Los hallazgos arqueológicos en Italia vuelven a ocupar un lugar central en la actualidad. Este hallazgo se suma a otros recientes en territorio italiano, como la monumental tumba etrusca hallada meses atrás en Vulci , cerca de Roma. La sepultura, catalogada como Tumba 17 y ubicada en el Parque Arqueológico de las Murallas Mesapias, conserva pinturas rituales y dos textos que aportan nuevas pistas sobre las prácticas funerarias de la antigua civilización mesapia. Un equipo de arqueólogos halló en el sur de Italia una tumba monumental con dos inscripciones en una lengua extinta que podrían identificar a la mujer enterrada allí como una sacerdotisa vinculada al culto de Deméter, la diosa griega de la agricultura y la fertilidad, una de las grandes deidades de entonces. El hallazgo se produjo en el Parque Arqueológico de las Murallas Mesapias , en Manduria, una localidad de la región de Apulia ubicada en la provincia de Tarento. La Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio de las provincias de Brindisi, Lecce y Tarento, organismo del Ministerio de Cultura italiano, presentó los resultados de las excavaciones el pasado 29 de octubre en una conferencia de prensa en Lecce, con la presencia de las autoridades locales. De los trabajos participaron también los arqueólogos Vincenzo Ria y Stefania Montanaro, responsables del seguimiento técnico de las excavaciones. Una sepultura excavada en roca con tres losas selladas La estructura, catalogada como Tumba 17, fue excavada directamente en el banco rocoso y sellada originalmente con tres grandes losas de piedra . Pertenece a la antigua ciudad mesapia de Manduria y se data entre los siglos IV y III antes de Cristo, es decir, tiene más de 2.300 años de antigüedad . Sobre la cara externa de las tres losas, los investigadores identificaron una inscripción monumental escrita en lengua mesapia, un idioma preindoeuropeo hablado en el sureste de la península itálica antes de la conquista romana y del que se conserva escasa documentación. El análisis epigráfico preliminar reveló un nombre femenino, el de su padre y el término thabara, que los especialistas interpretan como un título vinculado a una función sacerdotal. Una segunda inscripción menciona un nombre que remite a Deméter En el interior de la tumba, los arqueólogos documentaron un aparato pictórico con motivos geométricos en azul y rojo, entre ellos una decoración de meandro y dos representaciones que podrían corresponder a una llave de santuario y a un thymiaterion, un recipiente usado para quemar incienso durante rituales religiosos. En la tradición griega, la llave del templo era un símbolo asociado a la autoridad de las sacerdotisas. La pieza más llamativa es una segunda inscripción, pintada en azul sobre la cara interna de una de las losas y distribuida en cuatro líneas. El texto vuelve a incluir el término thabara y una forma nominal reconstruida como Damatrioas , que los investigadores creen que podría remitir a Deméter. La combinación de ambos elementos llevó a los especialistas a plantear que la mujer sepultada pudo haber ejercido funciones religiosas vinculadas al culto de la diosa, aunque la propia Soprintendenza y los medios especializados que siguieron el caso remarcan que se trata todavía de una hipótesis preliminar. El sitio especializado HeritageDaily señaló que ni el término thabara como título sacerdotal ni la lectura de Damatrioas como referencia a Deméter prueban por sí solos la identificación de la sepultura como la de una sacerdotisa del culto, y que la interpretación “más segura por ahora ” es que la Tumba 17 perteneció a una mujer de relevancia social, con un posible rol religioso aún sin confirmar. El epigrafista Mario Lombardo, de la Universidad de Salento, ya había documentado en 2013 la presencia del término tabara en otras inscripciones funerarias mesapias, a veces junto a los nombres de las diosas Damatra y Afrodita, aunque siempre en localidades situadas entre Tarento y Brindisi. El ajuar sobrevivió a saqueos antiguos La tumba había sido profanada en la Antigüedad, lo que redujo la cantidad de objetos funerarios conservados y afectó también los restos óseos, fragmentados por el paso del tiempo y la acidez del suelo. Entre las piezas que sobrevivieron figuran fíbulas de bronce, un anillo de plata con un motivo de serpiente y una moneda de plata acuñada en Tarento, que representa la cabeza de Atenea en una cara y a Heracles luchando contra un león en la otra. Se halló además un objeto de hierro cuya función todavía se encuentra en estudio. Las excavaciones, financiadas por el Ministerio de Cultura, se extendieron también a la zona de la Puerta Este y al sector meridional del parque, donde un sondeo estratigráfico de unos 180 metros cuadrados permitió documentar un antiguo trazado vial y examinar un total de 24 sepulturas datadas entre los siglos IV y III antes de Cristo. Buena parte de esas tumbas presentaba daños provocados por excavaciones clandestinas realizadas en el pasado, según indicó la Soprintendenza, que prevé continuar los estudios con análisis arqueobotánicos y tareas de restauración sobre las losas pintadas, con la posibilidad de exhibirlas junto al resto del ajuar en el Museo Arqueológico de Manduria.
Los hallazgos arqueológicos en Italia vuelven a ocupar un lugar central en la actualidad. Este hallazgo se suma a otros



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