La piel elimina células de manera continua, pero esa renovación puede dejar acumulaciones que dan una textura áspera o un aspecto apagado. La exfoliación busca retirar esas células muertas de la capa más superficial de la piel mediante recursos físicos o compuestos químicos, con el objetivo de favorecer una apariencia más lisa y uniforme. La práctica suele incorporarse a las rutinas de cuidado facial y corporal por su potencial para limpiar poros, suavizar zonas secas y mejorar la luminosidad . Sin embargo, no constituye una necesidad para todas las personas ni reemplaza otros cuidados básicos de la barrera cutánea. De acuerdo con Ashlyn Yanke, esteticista de la Cleveland Clinic , el procedimiento puede realizarse con una presión leve y de forma ocasional, sin combinarlo necesariamente con una limpieza intensa. El punto central es la moderación. La exfoliación puede contribuir a retirar la capa de células que vuelve opaca la superficie cutánea, pero el exceso, la fricción o una concentración inadecuada de activos pueden provocar irritación. Harvard advierte que sus resultados tienen un alcance principalmente estético y que no debe plantearse como una solución para las arrugas. Cómo exfoliar la piel de forma segura Existen dos formas principales de exfoliación . La mecánica , también llamada física, utiliza una herramienta o un producto con textura para desprender las células muertas. Según Cleveland Clinic , entre las opciones de este tipo figuran las toallitas , esponjas , cepillos en seco, exfoliantes corporales y algunos limpiadores faciales . En ámbitos profesionales, también pueden realizarse procedimientos como la microdermoabrasión, las microagujas y el dermaplaning. La exfoliación química actúa de otro modo. Emplea sustancias que ayudan a disolver las células muertas , como el ácido láctico, el ácido salicílico y los alfa y beta hidroxiácidos. Estos compuestos se encuentran en peelings , polvos enzimáticos, geles de limpieza, cremas y sérums. Ashlyn Yanke explicó a la entidad sanitaria que este método suele abarcar una superficie mayor que los físicos y actúa durante horas o días, de acuerdo con la formulación y las indicaciones del producto. La American Academy of Dermatology sostiene que la selección del método debe considerar el tipo de piel . La entidad indica que quienes tienen piel seca, sensible o con tendencia al acné pueden encontrar más tolerables una toallita y un exfoliante químico suave, dado que los recursos mecánicos pueden resultar irritantes. En cambio, la piel más gruesa o grasa puede admitir métodos mecánicos o tratamientos químicos de mayor intensidad, aunque la recomendación no es universal. Para disminuir el riesgo de reacciones, la asociación estadounidense recomienda evitar la exfoliación sobre cortes, heridas abiertas o piel quemada por el sol . También sugiere aplicar los productos con movimientos breves y delicados, y enjuagar con agua tibia en lugar de caliente. Cuando se utiliza un cepillo o una esponja, el gesto debe ser ligero, sin frotar con fuerza. El procedimiento puede comenzar con una limpieza suave del rostro o del cuerpo para identificar zonas que requieran precaución. Después, el producto debe aplicarse en capa fina si se trata de una alternativa química, o con presión limitada si es físico. Cleveland Clinic indica que algunos productos se enjuagan y otros se dejan actuar , por lo que es necesario respetar las instrucciones específicas de uso. Tras la exfoliación, la hidratación ayuda a compensar la sequedad que puede producir el proceso . La frecuencia también requiere ajuste. Ashlyn Yanke recomienda en Cleveland Clinic exfoliar el rostro una o dos veces por semana y el cuerpo dos o tres veces por semana. Harvard recoge una recomendación similar de la doctora Rachel Reynolds, jefa interina de Dermatología del Centro Médico Beth Israel Deaconess: como máximo, dos o tres veces semanales para permitir que la piel se repare entre aplicaciones. Los productos ya utilizados y las señales de la piel orientan la consulta profesional La sobreexfoliación puede manifestarse con enrojecimiento, sensibilidad, inflamación o grietas . Rachel Reynolds advirtió en Harvard que una exfoliación física demasiado agresiva puede agravar el acné inflamatorio y que el uso excesivo de ácidos o la fricción intensa pueden desencadenar dermatitis de contacto irritativa. Esta reacción implica una inflamación de la piel frente a un agente que la altera. La American Academy of Dermatology también recomienda revisar los productos que ya forman parte de la rutina . Las cremas con retinoides bajo receta, los productos con retinol y aquellos que contienen peróxido de benzoilo pueden aumentar la sensibilidad o la descamación. Según la entidad, exfoliar mientras se los utiliza puede empeorar la sequedad e incluso favorecer brotes de acné . Otro criterio de cuidado es no superponer recursos exfoliantes . Cleveland Clinic aconseja usar un solo tipo por vez, ya que combinar un exfoliante físico con uno químico puede aumentar la sensibilidad y la irritación . La institución también distingue entre las áreas del cuerpo: los corporales pueden resultar demasiado abrasivos para el rostro, donde la piel es más fina y delicada. Las personas con tonos de piel oscuros o que desarrollan manchas después de quemaduras, picaduras o brotes de acné deben evitar alternativas químicas o mecánicas fuertes, según la American Academy of Dermatology . La entidad explica que los métodos más agresivos pueden aumentar la pigmentación en algunas personas , con mayor probabilidad en pieles oscuras. Ante dudas sobre el tipo de piel, reacciones persistentes, acné o cambios de pigmentación, la consulta con un dermatólogo permite evaluar si la exfoliación resulta conveniente y qué método se adapta a cada caso . La asociación estadounidense señala que ese profesional puede valorar el estado de la piel y orientar la elección sin asumir que la práctica es necesaria para todas las personas.

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