En la áspera sesión de la Comisión Mixta de Presupuestos, en la que se aprobó con votación dividida la partida del Ministerio de Justicia, los diputados del PDG dieron una nueva señal ante el polarizado debate que se ha dado entre el Gobierno y el bloque opositor por una inminente acusación constitucional contra el ministro Fernando Rabat . Dentro de los 16 votos a favor estaba el jefe de bancada de los diputados del Partido de la Gente , Juan Marcelo Valenzuela, quien resolvió no ceñirse a la estrategia opositora de rechazar los fondos de Justicia como forma de presionar al Ejecutivo por la salida de Rabat. “No me atrevería a jugar con el presupuesto de las personas”, explicó Valenzuela, quien durante la tramitación presupuestaria ha actuado, en general, en sintonía con las fuerzas de oposición. Sin embargo, ante la crisis que generó la rebaja de penas a condenados por delitos sexuales contra menores, el PDG ha mantenido hasta ahora una relativa neutralidad en la pugna política respecto del eventual libelo acusatorio, aun cuando los dirigentes de la colectividad fundada por el economista Franco Parisi han señalado que los decretos firmados por Rabat fueron un grave error. La cautela del PDG, sin embargo, también obedece a la tensión interna de su bancada, donde hay una mayoría de diputados dispuestos a aprobar la acusación y otros que creen que no deben inmiscuirse en la riña política cuando la prioridad debe ser la atención de las víctimas y la corrección de las normas legales que facilitaron aquellas rebajas de condenas. De hecho, estas posturas quedaron expuestas en la reunión que sostuvo la bancada del PDG el lunes pasado tras la sesión de la Cámara. En el encuentro se acordó no fijar una postura mientras no se conozca el escrito que están redactando las bancadas de izquierda y centroizquierda. “En lo personal, yo, como diputada, estoy esperando que me lleguen todos los informes, los 56 casos. Estoy esperando también lo que va a decir el ministro Rabat, pero también creo que debemos ser responsables frente a las decisiones que tomamos. No quiero que esto se utilice como un gallito político”, dijo, por ejemplo, la diputada Zandra Parisi (PDG) en Desde la Redacción, el programa de streaming de La Tercera. Aquel suspenso, sin embargo, no ayuda al proceso de conformación de una mayoría que le permita a la oposición aprobar la acusación. La demora en la redacción del libelo, que algunos legisladores pretendían haber presentado el martes pasado, tampoco colabora a atenuar esa incertidumbre. La calculadora Hoy las bancadas de centroizquierda e izquierda suman 62 votos (sin considerar a tres legisladoras que se encuentran con delicados estados de salud y con licencias al menos hasta fines de año). Con ese piso inicial e hipotético (que podría ser menor, ya que también hay dudas en las filas opositoras), el libelo tendría que concitar alrededor de 14 votos más. Es decir, casi el 90% de la bancada del PDG tendría que votar a favor para que la acusación sea aprobada por la Cámara. En la oposición, sin embargo, apuestan a que habrá disidentes en el propio oficialismo, quienes, incluso con ausencias, podrían favorecer a los acusadores . El problema es que, si ya se vuelve difícil convencer a 14 de los 16 diputados del PDG, más complejo sería conseguir votos en la derecha. Incluso, si la presentación del escrito se sigue aplazando, el Gobierno contaría con más tiempo para alinear a los disidentes de la alianza gubernamental y adoptar medidas para enfriar la crisis. Asimismo, si el Presidente José Antonio Kast retrocede en su plan original de mantener al ministro de Justicia a toda costa y acepta su renuncia, ello neutralizaría cualquier posible descuelgue en las filas oficialistas. Este fin de semana hay otro factor que podría incidir: la Teletón, que habitualmente genera un escenario de pacificación política. Dirigentes de la oposición admiten que la acusación no está ganada en la Cámara, aun cuando tenga un apoyo mayoritario en la opinión pública. Por lo tanto, existe un riesgo cierto de que, si es rechazada, tenga un efecto de fortalecimiento del ministro Rabat, como ha ocurrido en casos pasados, en que al menos algunos secretarios de Estado han prolongado su permanencia en el Gobierno a pesar de los cuestionamientos transversales a su gestión.
En la áspera sesión de la Comisión Mixta de Presupuestos, en la que se aprobó con votación dividida la partida del Minis




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