Una investigación de la Universidad de Idaho documentó por primera vez que las serpientes de cascabel de las praderas ( Crotalus viridis ) se reúnen en grupos durante el proceso de muda de piel —conocido como ecdisis —, en el Parque Estatal Sinks Canyon , ubicado en Wyoming , durante una temporada de campo entre abril de 2024 y octubre de 2025. El hallazgo, publicado en la revista Ecology and Evolution y divulgado en The Wildlife Society , desafía la creencia generalizada de que estas serpientes llevan una vida solitaria . Emily Martin , candidata a doctorado en Biología y Recursos Naturales de la Universidad de Idaho, llegó a este descubrimiento mientras rastreaba ejemplares reubicados en la región mediante dispositivos de telemetría VHF (Muy Alta Frecuencia), una tecnología que permite seguir a distancia los movimientos de los animales. El estudio fue dirigido por Martin junto con su supervisora, Courtney Conway , bióloga de la Unidad Cooperativa de Investigación de Pesca y Vida Silvestre de Idaho, perteneciente al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La muda de piel dispara la tendencia a reunirse Las autoridades de gestión de fauna silvestre habían trasladado a esas serpientes desde senderos y zonas con presencia humana hacia áreas más remotas del parque, dado que los reptiles tienen la capacidad de regresar a su hábitat original. Durante esas salidas de campo, a menudo antes del amanecer, la especialista observó algo inesperado y repetitivo: “Encontrábamos montones de serpientes de cascabel, y una o dos de ellas estaban mudando la piel”. El equipo analizó un total de 24 agrupaciones registradas durante el período de estudio, con datos de 81 individuos —29 de ellos con implantes de telemetría y 52 hallados de forma oportunista. Cada grupo registrado reunía de dos a cuatro ejemplares y el promedio era de 2,45 individuos. El hallazgo más contundente del estudio indicó que, durante la muda de piel, una serpiente tenía una probabilidad 23,72 veces mayor de encontrarse en grupo. “Casi nunca veíamos serpientes juntas si al menos una de ellas no estaba mudando de piel”, señaló Martin. La ecdisis, lejos de ser un simple trámite biológico, implica un alto costo energético —puede representar entre el 3% y el 11% del presupuesto energético anual del animal— y deja al individuo más vulnerable frente a depredadores, ya que la capa que cubre sus ojos puede volverse opaca, dificultando la visión. Cuatro opciones para explicar por qué se juntan Las investigadoras propusieron y pusieron a prueba cuatro hipótesis para explicar este comportamiento. La primera, denominada “paisaje térmico” , sugiere que las serpientes convergen en determinados microhábitats que les permiten regular mejor su temperatura corporal durante la muda, momento en que la demanda metabólica es más alta. La segunda de “eficiencia térmica” plantea que, al agruparse, los animales aumentan su capacidad para mantener una temperatura estable. Sin embargo, los datos no respaldaron esta explicación: las concentraciones no fueron más frecuentes en los períodos más fríos de la temporada activa, como sí predeciría esta suposición. La tercera posibilidad apunta a la “evitación de depredadores” : al reunirse, los ejemplares compensarían su menor agudeza visual durante la muda con una mayor capacidad grupal de detectar amenazas. Sin embargo, los resultados fueron ambiguos en relación con esta hipótesis. La cuarta y más respaldada por los datos es la “facilitación reproductiva” . En algunas especies de cascabel, los machos cortejan a las hembras en las 48 horas posteriores a la renovación de la piel, y ciertas hembras atraviesan un cambio previo al apareamiento. Poco más de la mitad de las agrupaciones registradas —54,2%, es decir, 13 de 24— contenían individuos de ambos sexos , lo que se alinea con esta hipótesis. “En algunas serpientes de cascabel, hemos observado que la muda es un evento previo a la reproducción”, indicó Martin. Conocer dónde mudan las serpientes facilita su reubicación Según la doctoranda, este fenómeno también se documentó en la serpiente de cascabel enana ( C. concolor ), la serpiente de cascabel del Pacífico norte ( C. oreganus ) y el mocasín de agua ( Agkistrodon piscivorus ), todas ellas víboras de foseta —reptiles que poseen órganos sensoriales capaces de detectar el calor de sus presas. A diferencia de otras poblaciones, donde todos los individuos renuevan su piel aproximadamente al mismo tiempo, la de Sinks Canyon lo hace de manera asincrónica , lo que permitió a las investigadoras separar el efecto de la ecdisis de otros factores estacionales como la reproducción o la hibernación. Más allá de su valor científico, el estudio tiene implicaciones directas para la gestión de fauna silvestre . Las autoridades del parque ya venían trasladando individuos que se acercaban demasiado a senderos frecuentados, por lo que conocer que estos reptiles tienden a juntarse durante la ecdisis podría mejorar la planificación de esas operaciones. “Si las serpientes se agrupan porque solo hay un número reducido de lugares adecuados para mudar la piel, podemos liberar las serpientes reubicadas cerca de esos lugares”, explicó Martin. Otra alternativa sería soltar los ejemplares trasladados en zonas donde ya habiten otras residentes. “Comprender este fenómeno de agrupación es fundamental para resolver el problema”, concluyó.
Una investigación de la Universidad de Idaho documentó por primera vez que las serpientes de cascabel de las praderas (



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