“Estaré aquí dos años y medio”, dijo en septiembre el presidente Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, en alusión a sus adversarios en Teherán. Dentro de la política estadounidense, la sensación de que el tiempo apremia y los cargos se acaban alcanzó incluso al mandatario, quien se resiste a admitir que solo está de inquilino en su posición como máxima autoridad. La carrera presidencial de 2028 -que durante meses pareció una hipótesis lejana- ya cobró vida. Durante las campañas por las elecciones del martes de medio mandato, los aspirantes a la Casa Blanca de ambos partidos tantearon las estrategias para aplicar dentro de dos años . Los comicios legislativos permitieron a los políticos conectar con su base electoral, probar discursos y ganarse el favor de los candidatos a los que apoyan. De acuerdo con CNN, la campaña de 2028 parece hoy más tangible porque la frágil situación política de Trump genera una sensación de fin de una era. Los demócratas dejaron de lamentar la derrota de 2024. Sin embargo, cada partido enfrenta una pregunta distinta. El eventual candidato republicano deberá decidir si el movimiento MAGA tiene futuro o si el partido debe recuperar sus raíces conservadoras tradicionales. Los demócratas, por su parte, necesitan una figura que unifique a los progresistas y moderados del partido , en momentos en que las encuestas muestran que el electorado sigue resentido con una colectividad que perdió su confianza durante la presidencia de Joe Biden. Ese proceso se da en un clima de desconfianza. “La confianza de los votantes en los partidos políticos y en la mayoría de las figuras políticas es muy baja”, dijo a La Tercera el encuestador John Zogby, fundador de la firma Zogby International. “Hemos pasado de una política de la ira a una política de la decepción . Existe una sensación creciente de que ningún partido puede cumplir ”, agregó. Las primeras señales llegaron hace dos meses desde Detroit, donde la exvicepresidenta y contrincante de Trump, Kamala Harris, hizo campaña junto a Abdul El-Sayed, candidato demócrata-progresista al Senado por Michigan. El estado figura entre los siete estados bisagra que Harris perdió ante Trump en 2024 y será uno de los seis primeros en votar en el proceso de nominación demócrata , según el calendario aprobado este año por el Comité Nacional Demócrata. En el bando republicano, el vicepresidente JD Vance encabeza las encuestas, aunque varios senadores de la misma colectividad dan pasos hacia una candidatura propia. El regreso de Harris En una charla sobre la salud materna de las mujeres afroamericanas, Harris pidió a los votantes que eligieran al doctor El-Sayed en los comicios de hoy. “La voz de Abdul representará a los habitantes de este estado y será una voz a nivel nacional”, dijo la exvicepresidenta, según The New York Times. “Estamos presenciando la administración presidencial más insensible, corrupta e incompetente de la historia de Estados Unidos”, afirmó más tarde ante líderes religiosos. El-Sayed ganó por un estrecho margen la primaria demócrata frente a la representante Haley Stevens , quien tenía más respaldo entre los votantes judíos y una campaña fuertemente financiada por el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC). Para Harris, aparecer junto a una de las figuras pro-palestinas más destacadas del partido podría ayudarla a distanciarse del apoyo de la administración Biden a Israel durante la guerra en Gaza , una postura cada vez más impopular entre el electorado demócrata. Sobre 2028, Harris mantuvo la incógnita. “No he decidido si volveré a presentarme”, dijo en su última aparición pública. “Creo sinceramente que el 28 no importará si no superamos el 26”, agregó. Sin embargo, la participación de Harris en la campaña podría debilitar su condición de posible favorita . “Creo que su etapa ya pasó” , dijo Barry Goodman a la agencia AP, miembro del Comité Nacional Demócrata por Michigan. Y algunos candidatos en estados donde Trump ganó con holgura descartaron hacer campaña con ella. “No, gracias” , dijo a Politico, Rob Sand, candidato a gobernador de Iowa. “Pasemos página. Necesitamos un nuevo liderazgo”. Los candidatos demócratas al Senado en Alaska, Iowa y Kansas rechazaron públicamente que participara en sus campañas, y los equipos de James Talarico y Gina Hinojosa, en Texas, y de la gobernadora de Arizona, Katie Hobbs, señalaron que no deseaban su apoyo. “Los apoyo en lo que sea que necesiten hacer para ganar” , respondió Harris al ser consultada por esos rechazos. Otros defienden su derecho a evaluar sus opciones. “Kamala no tiene ningún plazo límite para postularse a nada”, dijo Donna Brazile, expresidenta del Comité Nacional Demócrata. Zogby, en tanto, apuntó al vínculo con el gobierno anterior. “Para los demócratas, Kamala Harris sigue siendo apreciada, pero está demasiado ligada a la administración Biden y al establishment del partido , ambos poco valorados”, dijo a La Tercera. Ocasio-Cortez evalúa sus opciones En el ala progresista, la representante por Nueva York Alexandra Ocasio-Cortez está evaluando sus opciones. Entre ellas, postularse a la presidencia, según los resultados de los comicios de medio mandato. “Existe el argumento de que esta es una ventana política única y que, a menudo en política, solo tienes una oportunidad”, dijo en una entrevista a The New York Times. En su octavo año en la Cámara de Representantes, en 2028 podría buscar la reelección, aspirar a la Casa Blanca o disputar el escaño en el Senado de Chuck Schumer. Además de las derrotas de Hillary Clinton en 2016 y Kamala Harris en 2024, también pesa su ascendencia. “No soy ajena al hecho de que vivimos bajo una administración muy retrógrada. Resulta que soy mujer y, bueno, resulta que soy latina ”, señaló Ocasio-Cortez, quien es hija de puertorriqueños. Ningún miembro de la Cámara de Representantes ha llegado directamente a la Casa Blanca en la historia moderna del país norteamericano. “Es una situación de todo o nada”, afirmó la legisladora. “Si me presentara en este ciclo y no ganara, se habría acabado para mí”. En una encuesta del periódico y la Universidad de Siena, solo el 30% de los votantes demócratas tenía una opinión favorable de ella, frente a un 41% desfavorable . Entre los republicanos, su favorabilidad fue inferior al 1%. Consultado por el avance de figuras progresistas como Ocasio-Cortez y El-Sayed -ambos miembros de los Socialistas Democráticos de América-, Zogby sostuvo que “las personalidades fuertes y la claridad en las promesas se están imponiendo”. “Tanto el establishment demócrata como el Partido Republicano están trabajando arduamente para retratarlos como comunistas peligrosos. Hasta ahora, ese mensaje parece estar funcionando levemente entre los votantes independientes y moderados”, dijo el analista a La Tercera . El resto del campo demócrata Un sondeo de Politico y el Centro Citrin de la Universidad de California en Berkeley reflejó la distancia entre Harris y el gobernador de California, Gavin Newsom. El 61% de los demócratas del estado vería con entusiasmo una candidatura de Newsom , mientras que el 55% no se entusiasmaría con una de Harris. Solo el 10% consideró que la exvicepresidenta tendría más opciones de ganar la nominación, frente al 49% que se inclinó por el gobernador. Newsom, sin embargo, afirmó en una entrevista que no se postularía si Harris decide hacerlo , ya que dos candidatos de California dividirían los apoyos y beneficiarían a aspirantes de otros estados. Por su parte, el gobernador de Kentucky, Andy Beshear, señaló:“No he tomado ninguna decisión al respecto”, dijo sobre 2028. Y el senador por Arizona, Mark Kelly, fue más explícito. “La respuesta es que podría hacerlo, simplemente aún no lo he decidido”, dijo en una conferencia. Vance ante sus primeros rivales En el Partido Republicano, el vicepresidente Vance encabeza las preferencias. Un sondeo de la Universidad Estatal de Bowling Green y YouGov arrojó que el 44% de los republicanos lo apoyaría para la nominación presidencial en 2028 , frente al 21% del secretario de Estado Marco Rubio, quien indicó que no planea postularse y que respaldaría a Vance. En la encuesta, otros miembros del partido -pero del ala más conservadora- Ted Cruz y Rand Paul obtuvieron 3% y 1%. Sin embargo, esta evidente ventaja no ha disuadido a otros republicanos de insinuar su ambición presidencial. “El mejor trabajo es ser presidente”, dijo el viernes el senador Rick Scott en una cena republicana en New Hampshire, pese a insistir en que no se postulará. También, el senador John N. Kennedy, quien planea buscar la reelección al cargo, advirtió que “si me harto de este lugar o si un montón de bobos se lanzan a la carrera presidencial, entonces me reservo el derecho de postularme” . Algunos ya critican abiertamente a Vance y las políticas del gobierno MAGA. “Existe una pugna dentro del partido entre el populismo y el libre mercado”, señaló Rand Paul, quien afirmó estar dividido entre “50 y 50” respecto a sus posibilidades de competir para la presidencia. “No es ningún secreto que quiero ser presidente”, dijo en agosto Cruz , quien ha cuestionado la postura de Vance sobre Irán. Sobre un eventual regreso del partido a los principios conservadores tradicionales, Zogby señaló que “por hoy el movimiento MAGA sigue siendo fuerte, aunque está mermado por Irán, los precios del petróleo, la inflación y los enredos en política exterior”. “Pero una parte tan grande del movimiento se basa en Trump que resulta difícil determinar si alguien más puede llevar esa antorcha”, agregó. “Un número pequeño pero constante de votantes MAGA se está alejando porque las acciones del presidente han ido en contra de sus promesas”, sostuvo. Vance ya ha viajado dos veces desde mayo a Iowa, donde la impopularidad de Trump volvió reñidas las elecciones al Senado y a la gobernación. Sus asesores prevén en privado que enfrentará rivales fuertes como eventual candidato presidencial. Por ahora, importan más el resultado de las elecciones de medio término y la guerra en Irán. Pero cuando Estados Unidos despierte el 4 de noviembre con los resultados de medio término en mano, comenzará la carrera por la Casa Blanca de 2028.
“Estaré aquí dos años y medio”, dijo en septiembre el presidente Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, en alu




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