Lo de Taddei es la punta del iceberg, porque todo habría estado fríamente calculado. Su ascendente era el presidente del Consejo Nacional de Morena: Alfonso Durazo, quien es igualmente gobernador de Sonora y uno de los hombres más cercanos a AMLO, pues llevó la responsabilidad de la seguridad pública de los “abrazos, no balazos” durante su sexenio. Querían controlar el país, vía el INE. Manejar las elecciones a su antojo y, en el camino, hacer una lanita (lanota, más bien). A Taddei no se le veía el dinero. Los recursos tuvieron que ir a otro lado; más arriba. Ella seguramente fue sólo una comisionista en pequeño, a quien (únicamente) le alcanzó para casas, coches y viajes (imagínese los márgenes multimillonarios de los contratos y lo que se repartieron “muy arriba”). Las preguntas son: ¿Taddei operaba sola? ¿A quién reportaba? Todo indica que no se mandaba sola y que “los reportes” no eran a Palacio Nacional; más bien a Palacio de Gobierno de Sonora y a La Chingada, de rebote. Taddei “reportaba” sin intermediarios, sin filtros, sin cerraduras a Palacio de Gobierno de Sonora. Luis Rogelio, uno de sus tres hijos, sigue siendo el secretario particular del gobernador Alfonso Durazo y antes estuvo en la Consejería Jurídica. Desde esa posición de poder se alimentaban los proyectos partidistas a favor de Morena y también los negocios del INE. ¿Y las irregularidades por qué nunca saltaron, antes de la aparición de los videos grabados por el “proveedor” y “muy enamorado prometido”? Porque la Auditoría Superior de la Federación no se habría dado cuenta del “agandalle”. Como no se dio cuenta de los sobreprecios y crecimientos exponenciales en los presupuestos de la Refinería Olmeca en Dos Bocas; o del despilfarro del Tren Maya que le compró balasto a Amílcar Olán y secuaces, a sobreprecio; o de los contratos amañados en Pemex para Baker Hughes, la empresa dueña de la Casa Gris de Houston, donde José Ramón López Beltrán vivía; o del desfalco multimillonario de Segalmex; o de los miles de contratos por adjudicación directa que asigna el gobierno federal año tras año, al igual que los 24 estados que gobierna Morena; o de la compra de medicinas por parte del sistema del IMSS, IMSS Bienestar e ISSSTE, que nunca aparecen para los derechohabientes y apestan a simulación. La Auditoría Superior de la Federación ve cuando le conviene y cuando no, es burocracia pura. Publiqué el 11 de mayo 2026 “Los delitos de Taddei” y el 20 de mayo de 2026 “La compleja trama de complicidades entre Durazo y Taddei”. Di cuenta además de que en la Cuenta Pública del 2024 la ASF detectó imprecisiones por el trabajo pagado y entregado a la comercializadora JVLY. Que había un presunto daño patrimonial millonario por el financiamiento que el INE le dio a Talleres Gráficos de México y que –inhale y exhale– hasta hoy nadie puede asegurar con certeza cuántas boletas fueron impresas ni cuántas terminaron destruidas en el examen del 2024. . Café con piquete Este fin de semana volví a revisar la Cuenta Pública del INE del 2024 y me encontré –redoble de tambores– con que seguimos esperando que la ASF mueva un dedo, pues no hay ni rastro de recuperaciones, cero sanciones y ni una sola denuncia penal en los informes de fiscalización superior (ni en las de cuentas pasadas, ni en las de cajón). Salvo que coexisten dos auditorías espejo (la 230 al INE y la 426 a TGM) que examinan los mismos convenios específicos con varas de medir diametralmente opuestas. Un verdadero misterio burocrático: el proveedor cumplió y cobró felizmente, pero el dinero que salió del INE parece haberse desvanecido en el limbo de las actas perdidas. ¿David Colmenares, algo qué decir? Por lógica o estadística pura. Si Morena gobierna 24 estados de la República, lo lógico es que hubiera observaciones a diestra y siniestra contra la ‘4T’, desde hace años, simplemente por matemática pura. A mayor número de estados gobernados, mayor presupuesto para ejercer y mayores probabilidades de errores, omisiones y “agandalles”. Pero no pasa nada; a nadie de la ‘4T’ sancionan; a nadie de ellos, a nadie de los suyos judicializan. Hay fuertes rumores de que esa ceguera en las auditorías a las cuentas públicas de los estados, por parte de la ASF, tiene precio. Las y los gobernadores guindas pagarían a sus correligionarios para taparle el ojo al macho. Porque no hay otra explicación. O la ASF no hace su trabajo; o lo hace tan mal que nunca encuentra nada, mientras México observa a una clase política guinda que usa “gratis” aviones privados de proveedores (como Mara Lezama en Quintana Roo) o que vive en residencias de lujo “rentadas” a una sobrina (como Rocío Nahle en Veracruz), por dar sólo un par de ejemplos. El iceberg se hace más ancho en lo más profundo del agua. Y es que la impresión de boletas es un arma nuclear, porque ese solo acto podría darle el control del país a Morena. ¿Se imprimen boletas de más? ¿Quién las folia? ¿Quién verifica esos folios en la recepción y quién los controla en su flujo hacia las casillas y de vuelta al INE para un eventual conteo “voto por voto”? ¿Quién verifica que no haya folios duplicados que pudieran darle una ventaja a Morena desde el propio cuartel general del INE? En el material impreso para “simulacro”, ¿quién verifica que el material haya llegado en tiempo, en forma y en verdad? ¿Hay grabaciones que amparen una revisión física del material? ¿Hay cámaras de video que registraron la entrega y recepción del material en las instalaciones del INE? ¿O estamos hablando de millones de pesos en papel que “se dieron por recibidos” con una sola firma y una “entrada al almacén”? El caso Taddei es particularmente delicado, no por el dinero que está claro que llegó a las bolsas de familiares y amigos del Clan Taddei y que tendría que estar registrado también en el círculo cercano del gobernador Durazo. Es un asunto de seguridad nacional, porque la corrupción de parte de la expresidenta del INE es en temas que tienen que ver directamente con el acompañamiento y supervisión de la democracia de todo México; de la justicia electoral; de la libertad de votar y elegir a quien nos gobierne. La impresión de las boletas que decidirán el futuro de México es el núcleo de esta penosa conversación. Y para cerrar con broche de oro con lo que no ha hecho la ASF ni ninguna otra autoridad judicial, si la SCJN avaló que la UIF pueda bloquear cuentas y luego averiguar, entonces ¿por qué no están bloqueadas las cuentas de Taddei, del “muy enamorado prometido” (a quien Taddei, cuando tronaron, no le regresó el anillo de compromiso de su abuela) , de los tres hijos y de los jefes de Taddei y sus familiares?
Porque la Auditoría Superior de la Federación no se habría dado cuenta del “agandalle”. Como no se dio cuenta de los sob




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