarjetas de crédito crecerá, y ya no se ve el enfoque sólo en las tasas, sino en los atributos. Ahí el ejemplo de American Express, bajo la dirección de Patricio Mendoza, que busca fortalecer su posición con una oferta más cercana a sus hábitos de consumo. The Gold Card refleja esa apuesta: en 2025, ambas generaciones representaron 80 por ciento de las nuevas cuentas de este producto en México, por lo que la reciente estrategia incorpora bonificaciones en restaurantes, bienestar y gastos cotidianos, además de mayores beneficios con Membership Rewards. El reto será convertir estas ventajas en lealtad y gasto recurrente, frente a una competencia que también busca captar a los consumidores jóvenes. Por lo pronto, la moneda está en el aire.
Los últimos días no han sido nada fáciles en materia de gobernabilidad. Por un lado, el regreso de los bloqueos de los t




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