“Lo esencial de la democracia no es quién gobierna, sino que los ciudadanos puedan destituir a un mal gobierno” Karl Popper El próximo martes 3 de noviembre, nuestros vecinos del norte irán a las urnas a decidir si el Ejecutivo sigue gobernando con carro completo o si le dan el poder legislativo –la Cámara Baja e incluso el Senado– al partido opositor, el demócrata, para que se restablezca el sistema de pesos y contrapesos propio de una democracia. La Casa Blanca ha venido mandando en los últimos dos años con un poder descomunal. ¿Qué considera el elector que se necesita corregir en el país vecino? Según los electores, el precio de la gasolina y de la canasta básica. Pero la gran sorpresa de la temporada electoral ha sido la conciencia de la corrupción en el Ejecutivo y el malestar que provoca. En el tope de mi propia lista, anotaría el desprecio por las instituciones y por la ley misma. El hecho de que el Departamento de Justicia y el FBI se comporten como el abogado y el policía del presidente deja claro que la democracia ha sido desplazada. En el escenario global, señalaría la embestida contra el régimen liberal liderado por el propio Estados Unidos –desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hasta la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)–. Mención especial merece la arrogancia como característica central de la conducta diplomática de Washington. Según la encuesta de octubre del Pew Center, la gasolina y la energía son la preocupación número uno del elector, con un 74%. La segunda son los alimentos y bienes de consumo, con un 73%. El precio de la gasolina es un tema cultural en Estados Unidos. A diferencia de México, donde las gasolinas están subsidiadas y, por tanto, el precio varía poco de establecimiento a establecimiento, en este país una gasolina cara pone, literalmente, de malas al consumidor. Todo hay que hacerlo en auto. Con raras excepciones, como la ciudad de Nueva York, el transporte público es nulo. En mi ciudad, San Diego, California, sólo el tres por ciento de la población usa transporte público. Y la gasolina está acercándose a los 8 dólares por galón (3.78 litros). Sí, ya está más cara que en Tijuana. El rotativo londinense Financial Times ha venido reportando que la corrupción se ha convertido sorpresivamente en el otro gran tema de la elección. La encuesta de Fox News, medio afín a la Casa Blanca, de principios de octubre, encontró que el 88% de los electores señalaron estar extremadamente o muy preocupados por la corrupción. La polarización política está presente: el 91% de los demócratas está preocupado, frente al 50% de los republicanos. Esta última cifra es alarmante, pues evidencia que se está agrietando el apoyo de sus bases al presidente. Los demócratas, en las últimas semanas de campaña, han sacado raja política. Barack Obama, que sigue siendo el demócrata más popular, ha insistido en los múltiples actos de campaña a los que acude: “Donald Trump prometió secar el pantano de corrupción… pero lo único que logró fue secar la fuente” del Monumento a Lincoln, haciendo alusión a la fuente que intentó componer y que sus contratistas simplemente arruinaron. Concluyo compartiendo la preocupación de mi colega Barbara Walter, profesora de la Universidad de California, San Diego: ¿qué pasa si los demócratas ganan y Trump se niega a aceptarlo? Walter señala que el Ejecutivo podría presionar a las autoridades electorales de los estados en los que los resultados sean muy cerrados. Sobra decir que el presidente sabe bien cómo presionar a sus correligionarios. Mi conclusión es que esta elección de medio término es extremadamente importante porque está en juego la democracia misma del vecino país. Si los electores no pueden aliviar, vía las urnas, el malestar general en Estados Unidos, será más difícil que lo logren en 2028. O, dicho de otra manera, el actual Ejecutivo tendrá más posibilidades de lograr lo que no pudo en 2020: prevalecer en el gobierno más allá de la voluntad popular.
Según los electores, el precio de la gasolina y de la canasta básica. Pero la gran sorpresa de la temporada electoral ha






Commentaires