El xoloitzcuintle cumple este 27 de octubre su primer Día Nacional en México, una fecha aprobada por la Cámara de Diputados el pasado 15 de abril con 433 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones. El decreto reconoce a la raza canina más antigua del país y su papel en la mitología prehispánica como guía de las almas hacia el Mictlán , el inframundo mexica. La propuesta retomó dos iniciativas presentadas en la Cámara de Diputados y fue dictaminada en sentido positivo por la Comisión de Gobernación y Población. Tras su aprobación, el proyecto pasó al Senado de la República para sus efectos constitucionales. Para celebrar la fecha, la Ciudad de México organiza del 27 de octubre al 1 de noviembre el Primer Festival del Perro Xoloitzcuintle , llamado “Campo de Xolos: Bienvenidos a Itzcuintlán”. El encuentro, gratuito, se desarrolla en el Centro Cultural El Rule, la Plaza Seminario y el Atrio de San Francisco, e incluye exposiciones, conciertos, conferencias y una caminata simbólica “al Mictlán”. La leyenda detrás del nombre Según la mitología mexica, el dios Xólotl creó al xoloitzcuintle a partir de una astilla del Hueso de la Vida, el mismo del que surgió la humanidad. Su misión era acompañar a las almas de los difuntos en su travesía por el Mictlán. Xólotl era representado como un hombre con cabeza de perro, figura asociada a Venus nocturna y hermano gemelo de Quetzalcóatl . Según la tradición, cada noche el Sol moría al ocultarse y Xólotl debía ayudarlo a renacer al amanecer, lo que convirtió a este perro en el animal predilecto de los dioses. La leyenda sostiene que, al morir una persona, su espíritu debía cruzar el río Chiconahuapan . Allí esperaban perros de distintos colores: los blancos se negaban a ayudar porque no querían ensuciarse, y los negros porque ya estaban sucios. Solo los de color bermejo accedían a guiar al alma hasta la presencia de Mictlantecuhtli , el dios de la muerte. Por esa razón, era frecuente que los xoloitzcuintles fueran sacrificados y enterrados junto a sus dueños, como preparación para ese viaje. De acuerdo con la tradición recogida por fray Bernardino de Sahagún, el animal debía ser de tonalidad café o bermeja, un dato que los investigadores consideran más determinante que la raza misma a la hora de elegir al perro para el ritual funerario. El investigador Raúl Valadez Azúa , del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, señaló que los hallazgos más antiguos que asocian a estos perros con contextos funerarios o sagrados datan del siglo VII de nuestra era. La evidencia arqueológica es más amplia de lo que sugiere esa fecha. En Tlatilco, en el Valle de México, se hallaron restos óseos de perros en 17 entierros del periodo preclásico, varios con esqueletos casi completos que se interpretan como ofrendas. En la región de Huapalcalco, en Hidalgo, investigaciones sobre la llamada Cueva del Tecolote documentaron el sacrificio ritual de seis canes junto a dos individuos, vinculados a pinturas rupestres de cacería del cenolítico inferior. El origen de la raza se remonta, según distintos estudios, a entre 2 mil y 7 mil años de antigüedad, con un punto de partida en el occidente de México, posiblemente en el actual estado de Colima. Desde ahí se dispersó hacia Sudamérica y hacia zonas como Tula, Teotihuacán y territorio maya. En un inicio, el xoloitzcuintle era un animal reservado para sacerdotes y gobernantes, considerado un regalo del dios Xólotl a la humanidad. Con el tiempo, su cercanía con las personas hizo que pasara también a formar parte de las familias comunes, además de cumplir funciones prácticas en la vida cotidiana mesoamericana. Casi extinción y rescate en el siglo XX Tras la llegada de los españoles en el siglo XVI, el xoloitzcuintle estuvo cerca de desaparecer. Los conquistadores buscaron erradicar las creencias religiosas prehispánicas, y la raza, asociada a esos rituales, fue amenazada durante la colonización. El rescate llegó recién a mediados del siglo XX. En 1954, el coronel británico Norman Pelham Wright , entonces embajador en México, organizó una serie de expediciones a lo largo del río Balsas, que recorre 771 kilómetros por el centro-sur del país, para localizar ejemplares de la raza en los estados de Puebla, Guerrero y Michoacán. Ese trabajo permitió que la raza se registrara oficialmente en México en 1955. Un año después, el 1 de mayo de 1956, se adoptó el estándar oficial propuesto por un comité encabezado por el propio Wright. La Federación Cinológica Internacional la reconoció el 6 de junio de 1961. El xoloitzcuintle comenzó a presentarse en exposiciones caninas mexicanas a fines de la década de 1940, un paso previo que ayudó a visibilizar a la raza antes de su reconocimiento formal. Ya desde los años 30, artistas e intelectuales del movimiento nacionalista habían comenzado a adoptar su imagen como emblema de identidad mexicana. En agosto de 2016, el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera , declaró al xoloitzcuintle como patrimonio cultural y símbolo de la capital durante un acto realizado en el Zócalo. De Dante en Coco al fenómeno en redes sociales El salto del xoloitzcuintle a la cultura popular global llegó en 2017, con el estreno de Coco , de Disney y Pixar . El personaje de Dante , el fiel compañero de Miguel Rivera, está inspirado directamente en esta raza mexicana, según confirma la propia Pixar en la descripción oficial del personaje. La película no reproduce de forma literal las creencias mexicas, pero conserva la idea central de esa cosmovisión: un perro fiel que acompaña a su dueño más allá de la muerte. Incluso la lengua de Dante, que permanece siempre fuera de la boca, hace referencia a las particularidades dentales propias de los xoloitzcuintles sin pelo. Coco se estrenó en México el 27 de octubre de 2017, una semana antes del Día de Muertos. Recaudó 158,2 millones de pesos en su primer fin de semana y se convirtió en el largometraje animado que más rápido alcanzó los diez días de recaudación en el país. Con 792 millones de pesos en total, fue la película animada más taquillera en la historia de México. Esa exposición global transformó la percepción de la raza. De ser una rareza casi desconocida fuera de México, el xolo pasó a convertirse en una de las razas más admiradas en redes sociales y certámenes caninos, según registró el medio español La Razón. Su aspecto (piel lisa, mirada profunda y porte elegante) despertó el interés de criadores, fotógrafos y aficionados en plataformas como TikTok e Instagram, donde los videos de xolos acumulan millones de reproducciones bajo etiquetas como “perros con alma ancestral”. Ese fenómeno también se trasladó a las celebraciones locales de Día de Muertos. En 2024 se viralizó el caso de Noa , una perrita xoloitzcuintle de Guanajuato pintada completamente como alebrije por la artista Danichenka Llanito , en una estética inspirada directamente en Dante. Tras las críticas de algunos usuarios por el proceso, la artista aclaró que utilizó pintura a base de agua y pigmentos naturales, no dañinos para la piel del animal. Cuidados que requiere la raza El xoloitzcuintle, sobre todo en su variedad sin pelo, necesita una rutina de cuidado de la piel constante porque carece del pelaje que en otras razas funciona como barrera ante el sol, el frío, el polvo y la fricción. La protección solar es una de las medidas centrales : se recomienda evitar que el perro permanezca bajo sol intenso, en especial entre el mediodía y la tarde, y usar bloqueador formulado específicamente para perros. Los protectores solares para humanos están desaconsejados porque algunos de sus ingredientes pueden resultar tóxicos si el animal los lame. Los baños deben ser moderados y con productos adecuados. Se sugiere utilizar shampoo suave, hipoalergénico o dermatológico para perros, ya que el exceso de jabón o los productos agresivos pueden resecar e irritar la piel. Entre baño y baño, puede limpiarse al animal con un paño suave y húmedo, prestando atención a pliegues, axilas, ingles, cuello y espacios entre los dedos, donde suelen acumularse humedad y microorganismos. La hidratación de la piel es otro punto clave. Después del baño, o cuando se detecte resequedad, se recomienda aplicar una crema o loción segura para perros, sin perfume y no grasosa, siempre bajo indicación veterinaria. Es frecuente que los xolos jóvenes presenten acné, espinillas o poros tapados durante su primer año de vida. En esos casos se desaconseja exprimir los granos o aplicar exfoliantes y tratamientos pensados para personas sin indicación veterinaria previa. También deben evitarse irritantes como perfumes, aceites esenciales, alcohol, cremas corporales humanas o remedios caseros, además de revisar que collares, arneses o ropa no generen roce constante ni enrojecimiento en la piel. En climas fríos o secos, se recomienda el uso de abrigo y aumentar la vigilancia ante signos de resequedad, grietas o descamación. Se aconseja acudir al veterinario si el animal presenta comezón persistente, mal olor, enrojecimiento, costras, pústulas, heridas o zonas oscuras que cambian rápidamente, señales que pueden indicar dermatitis, infección o alergia.
El xoloitzcuintle cumple este 27 de octubre su primer Día Nacional en México, una fecha aprobada por la Cámara de Diputa




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