Rodrigo Martín , electricista de 30 años con trayectoria en el rubro, expone una problemática recurrente en la renovación de viviendas : el desinterés de los clientes ante los riesgos de una instalación eléctrica deficiente . Según explica el profesional en diálogo con Schneider Electric España , existe una tendencia clara a invertir sumas considerables en elementos de confort , tales como sillones de lujo, mientras los propietarios escatiman en componentes vitales que permanecen ocultos tras los muros . Esta actitud genera situaciones de peligro latente en hogares que incorporan nueva tecnología sin actualizar su infraestructura obsoleta. El oficio sufrió una transformación profunda en las últimas décadas , donde Víctor, padre de Rodrigo y electricista con cinco décadas de experiencia en el sector, señala que el mercado actual prioriza el factor económico sobre la calidad técnica . “Antes se valoraba la pericia del trabajador, pero hoy los clientes miran solo el número final del presupuesto ”, aseguró el veterano. Esta dinámica obliga a muchos especialistas a competir por precio, situación que abre la puerta a ejecuciones de baja calidad . Rodrigo añade que muchos propietarios ejecutan reformas integrales en sus propiedades, con cambios en suelos y revestimientos, pero deciden conservar cableados antiguos o instalaciones que no cumplen con los estándares actuales de seguridad. La falta de regulación específica para la revisión de viviendas privadas intensifica este riesgo. A diferencia de las inspecciones obligatorias que exige el gas o las revisiones vehiculares periódicas, las instalaciones eléctricas domiciliarias quedan libradas a la voluntad de sus dueños. “Es impensable vender un coche sin airbag, pero el cliente busca soluciones mínimas en su instalación eléctrica a pesar de los incendios que causan estas fallas ”, comentó Rodrigo en el podcast. El experto destaca que la instalación de elementos modernos, como cargadores para vehículos eléctricos o placas solares, requiere una actualización técnica que muchos inmuebles antiguos no poseen . Ante esta carencia, el electricista advierte sobre el uso de dispositivos inadecuados que aumentan la probabilidad de arcos eléctricos , una causa frecuente de siniestros. Los profesionales coinciden en la necesidad de recuperar figuras como el carné de instalador autorizado . Esta acreditación serviría como garantía de competencia profesional ante la proliferación de trabajos mal ejecutados. Víctor relata un episodio crítico en una vivienda de alto nivel, donde los propietarios priorizaron grifos de oro y baños de mármol , pero eligieron interruptores de escasa calidad que derivaron en un principio de incendio a los pocos días de habitar el domicilio . Este ejemplo ilustra la desconexión entre la inversión decorativa y la realidad técnica de las paredes. El debate sobre el reglamento electrotécnico también aparece en el análisis: los expertos sostienen que las normativas actuales resultan insuficientes ante las exigencias de la electrónica moderna . La falta de exigencia en las revisiones periódicas de viviendas convierte la seguridad en un factor opcional. “ Si la instalación funciona, la gente no invierte en su actualización ”, afirmó Rodrigo. Para revertir esta tendencia, propone el uso de tecnologías preventivas , como los detectores de arco eléctrico, cuyo costo resulta marginal frente al presupuesto total de una obra edilicia. La seguridad exige una mirada profesional que supere la estética visual y contemple la estabilidad energética de la estructura .
Rodrigo Martín , electricista de 30 años con trayectoria en el rubro, expone una problemática recurrente en la renovació





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