El partido de Benjamín Netanyahu, el Likud, ganó las elecciones legislativas celebradas el martes en Israel y se proyecta que conseguiría 27 escaños, sobre un total de 120, según los sondeos a boca de urna. El partido opositor Yashar de Gadi Eisenkot tendría 21 diputados, menos de lo que vaticinaban las encuestas previas a estos comicios, que lo situaban como primera fuerza. Los israelíes acudieron en masa a las urnas el martes en unas elecciones muy reñidas entre el primer ministro, Benjamin Netanyahu, que busca permanecer en el poder con una coalición de nacionalistas y judíos ultraortodoxos, y un grupo fragmentado de partidos de oposición liderados informalmente por Eisenkot, un exjefe del Estado Mayor del ejército cuyo hijo murió en la guerra de Gaza. El Canal 12 publicó una encuesta a boca de urna actualizada que proyectaba al bloque de Netanyahu por delante del bloque de Gadi Eisenkot, 52 escaños frente a 49. Todos los otros sondeos habían proyectado previamente una ventaja para Eisenkot, pero el Canal 13 y Kan actualizaron posteriormente sus proyecciones para mostrar un empate. Así, ninguno de los dos bloques se encontraría cerca de alcanzar una mayoría de 61 escaños en la Knesset de 120 escaños sin el apoyo de los partidos liderados por palestinos, que también se oponen a Netanyahu y que, según las proyecciones de esa encuesta, obtendrían un total de 19 escaños, una cifra récord para ellos. Pero su fuerza podría complicar las cosas para Eisenkot. Él y algunos de sus posibles socios se han resistido a depender del apoyo de los partidos árabes tras el ataque perpetrado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, indicó el diario The New York Times. Según The Guardian, las encuestas sugirieron que la capacidad de Netanyahu para ganarse la lealtad de un amplio núcleo de votantes del partido Likud permanecía intacta a pesar del rechazo que le profesaba un gran número de israelíes. Pese a ser el partido más votado, sus socios ultranacionalistas y religiosos se mantenían o perdían un apoyo considerable en las urnas, lo que hace imposible que el bloque llegue a 61 diputados. El diario The New York Times indicó que una opción que los analistas ya están barajando es si Netanyahu, quien ha liderado el gobierno de extrema derecha más radical de la historia de Israel, podría unirse a Eisenkot para formar un gobierno de unidad nacional. La formación de un gobierno de unidad nacional enfrentaría grandes obstáculos, considerando el profundo desprecio que los votantes de Eisenkot sienten por Netanyahu. Además, ambos tendrían que ponerse de acuerdo sobre quién gobernaría. Es improbable que el Netanyahu ceda el control, mientras que Eisenkot lo ha calificado de incapaz de liderar Israel. El diario indicó que las encuestas a pie de urna en Israel tienen un historial irregular en cuanto a su precisión, sobre todo en elecciones muy reñidas. Es improbable que haya un resultado oficial hasta el jueves. Y la votación es solo el comienzo de un proceso que puede ser largo y complejo para determinar quién formará el próximo gobierno de Israel. Según el Comité Electoral Central de Israel, la participación electoral a las 14:00 horas alcanzó el 44,9%, la más alta a esta hora desde 1973, cuando se empezaron a recopilar estos datos. En las elecciones de 2022, la participación a la misma hora alcanzó el 38,9%. Reacciones En la sede del partido Yashar los partidarios aplaudieron la retransmisión televisiva de las encuestas que mostraban que los partidos que conforman el bloque de la oposición judía israelí aventajaban a la coalición de Netanyahu. Eisenkot advirtió contra la convocatoria de nuevas elecciones e instó al primer ministro Benjamin Netanyahu a no utilizar la guerra para su propio beneficio político. “Haré todo lo que esté a mi alcance para construir un gobierno sionista que promueva el alistamiento en las Fuerzas de Defensa de Israel”, declaró. “Cumplir con la voluntad del pueblo es mi deber personal. Convocar nuevas elecciones sería un error”». Dirigiéndose a Netanyahu, Eisenkot le dijo que “no se atreva a utilizar la seguridad de Israel para su propio beneficio político”. El ex primer ministro israelí y candidato del partido Beyachad (Juntos), Yair Lapid, dijo que al bloque de Benjamin Netanyahu se le ha dicho “que se vaya a casa” en estas elecciones. “Que nadie les engañe: el bloque de Netanyahu sufrió una derrota aplastante. Es un colapso total, y el pueblo les ha dicho que se vayan a casa”, escribió en X. Un factor que no se refleja en las encuestas a pie de urna son los cientos de miles de votos emitidos por israelíes en colegios electorales especiales, incluidos los ubicados en bases militares, hospitales, prisiones y embajadas. En las elecciones anteriores, esos votos tendieron a favorecer a la coalición de Netanyahu y sus aliados. Ante la alta participación en ciudades mayoritariamente árabes, Netanyahu acusó a los ciudadanos árabes de “intentar robar las elecciones” y apeló abiertamente a los prejuicios antiárabes para movilizar a su base de derecha. Dean Livne, director interino del Comité Electoral Central, declaró a la prensa que no se habían registrado irregularidades generalizadas. Yousef Jabareen, líder de una alianza de partidos árabes, afirmó que el primer ministro estaba “incitando contra los ciudadanos árabes y socavando la legitimidad de nuestro voto”. “Les digo: la comunidad árabe sabe cómo castigarlos”, dijo Jabareen en las redes sociales. “Hoy los echamos a ustedes y a su gobierno ensangrentado”. La campaña estuvo marcada por los temas de democracia y seguridad, y las elecciones son las primeras en Israel desde los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y son consideradas no solo unas de las más importantes en la historia del país, sino que también son un referéndum sobre el gobierno de Netanyahu. Muchos de los principales partidos se quejaron el martes por la mañana de supuestas irregularidades en los colegios electorales de todo el país, pero el Comité Electoral Central de Israel (CEC) dijo que no hay pruebas de manipulación sistemática de las papeletas de votación. El sistema de representación proporcional de Israel implica que los gobiernos siempre han sido coaliciones, y la lucha por el poder puede generar, y de hecho ha generado, alianzas inesperadas. Pero estas elecciones se presentan especialmente reñidas, y las posturas ya están definidas. Ambas partes presentan las elecciones como un momento decisivo para el país. La coalición de Netanyahu promete un Israel más religioso con un control cada vez mayor sobre Cisjordania y Gaza. Sus oponentes, por su parte, ven la votación como la última oportunidad para preservar la democracia y evitar que Israel se convierta en un Estado paria bajo sanciones internacionales. Los líderes de la oposición, encabezados por Eisenkot, han exigido que se rindan cuentas por lo que consideran el fracaso de Netanyahu a la hora de prevenir los atentados del 7 de octubre. Asimismo, se han comprometido a reparar la maltrecha imagen de Israel en el extranjero, lo que incluye reprimir la violencia extremista israelí contra los palestinos en la Cisjordania ocupada. Netanyahu se ha resistido a la creación de una comisión independiente para investigar los atentados del 7 de octubre. Ha prometido seguir adelante con la reforma del sistema judicial israelí, una medida que, según sus críticos, podría socavar la democracia liberal del país. Sus aliados afirman que esperan consolidar de forma permanente el dominio israelí en Cisjordania y Gaza, a pesar de la condena internacional. Mientras los israelíes acudían a las urnas, los palestinos de Cisjordania se encontraban bajo un bloqueo militar israelí, indicó el diario The New York Times. Los palestinos de Cisjordania y Gaza no pueden votar en las elecciones israelíes, pero podrían tener mucho que perder si la coalición de Netanyahu se mantiene en el poder.
El partido de Benjamín Netanyahu, el Likud, ganó las elecciones legislativas celebradas el martes en Israel y se proyect




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