En marzo de 2020, cuando el Covid-19 aterrizó en Chile y ya tenía desatada una emergencia sanitaria en el mundo, Javier Gárate trabajaba como jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Tabancura. Bastaron unas semanas para que terminara contagiándose del mismo virus que afectaba a los pacientes que atendía a diario. Al ser joven y sin antecedentes médicos importantes, el especialista pensó que el cuadro sería como un resfrío fuerte. Pero no. En cosa de horas su estado empeoró y estuvo hospitalizado por 10 días, en el mismo lugar en el que trabajaba. Y aunque tuvo insuficiencia respiratoria y un compromiso pulmonar de entre el 65% y el 70%, no fueron necesario s cuidados más críticos . Aun así, es un episodio que no olvida, pues las secuelas las ve hasta hoy. Cuando fue dado de alta terminó con un nuevo diagnóstico: miopatía, una enfermedad que afecta el funcionamiento de los músculos, provocando debilidad y pérdida de fuerza. Además, su sistema respiratorio quedó muy debilitado y cualquier alteración puede significar un cuadro que dura días, con tratamiento de antibióticos. Esto también ha significado efectos en el día a día, consecuencias que recién seis años después están comenzando a disiparse. “ Me resfriaba como cualquier persona, pero después del covid tengo más susceptibilidad a desarrollar procesos infecciosos e inflamatorios del pulmón ”, cuenta el ahora director médico de la Clínica RedSalud Santiago. También relata que “ ahora puedo salir a trotar, pero en 2022 o 2023 no podía hacerlo, o sea, no aguantaba nada . Me he ido recuperando y la miopatía también se ha ido recuperando. Ha ido mejorando progresivamente, pero lento”. Este no es un caso aislado, aunque su frecuencia sí ha ido en descenso. La académica del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, Mercedes López , explica que “ el covid persistente sigue apareciendo, pero al parecer su frecuencia ha disminuido bastante en relación con la inmunidad que hemos ido adquiriendo, por las vacunas o por la infección ”. En 2022 se incorporó al régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES) la rehabilitación de personas que, tras contagiarse de Covid-19, desarrollaron complicaciones o secuelas que requieren atención especializada para recuperar sus capacidades físicas y funcionales. Según las cifras de Fonasa, desde su incorporación un total de 439 beneficiarios han accedido a esta garantía. La cifra alcanzó su punto más alto en 2023, con 253 personas, pero desde entonces ha disminuido sostenidamente: en 2025 se registraron 19 beneficiarios y, hasta el 21 de septiembre de 2026, apenas cuatro. Acorde con López, los síntomas más frecuentes son fatiga persistente, disminución de la capacidad de ejercicio, niebla mental, e incluso ansiedad o depresión. “La incapacidad es muy variable, desde síntomas leves hasta incapacidad laboral. Muchos casos persisten años, pero otros la gran mayoría mejoran en el tiempo”. Escenario epidemiológico A seis años del inicio de la pandemia, el escenario epidemiológico es diametralmente distinto. Para esta misma fecha de 2020, Chile acumulaba 462.991 casos confirmados. Hoy, en cambio, la situación es considerablemente diferente: en lo que va de 2026 se han registrado 2.808 contagios. La infectóloga de Clínica MEDS, Silvina López , contextualiza que ahora son otros los virus de mayor circulación. “Por ejemplo, en el informe de la semana 39, el SARS-CoV-2 representó solo el 0,5% de las detecciones virales. Y en lo acumulado de 2026, hasta la semana 39, el Covid representa aproximadamente el 4,3% de todas las detecciones virales”, dice. Esto lo pone muy por debajo de otros virus, como el rinovirus, con casi un 36%; la influenza A, con un 14,2%; el virus respiratorio sincicial y la influenza B. “Claramente tiene un peso epidemiológico menor. Es decir, el SARS-CoV-2 sigue circulando , pero es muy inferior a otros virus. Y si uno lo compara también con 2025, en lo que va del año los casos reportados son inferiores” . En cuanto al impacto de los casos en la red, el jefe de la Unidad Paciente Crítico de Clínica Indisa, Sebastián Ugarte , afirma que el Covid-19 sigue presente, pero ya no es una causa masiva de ocupación hospitalaria como sí lo fue en 2020 y 2021. También explica que “la gravedad ha cambiado a nivel internacional. La Organización Mundial de la Salud señala que las hospitalizaciones y muertes disminuyeron sustancialmente después de 2022, fundamentalmente debido a la alta inmunidad poblacional, pero también por la mejoría del manejo clínico. Además, las variantes de Ómicron actualmente predominantes no han mostrado una virulencia mayor que la de otros sublinajes de Ómicron”. Eso sí, insiste que no hay que bajar la guardia: “ Es importante señalar que esto no necesariamente significa que el SARS-CoV-2 se haya convertido en un virus intrínsecamente inofensivo. La disminución de la gravedad individual se explica, al menos en buena parte, porque la población es inmunológicamente muy diferente a la de 2020, ya sea porque ha tenido contacto con el virus o porque está inmunizada”.
En marzo de 2020, cuando el Covid-19 aterrizó en Chile y ya tenía desatada una emergencia sanitaria en el mundo, Javier




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