El italiano Francesco Vannucci, nacido y criado en Florencia, tenía cero experiencia en el rubro gastronómico, pero en 2013 se instaló en Chile con su primer emprendimiento: Brunapoli, un restaurant de pizza napolitana. Justo antes, vivía en Dubai, y trabajaba como director comercial en la empresa de neumáticos Pirelli. Pero en lo que él describe como una “crisis de los 40 años”, decidió dar un giro a su vida. Con una infancia marcada por la panadería de su abuela, Bruna, Vannucci quiso incursionar en los vinos, y eso fue lo que lo trajo a Chile, persiguiendo un cargo en la Viña Lapostolle, que no logró conseguir. Tras esa decepción, Vannucci se dedicó a pasear por Chile durante un mes. Aunque le encantó el país y sus similitudes con Italia, no logró encontrar pizza de calidad como la que podía encontrar en su país de origen. Regresó a Dubai, con la intención de volver y emprender con un restaurante de pizza napolitana. Se trajo a un pizzaiolo (pizzero) de la ciudad de Emiratos Árabes Unidos y para noviembre del 2013 ya contaba con su primer restaurante: Brunapoli, en La Dehesa, con un nombre inspirado en su abuela. “Venía con tanto entusiasmo que hasta las trabas me parecieron entretenidas, pero no encontré muchas, sino las burocráticas que hay en cualquier país. Vengo de Italia donde la burocracia es más complicada que en Chile (...) Lo más difícil fue encontrar el local porque yo acá era un completo desconocido, que no tenía experiencia en el rubro. Me miraban con escepticismo. Recibí muchos no. Los locales donde sí me aceptaban eran zonas donde yo no veía mi pizzería, porque veía un producto más premium, para un público ABC1 ”. Ahora, con tres locales más, en Los Dominicos, Vitacura y La Reina (inaugurado hace dos semanas), Vannucci asegura que hay una apuesta por el sector oriente de Santiago, pero “no nos vamos a limitar a eso, estamos evaluando oportunidades también en otros sectores. Quisimos empezar acá, pero estamos evaluando más aperturas tanto en el sector oriente como en zonas cercanas a ello”. Tanto ahora como antes apuntan a barrios residenciales, más que a zonas empresariales. La hoja de ruta de Brunapoli Cuando Brunapoli nació, tenía un menú enfocado en pizzas, pero el público comenzó a demandarle pastas. “Con el tiempo de una carta más simple, más corta y más enfocada a las pizzas se fue ampliando mucho hacia una carta de restaurante”, relata. Ahora Francesco Vannucci busca volver a los orígenes con una nueva línea de restaurantes, una nueva marca, dentro del mismo universo de Bruna, que se focalice en la pizza. Si bien está en desarrollo aún, el italiano espera tener su primer local de esta línea en el primer semestre del 2027. En lo que el fundador de Brunapoli cataloga como un “universo de marca”, la empresa ya avanzó en otra línea de la gastronomía: Bottega Bruna, una cafetería estilo italiano , que ocupa un lugar dentro de la nueva sucursal de Brunapoli en La Reina. El objetivo es que en algún momento Bottega Bruna “camine sola, con nuevas ubicaciones, ya no estando al lado de Brunapoli”, dice. Por ahora están evaluando su desempeño. Adicionalmente, Francesco Vannucci quiere revivir a Buriana . Se trata de una apuesta por la gastronomía de lujo, que nació en el 2023, con una inversión de US$3 millones, ubicado en Alonso de Córdova. En 2025 “llegamos nosotros a la decisión que era mejor cerrar y cuidar los otros negocios que teníamos”. El empresario dice que hay varias razones tras esa fallida apuesta, pero concluye que descuidó ese negocio. “Fui papá a los 50 años y decidí irme a vivir a España por dos años para darle más prioridad a mi hijo. Si bien yo siempre digo que nadie es indispensable, a veces, sobre todo en un restaurante recién abierto, creo que sí era necesaria mi presencia”, recuerda. Ahora, su familia vive en Chile, y el plan es volver a abrir Buriana en un horizonte de tres años, “aprendiendo de los errores que cometimos”. En ese mismo horizonte de tres años, Vannucci espera duplicar las sucursales de Brunapoli, y alcanzar ocho locales en la Región Metropolitana. “Hay también mucha oportunidad en regiones, y no lo descarto para algún día, pero no me quiero desenfocar ahora, que irme a una región sea igual que haberme ido a España. Aprendí la lección. Quiero dejar bien armado todo, estandarizado, que Brunapoli tenga una estructura más corporativa y menos de empresa familia chiquita. Estoy armando todo para que pueda caminar sola y de ahí evaluar el crecimiento fuera de la capital”, dice Vannucci. En ese trabajo de estandarización, Brunapoli está desarrollando un pequeño centro de producción en su nueva sucursal en La Reina, donde se pueda distribuir salsas, pastas y otras recetas a otros locales “y que haya consistencia en los sabores (...) Por ahora es una prueba nada más. Una vez familiarizados con eso, la idea es que sea un espacio más grande e independizado”. “Volví a Chile para hacer las cosas bien y en un futuro poderme regresar a España otra vez. Mejor planteado. Y llevar Brunapoli a España. Este no es un proyecto, es un sueño, pero me gusta cumplir los sueños ”, dijo, sin descartar llevarla también a otros países de América Latina. Cómo le ha ido a Brunapoli El italiano estima que la facturación de Brunapoli alcanzará unos US$8 millones este año, lo que significará un avance de 5%. Para 2027 aspira a US$ 10 millones en ventas. Durante este año, hay dos factores que alteran el crecimiento. Por un lado, la apertura de La Reina, que permitirá hacer crecer las ventas. Por otro, anticipan un efecto negativo de la sucursal de Los Dominicos, a raíz del reciente aluvión que afectó al sector oriente. “Estábamos en un 20% arriba respecto al año pasado, pero porque es una sucursal más joven”, explica, pero el flujo se va a ver afectado considerando las dificultades de la zona. Vannucci asegura que Chile está viviendo un buen escenario para poder potenciar el crecimiento de Brunapoli. “El momento de Chile puede mejorar. Sin duda lo hará. El momento en el que hay que hacer las apuestas es cuando las cosas están mejorando, no cuando ya estén bien porque ahí las oportunidades ya están tomadas. Chile sin duda va por un camino de mejora de su economía. Queremos nosotros acompañar eso”. Eso sí, advierte que los márgenes “no son los mismos de cuando abrimos Brunapoli hace 12 años”. El negocio se ha visto afectado, por ejemplo, por el alza de costos de traslados, puesto que casi prácticamente todos sus ingredientes son importados. Otras alzas han golpeado a la empresa, como la UF por los arriendos, y la energía. “No lo puedes reflejar todo en los precios hacia los clientes, porque ellos no lo van a aceptar. Lo que tienes que hacer es trabajar tú internamente para que los costos sigan estando en niveles aceptables”, dijo. Y añadió: “Es un negocio para los apasionados, no es para aquellos que buscan grandes retornos. Te tiene que llenar el alma”, concluyó.
El italiano Francesco Vannucci, nacido y criado en Florencia, tenía cero experiencia en el rubro gastronómico, pero en 2




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