Próximo a cumplirse el tercer año de gobierno de Javier Milei , los economistas y analistas de bancos internacionales se preguntan y algunos afirman “el plan económico está agotado”, porque advierten no solo puntos de resistencia en el ritmo de desaceleración de la inflación , sino también porque observan que se profundiza la brecha entre los sectores más dinámicos de la actividad económica —energético, minero y agro— que contribuyen muy poco a la generación de empleos y están focalizados en las exportaciones, y los que se contraen porque dependen de un mercado interno debilitado en su poder de compra para consumos cotidianos, excluidos los servicios básicos de luz, gas, agua y transporte, principalmente. Para que dé su visión de la coyuntura económica y expectativas para el corto plazo, Infobae entrevistó a Camilo Tiscornia , economista, máster en Economía por la UTDT, director de C&T Asesores Económicos, profesor de Economía Monetaria y de Economía Argentina en la UCA, y consultor de empresas y organismos internacionales. — El FMI destacó en su último informe la resiliencia de la mayoría de las economías. ¿Argentina muestra esa resiliencia o predomina la impaciencia social por los resultados? — La resiliencia a la que se refiere el FMI en su informe es la capacidad que viene mostrando la economía internacional frente al shock del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con la consiguiente suba del precio del petróleo, mayor inflación y una tendencia al alza de las tasas de interés. “Argentina hoy está mucho más ordenada macroeconómicamente que en el pasado. Pero, además, y esto es crítico, porque ahora es un país exportador neto de energía” Argentina también muestra una resiliencia importante en este contexto, probablemente mayor que la que hubiera podido mostrar ante un evento similar en el pasado. En primer lugar, porque hoy está mucho más ordenada macroeconómicamente que en el pasado. Pero, además, y esto es crítico, porque ahora es un país exportador neto de energía, por lo que un petróleo más caro la favorece. — El PBI cayó 2,9% en julio frente a junio, pero hay datos preliminares de recuperación en agosto y septiembre, y el REM proyecta un repunte en el último trimestre. Aun así, algunos analistas hablan de “recesión técnica” o de un “modelo agotado” ¿Coincide con ese diagnóstico? — Efectivamente, la caída de julio va a hacer que Argentina acumule dos trimestres consecutivos de baja del PBI, con lo cual técnicamente entraría en recesión. Pero también se observa una recuperación a partir de agosto que, aunque tenue, nuestro indicador de nowcasting estima que se consolidará en septiembre y muy probablemente en octubre. Eso dejaría el dato de julio como algo puntual. Las dos caídas trimestrales consecutivas serían más bien producto de ese mes que de una tendencia de fondo de la actividad. Dicho esto, a la actividad económica indudablemente le falta más dinamismo. — ¿La desinflación llegó a un punto de resistencia, o los últimos datos responden a factores puntuales como el petróleo, las tarifas y la estacionalidad? — En los países que deciden no fijar el tipo de cambio, los procesos de desinflación son más lentos, y ese es el caso de Argentina. De todos modos, sostener el equilibrio fiscal y el control monetario es la garantía de que la inflación va a seguir bajando, aunque el ritmo pueda ser lento. “En los países que deciden no fijar el tipo de cambio, los procesos de desinflación son más lentos, y ese es el caso de Argentina” En 2026 el proceso se vio interrumpido por la suba del precio internacional del petróleo, que impactó especialmente en la inflación de marzo y abril, y luego por el alza de otras materias primas en los meses siguientes. Por eso es probable que este año la inflación cierre algo por debajo de la de 2025, pero no tanto como podría haberlo hecho sin ese shock internacional. — A un año de las elecciones presidenciales de 2027, ¿hoy pesa más la política que la economía en la decisión del votante, o es una lectura exagerada de encuestas que ya fallaron antes? — Por ahora, al votante promedio no le preocupan tanto las elecciones. Le preocupan mucho más la evolución de su salario real y del empleo, variables que han tenido un desempeño algo flojo en los últimos meses. Eso, a su vez, alimentó entre los inversores el temor de que el presidente Milei no sea reelecto . En ese caso, la alternativa que hoy aparece como más probable es una vuelta al pasado, con todo lo que eso implica. Esa incertidumbre frena a los inversores y termina complicando la actividad en el corto plazo, lo que golpea a su vez la situación de las familias. Se arma así un círculo vicioso. — En una economía libre, sin discrecionalidad, se puede hacer política de ingresos? — En países que acumulan mucho tiempo en un régimen de alta inflación, la indexación es una práctica habitual que complica significativamente la reducción de la inflación cuando se implementa un plan de estabilización, incluso cuando ese plan hace los deberes fiscales y monetarios. La persistencia de esas prácticas una vez iniciado ese plan, en parte, es reflejo de desconfianza e incertidumbre acerca de si el plan perdurará en el tiempo, y atenta contra el éxito mismo del plan. Por eso, soluciones extremas, como la convertibilidad suelen dar resultados más veloces para bajar la inflación, ya que resuelven mejor esa desconfianza. Una alternativa es que el plan incorpore elementos heterodoxos, como fijación de precios o acuerdos para los mismos, algo que se vio en diversos planes de estabilización. El proceso de baja de la inflación que eligió el Gobierno es más lento que otros planes de estabilización, y eso obliga a más dureza fiscal y monetaria para convencer de que se está en un régimen nuevo En el caso particular argentino, el Gobierno no optó por ninguna de las dos alternativas y personalmente creo que fue adecuado: no creo que haya que ir a un régimen cambiario extremo y, dado el contexto del que veníamos, en que los controles de precios eran la norma, introducir componentes heterodoxos hubiera ido en contra de la impronta que el gobierno quiso darle a su gestión. Pero, lamentablemente, esto hace que el proceso de baja de la inflación sea más lento, y obliga al Gobierno a más dureza fiscal y monetaria para convencer de que se está en un régimen nuevo, con un potencial costo en materia de actividad económica. — ¿Cuál es hoy el principal riesgo que podría descarrilar el programa económico: el frente externo, el político o el fiscal? — El mayor riesgo es el político, y de él se derivan las demás consecuencias. La incertidumbre política complica el escenario financiero: eleva el índice de riesgo país y eso complica el financiamiento del gobierno el año que viene, lo que a su vez es un riesgo en sí mismo que realimenta la suba del riesgo país. Al mismo tiempo, como mencioné antes, esa incertidumbre hoy condiciona la actividad y perjudica la percepción de las familias, lo que genera más dudas sobre el rumbo político después de las elecciones del año que viene. — ¿El salario real ya recuperó lo perdido en la devaluación de 2023, o todavía falta camino? — El salario real, y en general los ingresos de las familias, incluso el ingreso disponible después de los gastos fijos, se encuentran hoy en niveles superiores a los de la mayor parte del gobierno anterior. Hubo una caída inicial por los ajustes que el Gobierno actual tuvo que hacer para sincerar precios que la administración anterior había mantenido pisados, lo que generó una pérdida de poder adquisitivo. Pero después hubo una recuperación muy fuerte, sobre todo durante 2024. “Los datos de agosto y septiembre comienzan a mostrar una incipiente mejora, tanto por aceleración de ingresos como por una moderación de los precios” En 2026 se observó una tendencia a la baja, sobre todo en la primera parte del año, por subas de precios muy ligadas a la canasta básica, en particular la carne. Los datos de agosto y septiembre comienzan a mostrar una incipiente mejora, tanto por aceleración de ingresos como por una moderación de los precios. — ¿Ve un cierre de empresas por millares, como advierten las cámaras empresariales, o se trata más bien de atrasos en el pago de aportes y contribuciones a la Anses? — No es de extrañar que en un proceso de cambio tan importante como el actual haya cierres de empresas. Tal vez las estadísticas sean poco representativas de la realidad. Tampoco puede descartarse un movimiento hacia una mayor informalidad. — El BCRA alterna meses de baja compra de dólares, que alimentan la idea de un “modelo agotado”, con meses de mayor acumulación. Pero los mercados dudan del “poder de fuego” para enfrentar una corrida como la de 2025. ¿Cuál es su lectura? — Para que el Banco Central pueda sostener la compra de reservas, la clave es que haya un buen ingreso de dólares. Los notables datos de comercio exterior , gracias a los elevados precios internacionales, la cosecha récord y el nuevo perfil exportador de energía y minería del país, son lo que permite que ese proceso continúe. Pero la oferta fluctúa y, lógicamente, el Banco Central adapta sus compras a ello, buscando además que la emisión que genera al comprar las divisas se ajuste a la demanda de dinero. “Los notables datos de comercio exterior, gracias a los elevados precios internacionales, la cosecha récord y el nuevo perfil exportador de energía y minería del país, son lo que permite que el proceso de compra de dólares continúe” Que eso alcance para evitar tensiones financieras el año que viene es otra cuestión. La fuga de capitales ante un pico de incertidumbre política puede ser realmente muy grande (el año pasado rondó el equivalente a USD 35.000 millones), lo que demuestra una vez más el peso que tiene esa incertidumbre. De todos modos, el Gobierno ya aclaró que, más allá de las mayores reservas del Banco Central, cuenta con otras fuentes de financiamiento en dólares para enfrentar una eventual suba de la demanda de divisas cerca de las elecciones. — La directora gerente del FMI dijo que Argentina podría cancelar anticipadamente el préstamo de Facilidades Extendidas, y el ministro Luis Caputo le dijo que “se va a sorprender”. ¿Es un exceso de optimismo del organismo y de Economía que los mercados no comparten? — Hoy, pensar en cancelar anticipadamente el acuerdo con el FMI luce excesivamente optimista. Pero si la incertidumbre política se reduce, no es improbable que Argentina pueda volver a los mercados. En la medida en que se mantenga el rumbo de orden fiscal y monetario, y no se vuelva a las políticas que tanto daño macroeconómico le causaron al país, el acceso a los mercados va a llegar y eventualmente cancelar la deuda con el FMI podría ser una opción. — Las finanzas públicas muestran superávit financiero mes a mes, la inflación interanual sigue en baja y la actividad parece dejar atrás el riesgo de recesión. ¿Por qué entonces el índice de riesgo país sube a un ritmo mayor que el de los países vecinos? — En las últimas proyecciones del FMI, Argentina es de los pocos países que en los próximos cinco años mantendría el equilibrio fiscal, o incluso un leve superávit. Y cuando se analizan las proyecciones de deuda pública sobre PBI, es también de los pocos donde esa relación tiende a bajar. Eso habla de una solidez fiscal que no se condice con la suba del riesgo país. Esa suba obedece claramente a un factor que va más allá del resultado actual de las cuentas públicas: el riesgo político , es decir, la posibilidad de que un cambio de rumbo termine en un nuevo incumplimiento de los compromisos de deuda. — Si tuviera que poner una fecha, ¿Cuándo cree que Argentina podría salir por completo del cepo cambiario? — Creo que Argentina podría haber salido del cepo este mismo año; el orden fiscal y monetario y el buen ingreso de divisas eran una gran oportunidad, pero es entendible que el Gobierno quiera enfrentar el año electoral con más herramientas de política a mano. Si Javier Milei es reelecto, creo que hay altas chances de que el cepo termine definitivamente en el nuevo período presidencial. — ¿El Gobierno debería retomar su objetivo de campaña de avanzar hacia la dolarización, o hacia la institucionalidad de un sistema bimonetario? — La dolarización siempre es un tema complejo. Tiene beneficios indudables en el corto plazo, como la virtual eliminación de la inflación y una rápida convergencia de las tasas de interés locales a las internacionales, que podrían favorecer una recuperación más rápida de la inversión y la actividad. Pero la experiencia de la convertibilidad muestra que, ante un deterioro del escenario internacional, esquemas cambiarios tan rígidos terminan provocando costos muy importantes en términos de actividad. “La experiencia de la convertibilidad muestra que, ante un deterioro del escenario internacional, esquemas cambiarios tan rígidos, como una dolarización, terminan provocando costos muy importantes en términos de actividad” Por eso considero que, en principio, Argentina no debería ir hacia una dolarización , sino intentar mantener su moneda. Creo que es posible si se persiste en el orden fiscal y monetario, pero eso requiere mucho tiempo y que el rumbo se sostenga a través de las alternancias del ciclo político. Ese es el desafío para un país que tantas veces incumplió sus reglas y cambió de rumbo. Sin duda la dolarización sería un seguro frente a esa volatilidad, pero creo que a la larga terminaría generando costos . Por eso tenemos que persistir en el camino actual y lograr, como sociedad, sostenerlo más allá de las transiciones políticas. Fotos: Maximiliano Luna
— En países que acumulan mucho tiempo en un régimen de alta inflación, la indexación es una práctica habitual que compli





Commentaires