El medio es el mensaje, sobre todo cuando el mensaje no está claro: Sergio Massa sueña con reproducir la remontada de Lula con ejército digital propio , una especie de acelerador electoral del “frente anti-Milei” que diseña para 2027. Al modelo peronista-kirchnerista-massista le está costando dar con una versión futura creíble que disipe el peso de la mochila después de cuatro mandatos y el legado de daños profundos a la economía. Surge un atajo al alcance de la mano: si no hay modelo potable, es decir, mensaje, entonces hay que buscarle la vuelta enfocándose en el medio . Ahora, la expectativa se pone en el aparato electoral. De los clásicos punteros a los punteros de la calle digital . El modelo es la remontada electoral de Lula de la mano de su “general” virtual, André Janones , que aterrizó en Buenos Aires y este lunes se reunió durante dos horas con Sergio Massa y, luego, con Cristina Kirchner. Pero las lecciones lulistas para Massa no se terminan ahí. El contacto de Massa con los estrategas que asesoran a Lula nació en 2023 y, en realidad, nunca se cortó. Es habitual que dirigentes clave del Frente Renovador tengan “capacitaciones” virtuales con Esther Solano , española experta en opinión pública, que trabaja para “el campo progresista”, según sus palabras, y también aportó su mirada en 2023. Solano vive en Brasil y da clases en la Universidad Federal de San Pablo. Es Doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y autora de El odio como política. La invención de las derechas en Brasil , publicado en 2018. Viene estudiando la irrupción del bolsonarismo desde 2013. Ayer por la mañana, poco antes del encuentro Massa-Janones, se llevó a cabo otra de las capacitaciones de Solano. El tema fue el segundo tramo de la campaña electoral de Lula, la que lo llevó a la remontada. “Solemos tener zooms de trabajo con Solano, pero esta vez fue todo Lula, la segunda parte de la campaña, la digital y la remontada”, confirma un massista que estuvo en el Zoom. Surgen una pregunta: ¿alcanza con inundar la estrategia electoral con una técnica de campaña para suplir la falta de un mensaje convincente? El problema del modelo kirchnerista sigue vigente. “Miedo a Milei” El “miedo a Milei”, como Janones machacando el “miedo a Bolsonaro” en las redes brasileñas, despunta como la ficha por la que se jugará Massa, o el kirchnerismo en general si el líder del Frente Renovador cierra su alianza con Cristina Kirchner y desplazan a Axel Kicillof del centro de la propuesta electoral 2027. A falta de modelo claro, un mensaje simple basado en los puntos negativos del modelo de identidad más precisa y dominante por el momento, es decir, el modelo mileísta. Eso, y la vocación de copiar la estrategia que a Lula tanto le acaba de rendir. Una visión indulgente del massismo ve a Massa como la esperanza de los mercados, pero con sintonía en el llamado “campo popular”. Pero esa identidad tiene problemas. Por un lado, porque la figura de Massa despierta desconfianza en la opinión pública. Puede ganar una primera vuelta, como en 2023, pero es probable que le siga costando sumar más votos en un balotaje: como Cristina Kirchner, el techo está demasiado cerca y fijo . Lo que no pudo hacer Massa fue la remontada que se le dio a Lula este año. En 2023, la ayuda de Lula para asegurar el balotaje no le alcanzó. Después del triunfo massista en octubre, Massa contó con Lula para su estrategia. Le pidió ayuda a través de Celso Amorim , asesor de Lula en temas internacionales, que envió a Buenos Aires a Alexandre Pupo Quintino . Por otro lado, porque el Massa de los mercados también genera desconfianza: es más bien el Massa de los mercados regulados dispuesto a intervenir directamente en la macro para crear ventajas estructurales en beneficio de sectores que se vienen apoltronado en la falta de competitividad. Una historia que los votantes resistieron en 2023. ¿Milei y los obstáculos que no logra resolver todavía, o que su misma gestión crea, estarán logran la proeza de licuar el recuerdo de esos dolores? Esa pregunta está abierta, y el massismo a lo Janones apuesta a clavar el puñal en esa herida posible. El “miedo a Milei” es lo mejor que puede hacer la oposición dura ante una falta de propuesta económica con potencial. Jabones y la “rachadinha” Todo dependerá de cómo llega la economía mileísta en los tramos clave de la campaña 2027 : el triunfo de Lula da esperanzas a la oposición dura, pero puede pecar de demasiado anticipada. También, depende de la credibilidad de los estrategas. El triunfo de Lula le dio visibilidad global a la figura de Janones. En la Argentina, el kirchnerismo lo abrazó como al joven militante capaz de leer los designios de las redes y aprovecharlas en beneficio de la utopía progresista. En política, las cosas no son tan transparentes, nunca. Por un lado, Jabones no es tan joven, tiene 42 años, ni tan prístino. El que levantó la voz de alerta fue el periodista estadounidense Glenn Greenwold en X, una figura llena de matices, con aciertos y polémicas que obligan a la prudencia entre comentaristas brasileños. Se le reconoce su rol clave en dos filtraciones periodísticas, la publicación de los documentos secretos divulgados por Edward Snowden y el Vaza Jato, cuando filtró los mensajes de Telegram del juez Sergio Moro en The Intercept, que pusieron en evidencia una coordinación indebida en la investigación judicial de la corrupción de Lula. En X, Greenwald recordó la investigación judicial contra Janones de hace tan sólo dos años. En 2023, Janones, mientras era diputado, fue acusado por la justicia brasileña de desvío indebido de dinero: es decir, Janones obligó a sus colaboradores en el Congreso a entregarle parte de su sueldo. No era sólo para gasto de campaña sino también para gastos personales. En Brasil se lo llama “ rachadinha ”, un delito por el que Flávio Bolsonaro fue imputado en 2013, un precursor en ese tipo de esquemas. Las vueltas de la vida. Janone evitó la condena penal después de reconocer formalmente los hechos y pagar una compensación económica . “Y esto no parece molestar a nadie de la izquierda brasileña”, se indignaba Greenwold en X. El antecedente es un riesgo para Massa y su imagen pública, siempre sujeta a cuestionamiento. Para Milei, quizás sea una oportunidad: un Janones poco efectivo en el caso argentino le jugaría a favor. Milei se ha mostrado más efectivo que Lula y sus estrategas. En realidad, lo de Lula y Janones, alguien ya lo hizo. Fue en 2023 y fue Milei: “Cristina y gran parte de la clase política no pueden superar que Milei, la hermana y diez gordos tuiteros le ganaron las elecciones del 2023”, dijo. Pero no fue sólo eso, y ahí hay una diferencia central con el kirchnerismo en su esperanza por concretar un calco perfecto de la remontada de Lula. En la elección de 2023, Milei representaba un modelo económico claro y una promesa impoluta, sin pasado. A diferencia de Lula cuyo legado, sobre todo el que nació en 2000, tiene logros macroeconómicos duraderos, a pesar de los desafíos actuales, el pasado del kirchnerismo, más que legado, es mochila. También es una alerta para Milei: en 2027, Milei ya no es el “outsider” sin pasado ni legado . Quizás ya no alcancen los tres gordos tuiteros de Las Fuerzas del Cielo, que cada vez son menos y con menos energía. Lula a Trump, de CFK a Milei Lula también está en la cabeza de Cristina Kirchner: la expresidente sueña con ser Lula, el expresidente que termina preso, recupera su libertad, retoma sus derechos políticos y vuelve a ser elegido Presidente, dos veces. Pero su pesadilla es más palpable: está más cerca del espejo de Jair Bolsonaro, con prisión domiciliaria y sin chances de volver a la vida política. La gestión de su abogado brasileño, Rafael Valim, y el español Javier Borrego, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que pueda ser candidata no daría frutos en el corto plazo, y posiblemente, tampoco en 2027. “Fue a pedido de Lula”, dice otra fuente confiable con lazos en el kirchnerismo. Según esa versión, Janones llegó a la Argentina por encargo de Lula, que le habría encargado dos encuentros: uno, con Massa y el otro, con Cristina Kirchner. Esa lectura hace pensar en una coordinación entre los tres dirigentes, Lula, Massa y Cristina Kirchner, reordenando la estrategia electoral y el escenario político-ideológico para el futuro. Desde su prisión domiciliaria, todavía conservaría influencia, a pesar de todo. ¿A Kicillof le conviene o no quedar fuera de ese juego? Hay interpretaciones encontradas. La lectura positiva lo coloca como el candidato popular con mayor autonomía de las estructuras kirchneristas y su imagen en caída, algo que la ciudadanía podría premiar. La lectura negativa ve una incipiente condena al ostracismo político. En la asunción, Lula imagina la presencia tanto de Massa como de Kicillof y Alberto Fernández, pero en las efectividades de construcción de poder no queda claro el lugar reservado para Kicillof. ¿Ahora es Lula el gran elector, y no tanto Cristina Kirchner? Lula, ordenando el desorden del campo kirchnerista en sentido amplio. ¿También es el ordenador de la estrategia de Milei? A Milei, Lula también le resulta funcional: es el enemigo político perfecto contra el cual reforzar su identidad . Un sistema de reflejos invertidos: mientras Milei promete no moverse “ni un milímetro” de su visión económica centrada en la baja de la inflación y el blindaje del superávit fiscal aún en año electoral, Lula gasta en campaña más de 50.000 millones de dólares, 298,4 billones de reales, en políticas públicas que impactan directo en el creciente déficit brasileño. El monto es una estimación del Instituto Fiscal Independiente, un organismo afiliado al Senado brasileño. El “plan platita” de Lula extiende gastos en medidas políticas que Milei desecha, justamente, como parte de su campaña : aumentos de la Bolsa Familia, algo así como la AUH brasileña, justo antes del balotaje, subsidios al transporte de pasajeros y refinanciación de los morosos. Bajo esa presión fiscal, los meses futuros de Lula pueden servirle a Milei como ratificación de que su modelo es el que vale. Y que el modelo lula-kirchnerista tiene los problemas que la Argentina ya conoce.
Esa pregunta está abierta, y el massismo a lo Janones apuesta a clavar el puñal en esa herida posible. El “miedo a Milei







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