SEÑOR DIRECTOR: Aplaudo la columna de Josefina Araos (25 de octubre), en que analiza las impactantes escenas de enfrentamiento y violencia ocurridas en Francia, similares a las nuestras de hace siete años. Cierta izquierda ve con beneplácito estas crisis, porque abrirían las puertas “al momento luminoso de la liberación definitiva”. Serían expresión de “la rabia de los olvidados”, que se afinca en remotas “violencias no reconocidas”. Así, cualquier acción del Estado para contenerla se presenta como “sospechosa, ilegítima (…) y arbitrariamente represiva”. Los destrozos serían “un daño colateral” de la “violencia ejercida por los buenos”. En este contexto, la columnista cita a la filósofa Hannah Arendt, que nos recuerda que la Revolución Francesa fracasó al “identificar completamente liberación y violencia”. Cuando eso sucede, la política deja de “tratarse del desafío de vivir juntos” para orientarse a la búsqueda de la “resolución definitiva del padecimiento de las mayorías”, aherrojadas por la injusticia y la pobreza, mantenida por “dominadores que no quieren renunciara a su poder”. De este modo, “la violencia se vuelve inevitable, irresistible y legítima”. Araos muestra certeramente la visión de parte de las izquierdas en el mundo. A mi entender, se autoengañan pretendiendo que persiguen la liberación de los oprimidos, cuando lo que buscan es promover la tan anhelada revuelta para alcanzar el poder. Miguel A. Vergara Villalobos
SEÑOR DIRECTOR: Aplaudo la columna de Josefina Araos (25 de octubre), en que analiza las impactantes escenas de enfrenta

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