Flamante ganador de la Copa Volpi en el Festival de Venecia 2026, John Malkovich (Illinois, 1953) hoy está en el centro de la conversación gracias a su rol en Caballo salvaje nueve , la película de Martin McDonagh filmada en Chile en 2025 junto a Sam Rockwell, Steve Buscemi y Mariana Di Girolamo, entre otros. Un título largamente esperado que debutará este jueves 5 en salas nacionales. El veterano actor encarna a Chris Carlisle, un moribundo agente de la CIA que viaja a Rapa Nui en los meses previos al golpe de Estado de 1973. Su verborrea pone nervioso a Lee Chesterfield (Rockwell), su amigo y dupla, y saca de quicio a MJ (Buscemi), su jefe y líder de la misión encubierta que se encuentra en Santiago. El problema con su incontinencia verbal es que, de no detenerse, podría exponer algo mucho más grande que los planes estadounidenses en Latinoamérica. En una conferencia en la que participa Culto , Malkovich asegura que “ estaba muy familiarizado con lo que ocurrió en Chile ” gracias a su trabajo en la obra El infame Ramírez Hoffman . Basada en un capítulo de La literatura nazi en América , de Roberto Bolaño, presenta la historia de un aviador-poeta que escribe poemas en el cielo mientras participa activamente de la represión de la dictadura militar. “También estaba al tanto de Colonia Dignidad y de muchas otras historias relacionadas con Chile. Conozco varias de estas historias de distintas partes del mundo, porque a eso he dedicado toda mi vida. Desde 1953, prácticamente no he escuchado otra cosa que no sean relatos de este tipo. El otro día leía una frase que decía: ‘La historia de la civilización incluye, invariablemente, una historia de la barbarie’. Así que, en realidad, creo que es algo de lo que no se puede escapar”, advierte. A través del lente de la comedia negra , un tipo de historias del que McDonagh se ha vuelto un experto en las últimas décadas, Caballo salvaje nueve se mueve en varias direcciones con osadía. Por un lado, expone sin mayores escrúpulos el papel del gobierno de Estados Unidos en el derrocamiento del presidente Salvador Allende, como han revelado los documentos desclasificados de inteligencia. “Considero que cualquier ser humano es capaz de comprender lo que ocurrió en Chile y por qué es algo relevante”, expresa el intérprete. “Por supuesto, los chilenos tendrán una perspectiva particular al respecto –dependiendo de cada persona, obviamente– y es posible que, en ciertos aspectos, lo vivan con mayor profundidad”. La cinta canaliza su costado más meditativo a través del personaje Malkovich, un experimentado agente de la CIA que mira hacia atrás a raíz de su deteriorado estado de salud y su fortuito encuentro con dos estudiantes chilenas (Mariana Di Girolamo, Ailín Salas). “No diría que Chris esté particularmente interesado o inmerso en justificarse a sí mismo”, opina. “Creo que en esta historia él está inmerso en la reflexión. Esa reflexión podría haber comenzado en una etapa anterior de su vida, pero que me temo que a veces eso sucede de ese modo”. De acuerdo con su mirada, “no sé si el cine puede cambiar algo. Creo que el cine, el teatro, el arte en general, la música, la pintura, etcétera, pueden invitar a la reflexión . Cuando voy a ver una buena obra de teatro, por ejemplo, los sucesos que ocurren sobre el escenario y la historia que allí se construye y se narra, me llevan a reflexionar sobre mi propia vida. Eso es lo que pueden lograr el buen arte, la buena literatura y el buen cine”. “No diría que Estados Unidos sea un país caracterizado por la reflexión; no es algo que forme parte de su naturaleza. Por eso, creo que esta ( Caballo salvaje nueve ) es una forma sumamente elegante de propiciar la reflexión”, apunta. Dos amigos y la muerte Caballo salvaje nueve también es la historia de una amistad, la de dos tipos de edades diferentes que han compartido innumerables misiones juntos y que se encuentran en un entorno desconocido al final de la vida de uno de ellos. Es, al igual que Escondidos (2008) y Los espíritus de la isla (2022), una radiografía a la amistad masculina, con todas sus contradicciones y dobleces . “Martin McDonagh es un escritor extraordinario. Es un extraordinario escritor de diálogos. Creo que también es un escritor extraordinario a la hora de abordar a los hombres y sus diversas –llamémoslas así– complicaciones: su relación consigo mismos y con otros hombres, su necesidad de tener a otros hombres en sus vidas y, a la vez, el rechazo a esa misma necesidad”, sostiene. El vínculo que une a los dos protagonistas no está aislado de los sucesos que los rodean, sino que depende totalmente del devenir histórico , de acuerdo con el análisis del actor. “Su relación también se ve profundamente afectada, ya que los acontecimientos del filme están marcados por dos hitos fundamentales: el asesinato de John F. Kennedy en Estados Unidos en 1963 y el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile en 1973. Estos dos hitos actúan como imanes que se atraen mutuamente, aplastando a las personas que se encuentran entre ambos sucesos”. Cómodo con hablar de la dimensión política del largometraje, el actor comparte sus ideas en torno al impacto que causó el magnicidio de Kennedy en el mundo . “Es un acontecimiento –uno de tantos– que provocó mucho nihilismo; así es como yo lo definiría personalmente. En realidad, no importa tanto lo que uno piense sobre John F. Kennedy, o lo que él representaba (...) Pero, aun así, creo que el nihilismo es algo muy peligroso de desatar en la sociedad. Por un lado, existe el peligro de la creencia y, por otro, el peligro de la ausencia de ella”. “Tengo grandes reservas respecto a la ideología y respecto a muchas otras cosas, pero no soy un nihilista ”, declara. También, según lo que desprende de sus propias palabras, es alguien que no siente temor ante la muerte, uno de los grandes temas de la nueva película de McDonagh. “Sinceramente, he tenido una vida increíble –absurdamente increíble–, una vida fantástica. Lo único que lamento es el tiempo que no podré pasar con mis nietas ; llegaron cuando nosotros ya éramos bastante mayores, pero bueno, ¡más vale tarde que nunca!”. “He tenido una vida sumamente afortunada. Tampoco tengo prisa, pero no, no tengo miedo”, finaliza.
Flamante ganador de la Copa Volpi en el Festival de Venecia 2026, John Malkovich (Illinois, 1953) hoy está en el centro


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