Paraguay amplió el mapa de sus exportaciones de carne bovina con la apertura del mercado mexicano. El Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa ) informó este lunes que el regulador zoosanitario de ese país otorgó la habilitación sanitaria y que diez plantas frigoríficas paraguayas quedaron autorizadas para realizar envíos. El acceso alcanza a la carne deshuesada y madurada, un formato cuya viabilidad sanitaria había sido reconocida en diciembre de 2024, aunque entonces restaban formalidades. Según el presidente del Senacsa, José Carlos Martin, la industria paraguaya dispondrá de un cupo inicial de 70.000 toneladas con arancel cero a partir del 1 de enero, en el que competirá con proveedores brasileños. Para el organismo, la decisión representa un hito para el sector pecuario, amplía las oportunidades comerciales y fortalece la estrategia nacional de diversificación de destinos . La expectativa oficial es concretar los primeros embarques antes de que termine 2026, con volúmenes que, según Martin, podrían superar los enviados a Canadá, aunque sin alcanzar los de Estados Unidos. El trabajo del servicio veterinario paraguayo La habilitación llegó tras una serie de reuniones técnicas entre el Senacsa y el Senasica, su par mexicano. En mayo pasado, Paraguay recibió una auditoría en su territorio que incluyó el laboratorio central del Senacsa y los establecimientos frigoríficos interesados en abastecer a ese mercado . Hace un mes, técnicos paraguayos viajaron a México para intercambiar información en seguimiento a esa evaluación. Ese encuentro funcionó como la última instancia antes de la confirmación de los avales para el ingreso de productos de origen animal, lo que permitió al Senacsa emitir la comunicación oficial de la apertura. El proceso tuvo además un componente vinculado a la trazabilidad . Tras el visto bueno sanitario preliminar, el Senacsa debía informar cada seis meses, a pedido de las autoridades mexicanas y desde septiembre de 2025, los avances del sistema de identificación animal individual, una condición ligada a la continuidad del ingreso de la carne madurada. Qué implica el formato autorizado El tipo de producto habilitado tiene consecuencias directas en la operación de las plantas. El deshuese y la maduración son procedimientos que los países importadores suelen requerir como medidas de mitigación sanitaria, por lo que los frigoríficos paraguayos deben ajustar sus líneas de proceso y sus protocolos de control a esas exigencias. En materia de distribución, el formato también ordena la cadena. Al tratarse de cortes sin hueso, se aprovecha mejor el espacio en los contenedores refrigerados, mientras que la conservación del producto exige una cadena de frío sin interrupciones desde la planta hasta el destino final, con controles de temperatura y documentación sanitaria en cada tramo. Ese punto cobra relevancia para un país sin litoral marítimo . Los despachos paraguayos dependen de corredores terrestres y fluviales para alcanzar puertos de la región y desde allí embarcar hacia mercados de ultramar, lo que convierte la coordinación entre plantas, transportistas y terminales portuarias en un factor determinante para los tiempos de entrega. El peso del rubro en las ventas externas La carne bovina es el segundo producto de exportación de Paraguay, después de la soja. Según el Banco Central de Paraguay, entre enero y julio los despachos del rubro sumaron US$1.120,5 millones, y de acuerdo con el reporte de comercio exterior de esa entidad, entre enero y septiembre se colocaron 210.100 toneladas por US$1.477,5 millones. Con esta apertura , el país refuerza su presencia en América del Norte, donde la proteína roja paraguaya ya ingresa a Canadá y Estados Unidos. Hacia este último mercado se enviaron, en los primeros nueve meses del año, 42.900 toneladas por un valor de US$263,9 millones, de acuerdo con las cifras de la autoridad monetaria. El nuevo destino suma casi 120 millones de consumidores a la cartera de mercados. Para el sector productivo, según el comunicado del Senacsa, la decisión representa una oportunidad estratégica para generar mayores ingresos, ampliar la presencia del producto en el exterior y afianzar la reputación sanitaria de la producción nacional. En los próximos meses, el desafío para la industria paraguaya estará en la ejecución operativa: traducir la habilitación en contratos, ajustar la programación de faena y asegurar la disponibilidad de equipos refrigerados para los primeros envíos. La administración del cupo con arancel cero y la competencia regional definirán el peso de este destino en la matriz exportadora del país.
Paraguay amplió el mapa de sus exportaciones de carne bovina con la apertura del mercado mexicano. El Servicio Nacional






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