El avance de los pagos digitales no ha desplazado al dinero en metálico de la vida cotidiana de los españoles. En 2026, el efectivo continúa siendo el medio de pago principal para el 57% de la población en sus compras en establecimientos físicos, el mismo porcentaje que el año anterior. Al mismo tiempo, los dispositivos móviles amplían su presencia y pasan del 15% al 18%, mientras que la tarjeta física retrocede del 27% al 25%. Así lo recoge la quinta edición del Estudio sobre hábitos en el uso del efectivo 2026 , publicado por el Banco de España. La preferencia por el dinero físico también se mantiene cuando los pagos se realizan entre particulares . El 58% de los ciudadanos señala el efectivo como el medio que utiliza con mayor frecuencia en estas operaciones, frente al 36% que recurre a Bizum. Ambos porcentajes permanecen estables respecto a 2025, una señal de que la digitalización de los pagos convive con hábitos tradicionales que siguen muy arraigados. Para elaborar el informe, el organismo ha realizado 5.038 entrevistas a ciudadanos y 1.619 a pequeños comercios y establecimientos de hostelería. El análisis aborda tanto las decisiones de pago de los consumidores como los medios que aceptan los negocios , además de estudiar las particularidades de los municipios que carecen de oficina bancaria estable. El objetivo es conocer la evolución de los hábitos y evaluar el papel del efectivo en la inclusión financiera. El dinero físico gana valor como respaldo ante imprevistos El apego al efectivo va más allá de su utilización en tiendas y establecimientos. El 92% de los encuestados rechaza la posibilidad de vivir en una sociedad sin dinero físico , cuatro puntos porcentuales más que en 2025. También cambia la manera de guardar el dinero en metálico. La mitad de la población conserva únicamente la cantidad necesaria para cubrir sus gastos cotidianos, una proporción idéntica a la del año pasado. Sin embargo, aumenta el porcentaje de quienes mantienen una reserva para afrontar imprevistos , que sube del 32% al 36%. Asimismo, quienes utilizan el efectivo como complemento del ahorro pasan del 8% al 10%. La confianza en este medio de pago está relacionada con la seguridad y la privacidad que le atribuyen los ciudadanos. Un 71% destaca su utilidad frente a fallos electrónicos y fraudes , nueve puntos más que en 2025, cuando la cifra se situaba en el 62%. La privacidad también gana importancia: el 67% la considera una de sus principales ventajas, 11 puntos porcentuales más que un año antes. Además, una de cada tres personas reconoce que el efectivo ayuda a prevenir situaciones de exclusión financiera o digital . Los jóvenes prefieren el móvil y los mayores, el efectivo La edad marca diferencias claras en la elección del medio de pago. Entre los mayores de 65 años , el dinero físico ocupa una posición especialmente destacada, mientras que los teléfonos móviles se consolidan entre los más jóvenes . De hecho, el 48% de las personas de entre 18 y 24 años señala el móvil como su principal medio de pago, frente a apenas el 2% de los mayores de 65. La tarjeta bancaria presenta un comportamiento más uniforme entre generaciones. Su utilización como medio principal oscila entre el 19% y el 31%, según el grupo de edad. El nivel educativo también influye en las preferencias: las personas con estudios básicos recurren principalmente al efectivo, mientras que quienes cuentan con formación superior muestran una mayor inclinación por las alternativas electrónicas. Pese a estas diferencias, el informe apunta a una cierta estabilidad en el uso del dinero físico durante 2026. La mayoría de quienes han participado en la encuesta afirma que ha mantenido o aumentado su utilización en los últimos doce meses. Entre ellos, el 82% asegura que seguirá recurriendo al efectivo durante el próximo año, lo que apunta a una continuidad de este hábito a corto plazo. Los comercios aceleran el paso hacia los pagos electrónicos La evolución de los medios de pago se aprecia también en los pequeños negocios . Aunque el efectivo sigue siendo aceptado de forma prácticamente universal en comercios, establecimientos hosteleros y servicios personales, las tarjetas físicas están disponibles en el 91% de los negocios y los pagos mediante dispositivos móviles, en el 87%. La forma de cobrar, sin embargo, está cambiando. El 61% de los establecimientos obtiene la mayor parte de sus ingresos mediante tarjetas u otros medios electrónicos, cinco puntos porcentuales más que en la encuesta anterior. En sentido contrario, la proporción de negocios en los que el efectivo representa la mayor parte de la facturación cae del 39% al 31% en solo un año. Esta transición no se produce al mismo ritmo en todo el territorio. En los municipios sin oficina bancaria estable , el dinero físico conserva un peso mayor: en la mitad de los negocios se cobra en efectivo. Solo en el 41% de los establecimientos la mayoría de las compras se paga con tarjeta u otros medios electrónicos, una diferencia que pone de relieve la relación entre los hábitos de pago y el acceso a los servicios financieros. Los cajeros, una dificultad añadida en los pueblos sin oficina bancaria Para obtener dinero físico, los cajeros automáticos continúan siendo la opción más habitual en España. El 80% de los ciudadanos los utiliza de forma regular. Además, el acceso resulta relativamente sencillo para buena parte de la población: el 77% tarda menos de diez minutos en llegar a uno y el 75% realiza el trayecto a pie. La situación es más complicada en las localidades sin oficina bancaria estable. En estos municipios, el 62% de los ciudadanos tiene que desplazarse en coche o motocicleta para llegar a un cajero. Aunque el 51% consigue obtener efectivo en menos de diez minutos, el 46% necesita entre diez y treinta minutos, lo que evidencia una brecha territorial en el acceso a un servicio básico. A estas dificultades se suma el deterioro de la experiencia de uso que perciben los encuestados. Según el estudio, los ciudadanos consideran que el servicio de los cajeros automáticos ha empeorado en 2026 . Entre los problemas más frecuentes figuran los terminales que están temporalmente fuera de servicio y aquellos que no disponen de efectivo en el momento de la operación. El euro digital gana notoriedad, pero aún es poco conocido El informe también examina el grado de conocimiento del proyecto de euro digital , una iniciativa que busca desarrollar una forma digital de dinero de banco central. Aunque la familiaridad con el proyecto aumenta, todavía no alcanza a la mayoría de la población. En 2026, el 33% de los ciudadanos afirma conocer el euro digital , frente al 24% registrado en 2025. Entre los pequeños negocios, el avance es aún más pronunciado: el porcentaje pasa del 27% al 39% en un año.

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El avance de los pagos digitales no ha desplazado al dinero en metálico de la vida cotidiana de los españoles. En 2026,