En medio de las disputas que enfrenta al interior del gobierno, la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, encontró un inesperado aliado político. Se trata del diputado socialista Daniel Manouchehri, presidente de la Comisión de Ciencias de la Cámara, quien durante las últimas semanas se ha convertido en uno de sus principales defensores públicos, incluso al costo de enfrentarse directamente con La Moneda. La cercanía llama la atención no solo por las diferencias ideológicas entre ambos, sino también por el origen de una relación que, según distintas fuentes parlamentarias y del propio MinCiencia , estuvo marcada inicialmente por la desconfianza. El vínculo comenzó prácticamente por accidente. Manouchehri llegó a la Comisión de Ciencias luego de que se le negara un cupo en Hacienda, instancia a la que originalmente aspiraba. Ese movimiento terminó por acercarlo a una ministra que recién comenzaba a familiarizarse con los códigos de la política chilena, tras su llegada de Estados Unidos. Según relata una fuente que conoció los primeros encuentros, Lincolao dejó en evidencia rápidamente su falta de experiencia parlamentaria. En una de sus primeras comparecencias ante la comisión, propuso que los asistentes se presentaran con sus nombres y explicaran sus trayectorias. La intervención sorprendió a los legisladores. Manouchehri le hizo ver que ese tipo de presentaciones no correspondía a la dinámica habitual del Congreso , aunque mantuvo un trato amable con ella. Por entonces, la ministra observaba con recelo a los parlamentarios de izquierda. Una fuente al interior de la cartera recuerda que Lincolao manifestaba desconfianza hacia ese sector político, particularmente por su interpretación de los acontecimientos del estallido social de octubre de 2019. El propio Manouchehri tampoco figuraba inicialmente entre sus interlocutores de confianza. Según la misma versión, la ministra advertía a sus colaboradores que había que tener cuidado con el diputado socialista, aunque paralelamente buscaba construir una relación que le permitiera desenvolverse en el Congreso, incluso con la oposición. La ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, ante esto dice que desde el primer día han buscado construir una relación con el Congreso “basada en el respeto mutuo, el diálogo y la colaboración, especialmente con las comisiones de Futuro del Senado y de la Cámara de Diputadas y Diputados. Más allá de las diferencias políticas, tenemos la responsabilidad de encontrar espacios de trabajo común”. Además, Lincolao agregó que entre su visión y la de las comisiones coinciden en avanzar proyectos como el de ley de IA y en la regulación de los deepfakes. “No necesitamos pensar igual para trabajar juntos, pero sí entender que el futuro de Chile es una responsabilidad compartida. Esa ha sido mi forma de trabajar y así seguirá siendo, con todos los sectores políticos”, agrega. De la desconfianza a la cercanía Con el paso de los meses, sin embargo, la relación comenzó a cambiar. Fuentes parlamentarias sitúan alrededor de mayo un punto de inflexión en el acercamiento, que habría luego de las primeras actividades legislativas de la ministra. Desde adentro, otra fuente confirma la versión y agrega que el objetivo de Lincolao es ganarse a toda la comisión. Como gran parte del oficialismo la apoyaba, su objetivo se centró en los representantes opositores, entre ellos Manoucheri en la Cámara y Cicardini en el Senado. En el caso del diputado, la ministra lo empezó a invitar a distintos paneles y seminarios. Desde entonces, el vínculo habría adquirido una dimensión que trascendió las reuniones legislativas. Según una fuente del Congreso, en la última gira a Washington que realizó la comisión en septiembre, la ministra invitó al parlamentario a su residencia en Estados Unidos, junto también a la senadora Cicardini, el senador Enrique Lee y el diputado republicano Felipe Ross. Según explica cercanos a la comisión, fue la propia secretaria de Estado quien tomó la iniciativa de establecer un diálogo político, algo que se valoró dentro del entorno político. Eso sí, descartan que exista una relación de confianza entre Manouchehri y Lincolao , pero sí hay consenso en que la secretaria de Estado mantiene una evaluación positiva de su gestión y de su capacidad para construir acuerdos. Lo que se cree en el entorno es que el acercamiento responde a una estrategia política de la ministra para facilitar la tramitación de su agenda legislativa, más que a una alianza personal o a compromisos ajenos al trabajo parlamentario. Asimismo, al interior de la comisión hacen ver que la ministra posee una importante red de contactos internacionales y representa una trayectoria meritocrática que no ha sido suficientemente reconocida. Incluso se plantea que parte de los cuestionamientos hacia ella podrían estar asociados a prejuicios por el origen social y étnico de Lincolao. A ello se suma otra inquietud que circula en su entorno, especialmente en las sospechas sobre la influencia que estaría ejerciendo Alejandro Irarrázaval, jefe de asesores de Palacio, en las decisiones que afectan a la ministra. Según otra fuente dentro del Congreso, el parlamentario consideraría que existe un trato despectivo hacia Lincolao desde ese sector del oficialismo. El frente común contra La Moneda La nueva alianza quedó especialmente expuesta esta semana, luego de que La Tercera revelara las dificultades que enfrenta la indicación sustitutiva con la que Lincolao pretende reformular el proyecto de ley que regula la inteligencia artificial. Según distintas fuentes de gobierno, el documento elaborado por la ministra llegó con numerosas observaciones jurídicas, después de que ella decidiera intervenir personalmente gran parte de su contenido. Los reparos obligaron a abrir una revisión en la que participan equipos de Segpres y asesores del Segundo Piso de La Moneda. A ello se sumaron cuestionamientos desde Hacienda por la incorporación de un mecanismo de depreciación acelerada del 100% para determinadas inversiones tecnológicas. En ese escenario, Manouchehri salió públicamente en defensa de Lincolao, pero dirigió sus críticas contra el propio Ejecutivo. “Que el Segundo Piso de La Moneda deje trabajar a la ministra. Si hay reparos, que los resuelvan y presenten la propuesta. Kast debe ordenar el desastre que hay en su gobierno”, sostuvo el diputado socialista. Su intervención resultó particularmente llamativa porque, en lugar de responsabilizar a la secretaria de Estado por los problemas de tramitación, apuntó directamente a los equipos presidenciales encargados de revisar la iniciativa. La postura fue compartida por la senadora socialista Daniela Cicardini, integrante de la Comisión Desafíos del Futuro y una de las pocas voces que también salió públicamente a respaldar a Lincolao. “Lo que debe aclararse es si desde el Segundo Piso se está obstaculizando ese trabajo. Sería el colmo que el gobierno torpedeara a sus propios ministros”, afirmó la parlamentaria. Así, mientras parte del Ejecutivo cuestiona la conducción técnica y política de la propuesta, dos legisladores socialistas han terminado por asumir su defensa política. El respaldo socialista llega en un momento especialmente complejo para Lincolao. A las dificultades legislativas se suma el deterioro de su relación con la subsecretaria Carolina Rossi y las tensiones internas que han escalado hasta el Segundo Piso de Palacio. En ese contexto, el apoyo de Manouchehri le proporciona una interlocución relevante en el Congreso y, al mismo tiempo, una defensa política que no ha encontrado con la misma intensidad entre los representantes del oficialismo. Para el diputado, en tanto, la cercanía con la ministra abre un espacio de influencia en una agenda legislativa que adquirió protagonismo por la discusión sobre inteligencia artificial. La indicación sustitutiva por la Ley marco de IA todavía no ha ingresado formalmente al Senado y el 4 de diciembre aparece como el plazo propuesto para presentar las modificaciones al proyecto, sujeto a la ratificación de la Sala. Por ahora, la relación entre ambos constituye una de las paradojas políticas de la cartera.
En medio de las disputas que enfrenta al interior del gobierno, la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, encontró un ine




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